¡Querido amigo! Los pasaportes de Nadia, el 328, no sirven en absoluto. (Su salud no es buena; el tiempo es malo, es imposible ir a las montañas.) En cuanto a Graber, usted me pide consejo.

En mi opinión, no hay que acordar nada con él ni sobre la composición de la redacción ni sobre la publicación obligatoria de nuestros artículos (después de que nos engañara de tal manera en 1915 [329]), porque eso significaría ahora ponernos en ridículo con una comedia. Sin una larga experiencia de colaboración de varios meses (ya sea usted o Abramóvich, o ambos de manera constante, y algunas personas de entre ellos de vez en cuando), sin eso, en mi opinión, no vale la pena ni hablar de un acuerdo serio. Ahora hay que «preguntar diez veces por el vado» antes de «meterse en el agua».

Las cartas a los prisioneros sobre la encuesta no llegaban. Le escribí una vez a Malinovski, proponiéndole un programa muy sencillo: lugar de residencia; ocupación; edad; situación en el oficio; actitud hacia la guerra, etc. No hubo respuesta: ¡está claro que la censura no las deja pasar! Salude a Popov de mi parte y de parte de Nadia. ¿Conseguirá usted enviarle galletas y otras cosas, directamente o por medio de alguien?

Le estrecho la mano y le envío mis mejores saludos.

Lenin

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Escrito el 7 de julio de 1916.

Enviado de Zúrich a Berna.

Se publica por primera vez, del manuscrito.