¡Querida amiga! Por lo visto, está usted muy abatida y nerviosa a causa del fracaso. Pero no hay que desanimarse. La contrariedad en el consulado alemán es una minucia; ¿vale la pena prestarle atención? ¡Y cuántas cosas no pasan todos los emigrantes en todos sus tratos con las autoridades!

Ganetski<sup>2</sup> me contó que a su mujer le dejaron pasar por Alemania y que la solicitud debe presentarse en Munich a la autoridad militar {Oberkommando der Armee in München*: así debe de ser).

Por eso, si usted quiere (no escatime 30 céntimos) ir a Noruega, le aconsejaría hacer lo siguiente: escriba al consulado alemán en Berna y envíe por correo certificado la misma carta (incluyendo un sobre franqueado para la respuesta) al consulado alemán en Zúrich, diciendo que sus conocidos le comunican que hay precedentes de autorización de tránsito por Alemania para mujeres súbditas de países en guerra con Alemania y que hay que dirigirse al Oberkommando en Múnich. Usted pide que le confirmen este procedimiento de autorizaciones y le faciliten la dirección exacta del Oberkommando en Múnich. Es posible que los canallas, al ver que usted conoce el procedimiento, se asusten y respondan.

Si no contestan, le aconsejo que escriba a Múnich a esa dirección por correo certificado en alemán; al cabo de 3–4 días, telégafieles con respuesta pagada; diga que viaja para ver a sus hijos, que es una emigrante que huyó de un proceso por un caso socialdemócrata. De manera seca y objetiva.

Si no contestan, se puede viajar por Francia e Inglaterra. Si necesita dinero prestado, se lo conseguiremos, no se preocupe.

No vale la pena recurrir a los socialistas suizos. Y no hay otras vías.

A Olga le he escrito y le he enviado una carta para Guilbeaux a través de ella<sup>3</sup>. Gracias por los periódicos.

Le estrecho fuertemente la mano y le deseo mucha más tranquilidad y muchos más viajes, si no por Europa, al menos por Suiza y las montañas.

Su Lenin