¡Querido amigo! N. K. le escribe sobre otros asuntos, y yo le contesto sobre su posdata para mí.

Usted escribe que «no hay malas intenciones entre nuestra gente», y añade que para los de Kiev «se trata únicamente de la cuestión nacional, y redactan los artículos ellos mismos».

Si así fuera el caso, ¿para qué entonces el artículo del reglamento sobre el derecho de discusión para los colaboradores a petición de 2 (obsérvese: ni siquiera 3, sino 2, es decir, desconfianza hacia Bujarin por parte de los japoneses)? En ese caso, este artículo carecería de sentido. Y sería algo inaudito que dos redactores de entre 6-7 exigieran «libertad» de discusión (supuestamente discusión) no para sí mismos, sino para los colaboradores.

No. La japonesa no puede poner en el reglamento artículos carentes de sentido. El sentido de este artículo es precisamente, y sólo, que nos atan las manos, quedamos impotentes frente a las aspiraciones de los polacos de introducir la riña.

* Véase el presente tomo, pág. 250. Nota de los editores.

Usted escribe que no ha visto la «Gazeta Robotnicza» (debieron enviarle tanto ésta como la resolución de la KZO, aprobada con la participación de Grigori; ahora mismo le escribo a él y a Zina para que la envíen de inmediato). Escribe usted también que, por ello, «no sabe de qué se trata».

Y al mismo tiempo, de alguna manera añade: «sé, siento que usted se ha enfriado hacia Rádek y Cía.».

Convenga en que esto es un poco extraño. Pues mis temores sobre la riña de Rádek y Cía., mi seguridad al respecto, provienen justamente de los hechos concernientes al «Vorbote» (se lo escribí)*. Esto es una. Y la segunda, y principal: precisamente de la «Gazeta Robotnicza».

En ese periódico, justamente Rádek y Cía. comenzaron la riña contra nosotros, ¡¡cuando no habíamos escrito ni una línea en ninguna parte contra ellos!! 318 Pues es un hecho. No se puede ignorar los hechos. En la «Gazeta Robotnicza» comenzó el viejo «juego» (expresión de la resolución de la KZO) con nuestra escisión con Chjeídze y Cía., un juego de Tyshka, viejo, conocido desde hace mucho.

¿Cómo proceder entonces? O bien permitir a este juego no sólo crecer sin obstáculos, sino además infiltrarse en nuestra revista. ¡A esto conduce precisamente el artículo del reglamento en el proyecto de la japonesa!

Esto significaría una guerra desesperada y definitiva con Rádek y Cía.

Usted escribe, como en contra mía, que «no nos conviene reñir con la izquierda de Zimmerwald».

Yo respondo: precisamente para no reñir con Rádek y Cía. definitivamente (y a través de ellos, en el peor de los casos, con otros), precisamente para eso es necesario hacer imposible el «juego» y la riña en nuestra revista.

He aquí por qué yo me niego a ir junto con los «colaboradores» que discuten, me niego a ir a «Comunista».

Una de dos: si se acepta restablecer «Comunista», significa abrir el camino al desarrollo de esta riña, abrirle nosotros mismos las puertas. Es una política insensata, según mi convicción. ¿La comprende enteramente la japonesa? No lo sé, pero eso tampoco es importante: la «mecánica» de los círculos en el extranjero

* Véase el presente tomo, págs. 234-235. Nota de los editores.