Así planteó la cuestión «Sotsial-Demokrat» ya en su núm. 35[65], desarrollando, en aplicación al Partido Socialdemócrata Alemán, las ideas fundamentales del manifiesto sobre la guerra publicado por el Comité Central de nuestro partido[66]. Y observen cómo los hechos confirman esta conclusión.

El Partido Socialdemócrata Alemán se pudre de manera evidente. A favor de la escisión, sin hablar ya del grupo de los «Socialistas Internacionales de Alemania» (I. S. D.{116}), que combate consecuentemente a los hipócritas kautskianos, se ha pronunciado abiertamente Otto Rühle, el compañero más cercano de K. Liebknecht. En respuesta, el «Vorwärts» no pudo aducir ni un solo argumento serio, ni un solo argumento honesto. De hecho, en Alemania existen dos partidos obreros.

En Inglaterra, incluso en las páginas del moderado y pacifista «Labour Leader» (órgano central del Partido Laborista Independiente), se pronunció T. Russell Williams, y fue apoyado por numerosos votos de trabajadores locales. En el conciliador periódico parisino «Náshe Slovo», el camarada Ornatski, que se ha ganado un gran mérito con su trabajo internacionalista en Inglaterra, se ha manifestado a favor de la escisión inmediata en aquel país. Ni que decir tiene que estamos plenamente de acuerdo con Ornatski en su polémica con F. Rothstein, colaborador de «Kommunist», quien ha adoptado una posición kautskiana.

En Francia, Bourderon es un feroz adversario de la escisión, pero… ¡propone al congreso del partido una resolución que desautoriza directamente tanto al Comité Central del partido como a la fracción parlamentaria! La aprobación de semejante resolución significaría la escisión inmediata del partido.

En América reina la unidad formal del «partido socialista». De hecho, algunos de sus miembros, como Russell y otros, predican la «preparación», están a favor de la guerra, del ejército y la marina. Otros, como Eugene Debs, candidato del partido a la presidencia, predican abiertamente la guerra civil «en caso de» guerra imperialista o, mejor dicho, en relación con ella.

De hecho, en todo el mundo hay ahora dos partidos. De hecho, ya existen dos Internacionales. Y si la mayoría zimmerwaldiana teme reconocerlo, sueña con la unidad con los socialchovinistas, declara su disposición a aceptar tal unidad, estos «buenos deseos» no pasan de ser, en la práctica, sólo deseos, expresión de la inconsecuencia y la timidez del pensamiento. La conciencia se retrasa respecto al ser.

Escrito en febrero – abril de 1916.

Publicado por primera vez en 1931, en la Recopilación Leninista XVII.

Se publica según el manuscrito.