Ahora (a las 8 de la noche) he recibido su tarjeta postal. Insisto categóricamente en la inserción de:  
«el repudio del pago de las deudas estatales».

Hoy mismo he visto un artículo en la «Berner Tagwacht», que también apoya esta exigencia. Y allí no hay ni una palabra sobre los pequeños propietarios, conserjes, etc. Tampoco tenemos por qué preocuparnos de ellos aquí.

Decir simplemente: «en aras de la revolución y en relación con ella, la anulación del pago de todas las deudas estatales»: he ahí el único golpe serio al capital financiero, la única garantía de una «paz democrática». ¿Acaso es aquélla inalcanzable sin revolución? Por supuesto.

Esto no es un argumento contra semejante punto, sino a favor de la revolución.

Es obligatorio. No existe ni la menor sombra de razón para apartarnos aquí de los holandeses y de la «Berner Tagwacht».

Mañana envío una carta extensa*.

La edición de 1912 de Tyszka aquí no está; solo se encuentra la de 1914 (Lohne**, etc.), que también existe en Berna en los «Schriften des Vereins für Sozial-Politik». Band 145.

Salut. Lenin

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Escrito el 21 de marzo de 1916.  
Enviado de Zúrich a Berna.  
Se publica por primera vez, según el manuscrito.