¡Querida camarada! Le ruego me disculpe por responder tan tarde a su carta.

He estado presentando informes en diversas ciudades de Suiza.

Le estoy muy agradecido por su amable respuesta. Me alegrará mucho que nuestra colaboración transcurra sin roces.

Hablando con franqueza: no hubo la menor duda de que usted y el camarada Pannekoek eran «personas decentes», según su formulación. Lo que nos inquietó fue el repentino cambio del reglamento de la redacción. Según el primer proyecto, se nos otorgaban derechos editoriales (la redacción = la unión de su grupo (usted + Trotski) y la «Izquierda de Zimmerwald»; y en la mesa de esta izquierda, como usted sabía, teníamos dos votos de tres: Radek, Zinóviev y yo).

Con la modificación del proyecto, perdimos los derechos editoriales y nos convertimos en colaboradores.

Nosotros, por supuesto, no podíamos poner en duda su derecho a elaborar los estatutos. Pero aun así, es totalmente natural —¿no es cierto?— que, como colaboradores, queramos tener algunas garantías legales, ¿verdad?

Espero que ahora el asunto se haya aclarado y quede definitivamente resuelto.

En cuanto recibí su carta, dispuse que los expedidores le enviaran nuestro órgano («El Socialdemócrata» no es periódico; desde el comienzo de la guerra han aparecido los números 33-51). ¿Lo recibe usted?

Aprovecho la ocasión para debatir importantes cuestiones relativas a nuestra colaboración.

(1) Nuestras tesis (sobre el derecho de autodeterminación)* le fueron enviadas por Radek (haga el favor de enviárselas también a Gorter; le escribo detalladamente al respecto en relación con su folleto). Considero que el punto de vista holandés-polaco

* Véase «La revolución socialista y el derecho de las naciones a la autodeterminación» (Obras, 5ª ed., t. 27, págs. 252-266). (N. de la ed.)

es muy erróneo desde el punto de vista teórico y, en la práctica, resultado de la política de los pequeños Estados. ¿Acaso nuestra lucha común contra las anexiones viejas y nuevas (¿qué es la anexión?) no puede acercarnos un poco? ¡El punto de vista de los alemanes, los ingleses y los rusos es, a pesar de todo, más importante (y objetivamente más correcto) que el holandés y el polaco! Gorter exige la «independencia nacional» para las Indias Holandesas. ¡Muy bien! ¡Pero eso es precisamente el derecho de autodeterminación! Si Kautsky y los kautskianos rusos (incluido Trotski) plantean la cuestión de manera incorrecta, ¡eso no es más que un argumento adicional contra los kautskianos! (Si le interesa este tema, pídale a Gorter que le envíe mi carta. Estaré muy contento de debatir esta cuestión más a fondo con los marxistas holandeses).

(2) El grupo alemán «Die Internationale». ¿Ha leído usted sus tesis en el número 3 del boletín de Grimm?[241] En mi opinión, es un paso decisivo a la derecha en comparación con el primer número de la revista «Die Internationale». Ni una palabra contra el «centro» kautskiano, y eso es lo principal para el partido alemán. Ni una palabra sobre la escisión (Otto Rühle tiene toda la razón, ¡y guardar silencio sobre ello después de su artículo!). Ni una palabra sobre los medios evidentes de lucha, sobre la organización ilegal, etc.

¡Y la frase: «en la era del imperialismo ya no puede haber guerras nacionales»! Eso es teóricamente incorrecto. Las guerras coloniales son guerras nacionales. (La India contra Inglaterra, etc.). En la práctica, eso es chovinismo: nosotros, los representantes de las grandes potencias, ¡prohibimos a los pueblos oprimidos librar guerras nacionales!

Mi conclusión es la siguiente: «Die Internationale» quiere llegar a un acuerdo con los kautskianos. De otro modo no cabe interpretar estas tesis. Y, además: ¡Ströbel elogia a Bernstein en «Neue Zeit»![242] ¡Zetkin, en «Gleichheit», contra la «Izquierda de Zimmerwald»: una frase diplomática contra el «sectarismo bolchevique» (!!). ¡La frase está construida de forma tan diplomática que nadie puede entender en qué consiste nuestro «sectarismo»!

Zetkin aboga por la «aurea mediocritas»* entre Ledebour y la «Izquierda de Zimmerwald». Pero sobre c ó m o llevarlo a la práctica, ni una palabra. Sobre en qué consiste nuestro error, hasta ahora ni una palabra, ni una línea, en Suiza, donde no hay censura.

¿Cómo puede usted explicar esto si no es por el deseo de llegar a un acuerdo con Kautsky y Cía.?

(3) El «proyecto» elaborado por usted y el S.D.P. (Boletín nº 3) me parece muy malo[243]. Ni siquiera el propio Radek pudo defenderlo. ¿A qué viene esa reducción del programa del partido? ¿Un programa de revolución socialista? Ahora no hace falta, y en semejante programa falta el punto sobre la conquista del poder político; en semejante programa, el § 6 (A) y el § 5 (B) son muy extraños; el § 6 (B) también suena raro: precisamente en caso de revolución socialista necesitaremos la milicia para defender el nuevo orden. Pues no somos pacifistas. ¡No podemos contar con la victoria de inmediato en todo el mundo (¿sin guerras civiles? ¡¿sin guerras?!). Falta por completo el programa colonial.

Sólo en el caso de que estuviéramos plenamente seguros de hallarnos directamente en el umbral de una revolución así, necesitaríamos semejante programa, pero incluso entonces estaría formulado de manera completamente distinta.

Ahora, sin embargo, necesitamos algo completamente diferente: el movimiento obrero precisa puntos de vista claros sobre la necesidad de la ruptura con los socialchovinistas y los kautskianos, sobre la organización ilegal, sobre los medios y métodos de la lucha de masas, etc.

(4) Pronto le enviaremos nuestras tesis para los puntos 5-8 del orden del día de la segunda conferencia**. Sería muy bueno que pudiéramos llegar a un acuerdo, si no sobre todos los puntos, al menos sobre algunos.

(5) ¿En qué consisten nuestras discrepancias con Trotski? Seguro que le interesa. En pocas palabras:

* — la dorada medianía. (N. de la ed.)
** Véase «Propuesta del Comité Central del POSDR a la segunda conferencia socialista» (Obras, 5ª ed., t. 27, págs. 282-293). (N. de la ed.)

él es kautskiano, es decir, quiere la unidad con los kautskianos en la Internacional, con la fracción de Chjeidze en Rusia. Nosotros estamos decididamente en contra de esa unidad. Chjeidze encubre con sus frases (él dice estar por Zimmerwald: véase su último discurso, «Vorwärts» 5/III) el hecho de que comparte los puntos de vista del «Comité de Organización» y de la gente que participa en los comités de guerra*. Trotski está actualmente en contra del «Comité de Organización» (Axelrod y Mártof), ¡pero a favor de la unidad con la fracción de la Duma de Chjeidze!

Nosotros estamos categóricamente en contra.

¡Con los mejores saludos para usted, el camarada Pannekoek y los demás camaradas holandeses!

Vuestro N. Lenin

Mi dirección: Wl. Ulyánov
Spiegelgasse, 12
(Schuhladen Kammerer)
Zúrich I.

P.D. ¿Hay algo de verdad en las noticias de prensa sobre la conexión de «New Review» (Nueva York) con «Vorbote» (véase «Internationale Korrespondenz» nº 69)?

¿No le parece que sería sumamente importante publicar el nº 2 de «Vorbote» ya en marzo?

Se publica por primera vez, según el manuscrito.
Traducción del alemán.