¡Querido amigo!

Ya es la tercera tarjeta postal que le envío. Esta vez en francés, para facilitar el trabajo a los censores, si es que son ellos la causa del retraso de las cartas. A decir verdad,

* – ¿comprende usted? (Nota de la Redacción)

hablando, llevo ya varios días intranquilo: ¡ni una sola noticia de usted! Si estuviera enfadado conmigo, probablemente habría escrito a otros amigos, pero, por lo que se sabe, ¡no escribe a nadie! Si en los próximos días no recibo carta suya, escribiré a nuestros amigos para saber si ha caído enfermo. Ya he preguntado varias veces por las cartas a lista de correos: no hay nada.

El conflicto con nuestro joven amigo polaco se ha resuelto felizmente; hubo tan sólo un pequeño «malentendido» (eso es lo que dice él). Ahora todo marcha bien; la preparación de la revista ya ha comenzado; debería ser publicada en el mes de enero*.

Escribimos a «su» redactor a una de las ciudades de la Suiza romanda 214. No contesta absolutamente nada. Extraño, ¿no es cierto? Todos esperamos impacientes a que arregle usted de algún modo el asunto de las novelas y narraciones en París, donde seguramente encontrará mucha gente, literatos, editores, etc., ya que trabaja en la Biblioteca Nacional y conoce bien a ese público.

Hace un tiempo magnífico. El domingo pasado hicimos una espléndida excursión a «nuestra» pequeña montaña. La vista de los Alpes era extraordinariamente hermosa; lamenté mucho que no estuviera con nosotros.

Uno de estos últimos días, Camille Huysmans pronunció en el congreso del partido holandés un discurso muy largo y «diplomático» 215. No sé si podrá encontrar su texto en los periódicos franceses. Si no, lo encontrará aquí. Se refirió «de paso» a la conferencia de septiembre, protestó enérgicamente contra las «tentativas de expropiación» (¡no quiere ser «expropiado», este secretario!), etcétera, etcétera. ¡Gran diplomático, político!... ¡Qué medios tan viles!

¿Cómo se siente? ¿Está contento? ¿No se aburre? ¿Está muy ocupado?

¡Me causa usted muchas penas privándome por completo de noticias suyas!...

* Se trata de la revista «Vorbote». (Nota de la Redacción)

¿Dónde vive? ¿Dónde come? ¿En el «buffet» de la Biblioteca Nacional?

Le ruego una vez más que me escriba «a lista de correos».

Suyo afectísimo, Basil

P.D. ¡Otra vez, nada! No hay cartas de usted.

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Enviado de Berna a París

Se publica por primera vez, según el manuscrito

Traducción del francés