INTRODUCCIÓN.
(1) La urgencia del problema. Está en boca o en oídos de todos.
¿Por qué? (a) L[a guerra atiza] el odio n[acional] y amenaza con
la opresión n[acional].
(b) El imp[eriali]smo es la época de la op[resi]ón de las naciones sobre una nueva base hist[ór]ica.
(2) Tarea
de la I[zquierda de]
Z[immerwal]d
(«Izquierda de Zimm[erwald]»): unirse en este terreno también, derrotar al s[ocia]lch[ov]i[n]ismo y esclarecer la conciencia de la cl[ase] ob[rera].

I.
Punto de vista ec[o]n[ó]m[i]co.
(3) «El c[apita]l ha desbordado los marcos nacionales. La unificación de las naciones (en un so[lo] Es[t]a[d]o) es inev[itable] y prog[resiva]». ¡Cierto! Pero el m[arxis]mo ≠ stru[v]ismo, no es la just[ificación] y def[ensa] de la vi[olencia] contra las nac[iones], sino la l[uc]ha r[evolucionaria] por el soc[ialis]mo, la unión de los ob[rer]os de distintas naciones, su hermandad.
(4) Contra la violencia, por la unificación dem[ocrática] de las naciones. «La lib[ertad] de separación» es la expresión suprema del democ[ratis]mo.
(5) La unificación ec[onómic]a se beneficia del democratismo, de la lib[ertad] de separación (Noru[ega] y Sue[cia]; Am[érica] c[ontra] Al[eman]ia).

II. Punto de v[ista] históric[o]-político.
(6) «La au[tod]et[erminación] de las naciones es una consigna gastada [de la caduca] época pasada de las rev[oluciones] y mov[imientos] b[urgueses]-d[emocráticos]».
— El imp[eriali]smo crea la op[res]ión de las naciones sobre una nueva base. El imp[eriali]smo renueva esta vieja consigna.
(7) El Oriente y las colonias (> 1000 m[illones] de pobl[ación] del globo). «Nuevos» mov[imientos] nac[ionales] b[urgueses]-d[emocráticos].
Colonias 1876 — 314 m[illones], 1914 — 570
+ ½

III.
Punto de vista político.
(8) No rechazamos las consignas b[urguesas]-de[mocráticas], sino que aplicamos lo d[emocrá]t[i]co en ellas de manera más consecuente, plena y decidida.
(9) No los intereses de las naciones, sino los intereses de la hermandad, de la solidaridad de los ob[rer]os de distintas naciones.

IV.
Punto de vista de las fronteras est[at]ales.
(10) No defendemos las fronteras actuales de los E[s]t[a]d[o]s.
(11) No estamos por la utopía de los pequeños E[s]t[a]dos, no exigimos en todas partes y siempre la «independ[encia] de los E[s]t[a]dos nac[ionales]»...
(12) Ponemos en primer plano los int[ere]ses de la l[u]cha de cl[ase] de los ob[rer]os, cualesquiera que sean los posibles cambios de las fro[nteras] estat[a]les.
(13) «Desmembramiento» de Rusia (¿de Inglaterra, de Austria?) = Est[a]dos Un[id]os.

V.
Punto de vista de la lucha de clases
intern[a]cional del proletariado.
(14) Peligro (e inevitabilidad bajo el cap[italismo]) del odio y la desconfianza nac[ionales] (¿à la Axelrod? * ¡No!)
(15) El quid:
la relación de las n[aciones] opr[es]oras con las o[prim]idas.
(16) La solidaridad de cl[ase] de los ob[rer]os de distintas naciones es imp[o]s[i]ble sin el reconoc[imiento] del der[echo] a la separ[ación].

VI.
«Viabilidad práctica».
(17) «¡Utopía»! N[oruega] c[ontra] Suecia.
(18) «¡Excepción»! («Un rincón apartado»).
Sí, c[om]o todas las r[e]f[or]mas y transf[ormaciones] democráticas.
(19) «Prácticamente == cero».
No = (a) lib[ertad] de agitación por la separ[ación] (b) solu[ción] del pr[ob]lema de la separ[ación] por ref[eré]nd[um] (2 §§ de la constitución).
(20) «¿Cuáles son las garantías? ¡Sólo lo decid[irá] la guerra!».
(Nuestras garantías — la educ[ación] de las masas ob[rer]as en el espíritu de hermandad de las naciones.)

VII. Punto de vista militar.
(21) «La au[tod]et[erminación] de las naciones = justif[icación] de la part[icipa]ción en la g[ue]rra».
Hay g[ue]rra y g[ue]rra. Nosotros no «negamos» las g[ue]rras nacionales. Son p[o]s[i]bles tamb[ién] ahora.
(22) «Si hay au[tod]et[erminación], entonces
Hol[anda], Suecia, etc., tienen derecho a defen[d]erse». ¿Cómo se puede defen[d]erse en la guerra imp[eriali]sta?

VIII. L[u]cha contra el s[ocia]lchov[i]n[is]mo.
(23) El s[ocia]lchov[inis]mo es un producto tan inev[itable] del imp[eriali]smo c[om]o la teleg[rafía] sin hilos. La l[u]cha contra él = es ahora el quid.
(24) L[u]cha contra el chov[inis]mo de la propia nación.
(25) Lo principal es el chov[inis]mo de g[ran] pot[encia].
(26) «El reconocimiento de la igualdad de derechos» = una evasiva del pr[ob]lema de la constr[u]cción est[at]al, de la separ[ación], de los casos de guerra imperialista.
(27) Wir treffen den Nagel auf den Kopf s[ól]o con nuestro planteamiento. S[ól]o esta fórmula golpea y corta al s[ocia]lchov[inis]mo internacional.

IX. Comparación con el divorcio ³.
(28) Rosa L[uxemburgo] sobre el div[orcio] (c[ontra] la aut[on]omía).
(29) Objeción de Semk[ovs]ki.
(30) Su inexactitud.

X. El caso de Weil ⁴.
(31) Los s[ocia]lchov[inis]tas excluyeron a Weil, traicionando sus pr[in]c[i]pios.
(32) La participación en la guerra desde nuestro punto de vista no es un pecado.
¿Y para la agit[ación] en el ejército? ¿Para la transf[or]m[ación] de la g[ue]rra en g[uerra] ci[vil]?
(33) La elección de la nación. (¿En qué ejército?)

XI. La posición de la b[urgu]esía liberal.
(34) En Rusia: nosotros (los k. d.) estamos por la igualdad de derechos, pero nunca nos hemos compr[omet]ido a defen[der] el der[echo] a la sep[aración] del Est[a]do r[us]o.
(35) K[arl] K[autsky] sobre la au[todeterminación] política («basta con la cultural y la aut[on]omía»)...

XII.
Experiencia del POSDR.
(36) Planteamiento del pr[ob]lema en el c[ongr]eso de 1903.
(37) Salida del P.S.D. y entrada en 1906.
(38) Ni una sola vez se exigió of[icia]lmente la derogación del § 9.
(39) «Unión» de los oport[uni]stas con Rosa en 1914 (los liquid[ado]res Semk[ovs]ki; Liebman; Yurkévich; Alex[ínsk]i).

XIII. El ejemplo de M[arx] y E[ngels].
(40) 1848: Al[eman]ia c[ontra] las n[aciones] oprimidas (Nachlass, III, S. 109, 113 u. 114 *).
1866: E[ngels] y la I[nternaciona]l (M[arx]) sobre Polonia y Al[eman]ia.
1869: M[ar]x sobre I[rla]nd[a].
(41) Punto de vista de los intereses de los obreros de la nación opresora.
(NB) M[ar]x por la federación con Irlanda (NB)

XIV. «La fórmula» de la «I[zquierda de] Z[immerwald]».
(42) «No sostener la dominación de una nación sobre otra»...
Pr[oblema]: ¿incluye esto la lib[ertad] de sep[a]r[ación]? ¿O no?
No reconocer la lib[ertad] de separ[ación] es «sost[ener] la domin[ación]».
Esta fórmula = «primer paso hacia el acercamiento» ⁵ ...

20189 y 20791
AL ARTÍCULO «EL PROLETARIADO REVOLUCIONARIO Y EL DERECHO DE LAS NACIONES A LA AUTODETERMINACIÓN» ¹
NOVIEMBRE DE 1915. BERNA

Fragmentos del artículo

Páginas tachadas del texto original del artículo
[«El derecho de las naciones a la autodeter]minación» le parece al camarada Parabellum ² un retorno a una antigüedad superada, a la utopía pequeñoburguesa del «separatismo» y la competencia pacífica entre estados nacionales independientes.
Luchando contra este enemigo (los utopistas pequeñoburgueses), que en esencia murió y fue enterrado hace ya tiempo, el c[amarada] Parabellum, sin darse cuenta, hace el juego a los socialchovinistas que dominan en Inglaterra, Francia, Alemania y, en parte, en Rusia.
No podemos contraponer la lucha rev[olucionaria] de masas por el socialismo a un programa revolucionario-consecuente en la cuestión nacional. Debemos unir lo primero con lo segundo. No se puede concebir [la lucha por el socialismo] la revolución socialista como una sola batalla en un solo frente: el imperialismo contra el socialismo. Esta revolución será toda una época de agudizada lucha de clases y de toda clase de conmociones sociales, toda una serie de batallas en los frentes más diversos, por las más variadas transformaciones económicas y políticas, maduras y que exigen una ruptura radical de las viejas relaciones. Entre estas transformaciones democráticas que entran en el concepto de revolución social, no pueden dejar de ocupar un lugar destacado las transformaciones de las relaciones nacionales. El proletariado rev[olucionario] no cumplirá su tarea si no defiende desde ahora un programa consecuente también en esta cuestión.

... (a) 4 *
[programa revolucionario en la cuestión nacional. En el c[amarada] Parabellum] resulta como si la revolución socialista fuese una sola batalla en un solo frente económico: el socialismo contra el imperialismo. Esto no es correcto. La revolución del proletariado será una época de toda una serie de batallas en todos los frentes, es decir, en todas las cuestiones económicas y políticas, incluida la nacional. [La suma de conflictos] La resolución [de toda esta] suma de conflictos, derivados de todas estas cuestiones no resueltas, dará la revolución social. La suma de batallas por todas estas transformaciones dará el derrocamiento de la burguesía, la dictadura del proletariado, la instauración de la democracia plena y la organización de la sociedad socialista.
La lucha revolucionaria contra el capitalismo es absurdo contraponerla a uno de los problemas de la de-
[(a) b] c7 ** mocracia, el nacional. El proletariado no puede vencer sino a través de la democracia, sino realizando la democracia en su plenitud. Por eso todas las exigencias democráticas: la milicia, la elección de los funcionarios por el pueblo, la igualdad de derechos de las naciones, la autodeterminación de las naciones, etc., deben ser [completadas, unidas por la lucha revolucionaria] culminadas y unidas por la exigencia de la lucha revolucionaria contra el capitalismo. No contraponer esta lucha a las distintas exigencias democráticas, sino, en el terreno de cada cuestión democrática, dar una definición igualmente revolucionaria de nuestras tareas, vinculada a la lucha revolucionaria general por el socialismo: he aquí el único planteamiento s[ocia]ld[emócrata] de la cuestión.
[En tercer lugar] El c[amarada] Parabellum, en vez de definir la línea revolucionaria del proletariado en la cuestión nacional, nos da la seguridad de que «estamos contra las anexiones, contra las violencias sobre las naciones». Estas seguridades abundan tanto en los socialchovinistas como en Kautsky y Cía. Todos ellos rechazarán la fórmula de Parabellum de la «lucha revolucionaria de masas contra el capitalismo», pero con gusto
* La página (a) 4 quedó sin tachar. Red.
** Esta página servía originalmente de continuación de la página (a) 4; luego la numeración (a) 5 fue tachada y sustituida por la cifra c7. Red.

EL PROLETARIADO REVOLUCIONARIO Y EL DERECHO DE LAS NACIONES A LA AUTODETERMINACIÓN 109
autodeterminación de las naciones con hipocresía, sin extender este reconocimiento justamente a
(a) 10 aquellas naciones que están oprimidas por su propia nación [(Cunow, Parvus, Plejánov, Hyndman)] — aquí se incluye no sólo a Plejánov e Hyndman, sino también a Kautsky, quien, buscando la «unidad» con los socialchovinistas, escribió que exigir la «independencia estatal» (staatliche Selbstständigkeit) para cada nación significa exigir «demasiado», «zu viel» (N[eue] Z[eit] 33, II, 77, 16. IV. 1915)³. O bien niegan en absoluto el derecho a la autodeterminación con argumentos semejantes a los de Parabellum (Cunow, Parvus, los oportunistas y liquidadores rusos).
La posición de Kautsky es la más nociva y peligrosa para la clase obrera, pues de palabra reconoce la autodeterminación de las naciones, de palabra reconoce que el partido s.-d. «die Selbstständigkeit der Nationen allseitig (!) und rückhaltlos (?) achtet und fordert» * (S. 241 ib. [idem], 21. V. 1915) ⁴, y de hecho reduce este derecho a una fórmula que no significa nada, lo cercena precisamente, sin destacar a los socialistas de las naciones oprim[idas]

Páginas no tachadas del texto original
del artículo
después de 1848, combatiendo en absoluto a los demócratas pequeñoburgueses (que ya entonces estaban muertos y enterrados), sino al chovinismo de los obreros ingleses, al anarquismo de Proudhon, que «negaba» la cuestión nacional casi tan resueltamente como la niega hoy Parabellum.
¡Marx exigió en 1868 la separación de Irlanda de Inglaterra! Marx no sólo no se hacía ilusiones sobre la posibilidad de la existencia independiente del pequeño pueblo irlandés al lado de la poderosa Inglaterra, que ya entonces era el mayor imperio mundial, — no, Marx preveía directa e inmediatamente la necesidad de la federación con Inglaterra inmediatamente después de la separación. Marx no por un minuto [del] imperialismo, apremiante y de candente actualidad,
10
para todas las grandes potencias y todas las naciones oprimidas por ellas.
* «reconoce y exige de manera integral (!) y sin reservas (?) la independencia de las naciones». Red.

Las naciones «de gran potencia», los ingleses, alemanes, franceses, grandes rusos, oprimen directa e indirectamente, mediata e inmediatamente, a más de la mitad de la población del globo, librando ahora la primera — y probablemente no la última — guerra imperialista por la ampliación, el afianzamiento de esta opresión, por un reparto más «justo», más acorde con la fuerza dada del capital de los distintos países, de los derechos, ventajas y privilegios de las grandes potencias.
Precisamente el punto de vista de la lucha contra el chovinismo de las naciones dominantes, avanzadas, que tienen en sus manos los destinos del mundo, las naciones de gran potencia, — y en absoluto el punto de vista de los «pequeños pueblos» y los diversos «rincones de Europa» — debe ser ahora el decisivo.
Precisamente los intereses de la lucha revolucionaria
[de las masas] del proletariado contra el capitalismo, y en absoluto los intereses de los pequeños pueblecillos, exigen que los socialistas de las grandes potencias defiendan el derecho a la separación (= derecho a la autodeterminación) de las naciones oprimidas. La lucha por el socialismo es la lucha del proletariado internacional-revolucionario. Precisamente porque el capitalismo ha unido a todo el mundo en un solo organismo económico, esta lucha no puede dejar de ser internacional. Y para serlo de hecho, no sólo de palabra, es necesario que el proletariado no luche al modo burgués contra la opresión de las naciones, no según

[...] demócratas. A diferencia de ellos, a diferencia de los Scheidemann, que en nombre del Vorstand «aseguran» que están contra las anexiones, a diferencia de Kautsky, que reduce la exigencia de la autodeterminación a una exigencia inofensiva para la burguesía, aceptable para la burguesía, que no obliga a nada: la autodeterminación cultural (no política), nosotros debemos plantear, precisamente desde el punto de vista de la lucha revolucionaria del proletariado de los países avanzados, una exigencia que desenmascare de raíz a la burguesía, que socave de raíz sus sofismas, que formule lo fundamental y principal en la cuestión de la libertad de las naciones, a saber, la exigencia de la libertad de separación. La inaceptabilidad de esta exigencia para la burguesía — en la inmensa mayoría de los casos y en toda la plenitud de su realización, esta exigencia es, por supuesto, inaceptable — no significa su carácter «utópico» (¡sólo los Cunow y lacayos semejantes de la burguesía imperialista entienden así la «utopicidad»!).
16
No, la inaceptabilidad para la burguesía significa que nosotros, los representantes del proletariado revolucionario, no soñamos con ningún desarrollo pacífico del capitalismo, no sembramos ilusiones al respecto, sino que esperamos precisamente la agudización de la lucha y la revolución de la explicación a las masas, de la insistencia ante las masas sobre nuestras exigencias democráticas consecuentes.
Se entiende por sí mismo — y el ejemplo de la exigencia de Marx de separación de Irlanda de Inglaterra en 1868 lo confirma de manera particularmente evidente — que la libertad de separación no significa en absoluto la propaganda de la formación de pequeños estados nacionales en general.
[No está sujeto] Significa solamente, por un lado, una exigencia de democratismo llevada hasta el fin de manera consecuente, con espíritu revolucionario proletario, y no con medias tintas burguesas, — sin detenerse ante el hecho de que el democratismo consecuente conduce a la revolución social, sino, al contrario, precisamente en esto hallando fuerza y firmeza para la lucha decidida por la democracia. Significa, por otro
... constituirá la revolución socialista y desplegará todo su contenido, habrá también conflictos nacionales a causa de la opresión de las naciones. Incidentes como el de Zabern ⁵ no serán menos frecuentes, sino más, y la tarea del proletariado será no ignorar todos esos «incidentes», sino, al contrario, agudizarlos, ampliarlos, convertirlos en el inicio de la revolución socialista. Sólo un programa democrático consecuente en la cuestión de la autodeterminación, el que nosotros proponemos, responde a tal destino.
Los demócratas pequeñoburgueses y los socialistas rutinarios, que no ven la profundidad del desplome de la II Internacional, se contentan con la vieja fórmula de la «au[todeterminación]

«0791
Fragmento del plan del artículo ** (4)
Contra las anexiones (esto es aceptable también para los demócratas pacifistas b[urgueses]).
* Esta página del manuscrito se conserva en el archivo del IMEL bajo el n.º 20791. Por el contenido y el carácter de la letra, la redacción la ha atribuido al mismo artículo (véanse también las tesis «La revolución socialista y el derecho de las naciones a la autodeterminación», Obras, XIX, 39). Red.
** Este fragmento fue escrito al dorso de la pág. 21 del manuscrito del artículo «El proletariado revolucionario y el derecho de las naciones a la autodeterminación» (ver arriba). Red.

LENINSKI SBORNIK
(5) La distinción entre nación opr[eso]ra y opr[im]ida no es esencial desde el punto de vista de la utopía de la «hermandad de los pueb[l]os» bajo el cap[itali]smo. Es esencial desde el punto de vista de la lucha rev[oluc]ionaria contra el p[acifis]mo.
(6) La b[urgue]sía está dispuesta a prometer cualquier tipo de «igualdad de derechos», cualquier «autonomía nacional», con tal de que el pr[o]l[etariad]o se subordine a ella pacíficamente, al modo de Scheidemann y de Kautsky, en la cuestión de las fronteras del Es[t]a[d]o.