Esta célebre sentencia pertenece a uno de los más profundos escritores sobre cuestiones militares, Clausewitz{218}. Los marxistas siempre han considerado certeramente esta tesis como la base teórica de las concepciones sobre el significado de cada guerra dada. Marx y Engels examinaron siempre las distintas guerras precisamente desde este punto de vista.

Aplique usted este punto de vista a la guerra actual. Verá usted que durante decenios, casi medio siglo, los gobiernos y las clases dominantes de Inglaterra, Francia, Alemania, Italia, Austria y Rusia han aplicado una política de rapiña colonial, de opresión de naciones extranjeras y de represión del movimiento obrero. Es precisamente esta política, y solo esta, la que tiene su continuación en la guerra actual. En particular, tanto en Austria como en Rusia, la política del tiempo de paz, al igual que la del tiempo de guerra, consiste en esclavizar a las naciones y no en liberarlas. Por el contrario, en China, Persia, la India y otros países dependientes, vemos durante los últimos decenios una política de despertar a la vida nacional a decenas y centenares de millones de personas, de liberarlas del yugo de las «grandes» potencias reaccionarias. Una guerra en semejante base histórica puede ser también ahora burgueso-progresista, de liberación nacional.

Basta con mirar a la guerra actual desde el punto de vista de que en ella continúa la política de las «grandes» potencias y de las clases fundamentales dentro de ellas, para advertir inmediatamente el flagrante antihistoricismo, la falsedad y la hipocresía de la opinión que pretende justificar en la guerra actual la idea de la «defensa de la patria».