La dialéctica hegeliana, como la doctrina del desarrollo más completa, rica en contenido y profunda, era considerada por Marx y Engels como la mayor adquisición de la filosofía clásica alemana. Toda otra formulación del principio del desarrollo, de la evolución, la consideraban unilateral, pobre en contenido, que desfigura y mutila el curso real del desarrollo (a menudo con saltos, catástrofes, revoluciones) en la naturaleza y en la sociedad. «Marx y yo éramos casi los únicos que nos propusimos la tarea de salvar» (de la derrota del idealismo y del hegelianismo inclusive) «la dialéctica consciente y traducirla a la concepción materialista de la naturaleza». «La naturaleza es la confirmación de la dialéctica, y precisamente las ciencias naturales más modernas muestran que esta confirmación es extraordinariamente rica» (¡escrito antes del descubrimiento del radio, de los electrones, de la transformación de los elementos, etc.!), «que acumula diariamente una masa de material y demuestra que, en última instancia, las cosas en la naturaleza ocurren dialécticamente y no metafísicamente»{57}.

«La gran idea fundamental —escribe Engels— de que el mundo no está compuesto de objetos acabados y terminados, sino que representa un conjunto de procesos, en el cual los objetos que parecen inmutables, así como las copias mentales que de ellos hace la cabeza, los conceptos, se encuentran en cambio ininterrumpido, ora surgen, ora se destruyen; esta gran idea fundamental ha penetrado hasta tal punto en la conciencia general desde los tiempos de Hegel, que difícilmente alguien la pondrá en duda en su forma general. Pero una cosa es reconocerla de palabra y otra aplicarla en cada caso particular y en cada esfera determinada de la investigación». «Para la filosofía dialéctica no hay nada establecido de una vez para siempre, nada incondicional ni sagrado. En todo y por doquier ve ella la impronta de la caída inevitable, y nada puede resistir ante ella, salvo el proceso ininterrumpido del surgir y perecer, el ascenso infinito de lo inferior a lo superior. Ella misma no es más que el simple reflejo de este proceso en el cerebro pensante». De este modo, la dialéctica, según Marx, es «la ciencia de las leyes generales del movimiento, tanto del mundo exterior como del pensamiento humano»{58}.

Esta vertiente revolucionaria de la filosofía de Hegel fue asimilada y desarrollada por Marx. El materialismo dialéctico «no necesita de ninguna filosofía que esté por encima de las demás ciencias». De la filosofía anterior queda «la doctrina del pensamiento y sus leyes: la lógica formal y la dialéctica»{59}. Y la dialéctica, en la concepción de Marx y también de acuerdo con Hegel, incluye lo que actualmente se denomina teoría del conocimiento, gnoseología, la cual debe examinar su objeto de manera igualmente histórica, estudiando y generalizando el origen y el desarrollo del conocimiento, el tránsito de la ignorancia al conocimiento.

En nuestro tiempo, la idea del desarrollo, de la evolución, ha penetrado casi por completo en la conciencia social, pero por otras vías, no a través de la filosofía de Hegel. Sin embargo, esta idea, en la formulación que le dieron Marx y Engels apoyándose en Hegel, es mucho más completa, mucho más rica en contenido que la idea corriente de la evolución. Un desarrollo que como si repitiera las etapas ya recorridas, pero que las repite de otro modo, sobre una base más elevada («negación de la negación»); un desarrollo, por así decirlo, en espiral y no en línea recta; un desarrollo a saltos, catastrófico, revolucionario; «interrupciones de la gradualidad»; la transformación de la cantidad en cualidad; los impulsos internos al desarrollo, dados por la contradicción, por el choque de diversas fuerzas y tendencias que actúan sobre un cuerpo dado o dentro de los límites de un fenómeno dado o en el seno de una sociedad dada; la interdependencia y la conexión más estrecha e indisoluble de todos los aspectos de cada fenómeno (en donde la historia descubre aspectos siempre nuevos), conexión que da un único proceso mundial, regido por leyes, del movimiento: tales son algunos rasgos de la dialéctica como doctrina del desarrollo más rica en contenido (que la habitual). (Compárese la carta de Marx a Engels del 8 de enero de 1868, con la burla de las «trichotomías de madera» de Stein, que es absurdo confundir con la dialéctica materialista{60}.)