El POSDR hace tiempo que se escindió de sus oportunistas. Los oportunistas rusos ahora se han convertido además en chovinistas. Esto no hace sino fortalecernos en la opinión de que la escisión con ellos es necesaria en interés del socialismo. Estamos convencidos de que las divergencias actuales de los socialdemócratas con los socialchovinistas no son en absoluto menores de lo que fueron las de los socialistas con los anarquistas cuando la socialdemocracia se escindió de estos últimos. El oportunista Monitor dijo acertadamente en «Preußische Jahrbücher» que a los oportunistas y a la burguesía les conviene la unidad actual, pues obliga a la izquierda a someterse a los chovinistas e impide a los obreros orientarse en las disputas y crear su propio partido realmente obrero, realmente socialista. Estamos profundamente convencidos de que, en la situación actual, la escisión con los oportunistas y los chovinistas es el primer deber del revolucionario, del mismo modo que la escisión con los sindicatos amarillos, con los antisemitas, con los sindicatos obreros liberales, etc., era necesaria precisamente en interés de la más rápida ilustración de los obreros atrasados y de su atracción a las filas del partido socialdemócrata.

El Tercer Internacional, en nuestra opinión, debería constituirse precisamente sobre esta base revolucionaria. Para nuestro partido no existe la cuestión de la conveniencia de la ruptura con los socialchovinistas. Para él está resuelta de manera irrevocable. Para él solo existe la cuestión de la viabilidad de esto en el plazo más inmediato a escala internacional.

Es completamente comprensible que para la realización de una organización marxista internacional sea necesario que exista la disposición a crear partidos marxistas independientes en los distintos países. Alemania, como país del movimiento obrero más antiguo y fuerte, tiene una importancia decisiva. El futuro próximo mostrará si ya han madurado las condiciones para la creación de un nuevo Internacional marxista. Si es así, nuestro partido se unirá con alegría a ese Tercer Internacional, depurado de oportunismo y chovinismo. Si no, esto mostrará que para esta depuración se requiere aún una evolución más o menos prolongada. Y entonces nuestro partido será la oposición extrema dentro del antiguo Internacional, hasta que en los distintos países se cree la base para una asociación internacional de los trabajadores que se sitúe en el terreno del marxismo revolucionario.

No sabemos ni podemos saber cómo se desarrollará la situación en la arena internacional en los próximos años. Pero lo que sabemos con certeza, de lo que estamos inquebrantablemente convencidos, es de que nuestro partido, en nuestro país, entre nuestro proletariado, trabajará incansablemente en la dirección señalada y con toda su actividad cotidiana creará la sección rusa del Internacional marxista.

También entre nosotros, en Rusia, no faltan socialchovinistas declarados ni grupos de «centro». Estas personas lucharán contra la creación del Internacional marxista. Sabemos que Plejánov se sitúa en el mismo terreno de principios que Südekum y ya ahora le tiende la mano. Sabemos que el llamado «Comité de Organización», dirigido por Axelrod, predica el kautskismo en suelo ruso. Bajo la apariencia de la unidad de la clase obrera, estas personas predican la unidad con los oportunistas y, a través de ellos, con la burguesía. Pero todo lo que sabemos sobre el presente del movimiento obrero en Rusia nos da la plena seguridad de que el proletariado consciente de Rusia seguirá estando, como antes, con nuestro partido.