(8) Informe del CC  
(9) Conducta del bundista.  
(10) Carta de Liebknecht («Burgkrieg»\*)\...  
(11) Votación contra los créditos (histeria de Ledebour)\...  
(12) Polémica con Ledebour.  
(13) «El kautskismo» en la delegación alemana.  
(14) Expectativa de batallas revolucionarias (tanto L e d e b o u r como M e r r h e i m).  
(15) Discurso de Roland-Holst (una vez en la vida, un bloque hacia la derecha).  
(16) Informe de Merrheim: lucha contra J o u h a u x y contra «L’H u m a n i t é».  
(17) Nuestra declaración de protesta contra el «ultimátum» de Ledebour.  
(18) Turati (resignación) y Cía. en el partido italiano.

(8 de septiembre) de 1915.

\… «el derecho de las naciones a la autodeterminación» le parece al camarada Parabellum un retorno a un pasado ya caduco, a la utopía pequeñoburguesa del «separatismo» y la competencia pacífica entre estados nacionales independientes.

Luchando contra este enemigo (los utopistas pequeñoburgueses), que en esencia hace ya mucho que murió y fue enterrado, el camarada Parabellum, sin darse cuenta, hace el juego a los socialchovinistas, que dominan en Inglaterra, Francia, Alemania y, en parte, en Rusia.

No podemos contraponer la lucha revolucionaria de masas por el socialismo a un programa revolucionario consecuente en la cuestión nacional. Debemos  
2 citas de «En  
Garde»

\* – «Guerra civil». *N. de la Red.*

unir lo primero con lo segundo. No es posible imaginarse la revolución socialista como una sola batalla en un único frente: imperialismo contra socialismo. Esta revolución será toda una época de agudizada lucha de clases y de toda clase de conmociones sociales, toda una serie de batallas en los más diversos frentes, por las más variadas transformaciones económicas y políticas, ya maduras y que reclaman una ruptura radical de las viejas relaciones. Entre estas transformaciones democráticas que integran el concepto de revolución social, no pueden dejar de ocupar un lugar destacado también las transformaciones de las relaciones nacionales. El proletariado revolucionario no cumplirá su tarea si no defiende ahora mismo un programa consecuente también sobre esta cuestión\*\...

\... un programa revolucionario en la cuestión nacional. Al camarada Parabellum le resulta como si la revolución socialista fuese una sola batalla en un solo frente económico: socialismo contra imperialismo. Esto no es correcto. La revolución del proletariado será una época de toda una serie de batallas en todos los frentes, es decir, en todas las cuestiones económicas y políticas, incluidas las nacionales. La solución de la suma de conflictos que se derivan de todas estas cuestiones no resueltas dará precisamente la revolución social. La suma de batallas por todas estas transformaciones dará precisamente el derrocamiento de la burguesía, la dictadura del proletariado, la instauración de la democracia plena y la organización de la sociedad socialista. Es absurdo contraponer la lucha revolucionaria contra el capitalismo a una de las cuestiones de la democracia, la nacional. El proletariado no puede vencer más que a través de la democracia, es decir, realizando la democracia de modo completo. Por eso todas las reivindicaciones democráticas –la milicia, la elección de los funcionarios por el pueblo, la igualdad de derechos de las naciones, la autodeterminación de las naciones, etc.– deben ser coronadas y unificadas con la reivindicación de la lucha revolucionaria contra el capitalismo. No contraponer esta lucha a las distintas reivindicaciones democrá-

\*\* El texto: «“el derecho de las naciones a la autodeterminación” le parece... sobre esta cuestión» está tachado en el manuscrito. *N. de la Red.*

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Escrito después del 26 de agosto.

Publicado por primera vez en 1933 en la *Miscelánea de Lenin XIV*.

Se publica según el manuscrito.