La época de 1789-1871 dejó profundas huellas y recuerdos revolucionarios. Antes del derrocamiento del feudalismo, del absolutismo y de la opresión nacional extranjera, no se podía ni hablar del desarrollo de la lucha proletaria por el socialismo. Al hablar de la legitimidad de la guerra "defensiva" con respecto a las guerras de esa época, los socialistas siempre tenían en mente precisamente esos objetivos, que se reducían a la revolución contra el medioevo y la servidumbre. Los socialistas siempre entendieron por guerra "defensiva" una guerra "justa" en ese sentido (W. Liebknecht se expresó así una vez){217}.

Solo en ese sentido los socialistas reconocían y reconocen ahora la legitimidad, el carácter progresista y la justicia de la "defensa de la patria" o de la guerra "defensiva". Por ejemplo, si mañana Marruecos declarara la guerra a Francia, la India a Inglaterra, Persia o China a Rusia, etc., estas serían guerras "justas", "defensivas", independientemente de quién haya atacado primero, y todo socialista simpatizaría con la victoria de los Estados oprimidos, dependientes y sin plenos derechos frente a las "grandes" potencias opresoras, esclavistas y rapaces.

Pero imagínense que un esclavista que posee 100 esclavos lucha contra otro esclavista que posee 200 esclavos por un reparto más "justo" de los esclavos. Es evidente que aplicar a semejante caso el concepto de guerra "defensiva" o de "defensa de la patria" sería una falsificación histórica y, en la práctica, un simple engaño del pueblo llano, de la pequeña burguesía, de las masas ignorantes por parte de astutos esclavistas.

Precisamente de esa manera engaña a los pueblos la actual burguesía imperialista, mediante la ideología "nacional" y el concepto de defensa de la patria, en la guerra moderna entre esclavistas por el fortalecimiento y la intensificación de la esclavitud.