La única clase en Rusia que no ha sido infectada por el contagio del chovinismo es el proletariado. Aislados excesos al comienzo de la guerra afectaron solo a los sectores más atrasados de los obreros. La participación obrera en los disturbios moscovitas contra los alemanes ha sido muy exagerada. En general, la clase obrera de Rusia ha resultado inmunizada frente al chovinismo.

Esto se explica por la situación revolucionaria en el país y las condiciones generales de vida del proletariado ruso.

Los años 1912-1914 marcaron el comienzo de un nuevo y grandioso ascenso revolucionario en Rusia. Fuimos testigos nuevamente de un gran movimiento huelguístico como el mundo no conocía. La huelga revolucionaria de masas involucró en 1913, según los cálculos más mínimos, a un millón y medio de participantes, y en 1914 superó los 2 millones, acercándose al nivel de 1905. En vísperas de la guerra, en Petersburgo ya se llegó a los primeros combates de barricadas.

El Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia (POSDR) ilegal cumplió con su deber ante la Internacional. La bandera del internacionalismo no vaciló en sus manos. Nuestro partido rompió organizativamente hace tiempo con los grupos y elementos oportunistas. Los grilletes del oportunismo y del «legalismo a toda costa» no ataban los pies de nuestro partido. Y esta circunstancia le ayudó a cumplir con su deber revolucionario, así como la escisión del partido oportunista de Bissolati ayudó a los camaradas italianos.

La situación general en nuestro país es hostil al florecimiento del oportunismo «socialista» en el seno de las masas obreras. Vemos en Rusia toda una serie de matices de oportunismo y reformismo entre la intelectualidad, la pequeña burguesía, etc. Pero constituye una minoría insignificante dentro de los sectores obreros políticamente activos. La capa de obreros y empleados privilegiados es muy débil entre nosotros. No pudo crearse un fetichismo de la legalidad. Los liquidacionistas (el partido oportunista dirigido por Axelrod, Potrésov, Cherevanin, Máslov y otros) no tenían antes de la guerra ningún apoyo serio en las masas obreras. Las elecciones a la IV Duma de Estado dieron los 6 diputados obreros, todos contrarios al liquidacionismo. La tirada y las colectas de fondos de la prensa obrera legal en Petrogrado y Moscú demostraron de manera irrefutable que las cuatro quintas partes de los obreros conscientes marchan contra el oportunismo y el liquidacionismo.

Al comenzar la guerra, el gobierno zarista arrestó y deportó a miles y miles de obreros de vanguardia, miembros de nuestro POSDR ilegal. Esta circunstancia, junto con la introducción de la ley marcial en el país, la clausura de nuestros periódicos, etc., frenó el movimiento. Pero el trabajo revolucionario ilegal de nuestro partido continúa a pesar de todo. En Petrogrado, el comité de nuestro partido edita un periódico ilegal, «La Voz Proletaria»{223}.

Los artículos del Órgano Central «El Socialdemócrata», que se edita en el extranjero, se reproducen en Petrogrado y se distribuyen por provincias. Se publican proclamas ilegales que se distribuyen incluso en los cuarteles. Fuera de la ciudad, en diversos lugares apartados, tienen lugar reuniones obreras ilegales. En los últimos tiempos han comenzado en Petrogrado grandes huelgas de los obreros metalúrgicos. En relación con estas huelgas, nuestro Comité de Petrogrado ha emitido varios llamamientos a los obreros.