[Posterior al 17 de julio de 1914. Poropino]

El paso de la oposición socialdemócrata polaca en la conferencia de Bruselas al lado de los liquidadores les pareció a muchos inesperado, y golpeó de forma extremadamente dura a todos los miembros del partido. Se pensaba que la oposición socialdemócrata polaca no era menos cercana a los pravdistas que los letones. Y de repente: ¡los letones se mantuvieron firmes contra los liquidadores, mientras que los socialdemócratas polacos traicionaban!

¿De qué se trata?

La cuestión es que entre los socialdemócratas polacos hay dos corrientes: unos quieren hacer a un lado a Tyszka y a Rosa L[uxemburg] para continuar ellos mismos la política de Tyszka. Esa política es una diplomacia sin principios y un «juego» entre los be-kas y los me-kas, entre el partido y sus liquidadores. Hoy votar por unos, mañana por otros. Bajo apariencia de «imparcialidad», traicionar por turno a todos, negociando para sí «ventajas y privilegios». Los puntos de carácter federativo del acuerdo de Estocolmo (1906) entre los socialdemócratas polacos y los socialdemócratas rusos son un instrumento cómodo para esta política rastrera, que Tyszka y Rosa L[uxemburg] ejecutaron como virtuosos.

La otra corriente aboga por una ruptura total con los liquidadores, con el federalismo, con el «juego» de ejercer de «péndulo» entre dos bandos en lucha; aboga por una alianza sincera y estrecha con los pravdistas, con el partido.

En Bruselas triunfó la primera corriente entre los socialdemócratas polacos. Es comprensible, por tanto, que por nuestra parte sea inevitable la más completa desconfianza hacia los socialdemócratas polacos. Viviremos y veremos si la segunda corriente logra unirse, enarbolar una bandera clara, precisa y definida de una política consecuente y de principios, una política que vaya no solo contra el círculo de Tyszka, sino también contra la esencia de los procedimientos de Tyszka. Ni qué decir tiene que la unificación del proletariado socialdemócrata polaco solo es posible sobre la base de tal política.

Los próximos pasos para crear dicha unificación revelarán por completo la verdad sobre la situación real en la socialdemocracia polaca, y con ello determinarán nuestra actitud hacia ella.

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¹ La nota «La oposición socialdemócrata polaca en la encrucijada» no fue publicada. Véanse los materiales para la Conferencia de Bruselas, convocada por la Oficina Socialista Internacional de la II Internacional los días 16 y 17 de julio de 1914, en Lenin, Obras, t. XVII, págs. 541-571.

# NOTAS SUELTAS EN RELACIÓN CON LA GUERRA IMPERIALISTA 1915-1916

## PROYECTO [DE RESOLUCIÓN SOBRE LA ACTITUD HACIA LA GUERRA]¹

[Agosto de 1915. Sörenberg]

La guerra actual es engendrada por el imperialismo, es decir, por la fase superior del capitalismo, cuando [el crecimiento del capital obliga a] el desarrollo de las fuerzas productivas y el crecimiento del capital han desbordado los estrechos marcos de los Estados nacionales aislados e impulsan a las «grandes» potencias a esforzarse por esclavizar a otras naciones y apoderarse de colonias como fuentes de materias primas y mercados de exportación de capital.

Las condiciones objetivas del socialismo han madurado plenamente, y las grandes potencias luchan en la guerra actual por una prórroga artificial de la muerte del capitalismo mediante el mantenimiento y el refuerzo de la dependencia de las colonias, la conquista de privilegios en el mercado mundial, la escisión y la represión de la lucha revolucionaria internacional de los obreros.

Los socialdemócratas reconocen plenamente la necesidad de la libertad de todas las naciones. En la época de lucha contra el feudalismo, el absolutismo y la opresión nacional extranjera, reconocían la defensa de la patria, y en la actualidad reconocen la legitimidad de la guerra de las naciones oprimidas (especialmente las colonias) contra sus opresores, las «grandes» potencias.

Pero la guerra actual entre las grandes potencias es una guerra de esclavistas por el reforzamiento y la consolidación de la esclavitud, por el reparto de las colonias, por el «derecho» a oprimir a otras naciones, por los privilegios del capital de las grandes potencias, por la represión reaccionaria del movimiento obrero.

Por eso, las frases sobre «la defensa de la patria» por parte de ambos grupos de potencias beligerantes son un engaño del pueblo por la burguesía.

Ni la victoria de ninguno de los gobiernos actuales, ni el status quo ante bellum* pueden preservar la libertad de las naciones frente a las grandes potencias imperialistas, ni dar

  * estado anterior a la guerra. Ed.