A propósito del folleto de L. Kollontai «¿Quién necesita la guerra?» Lenin escribía en una carta a A. Shliápnikov: «El folleto de Kollontai es bueno por su concepción. Pero el tema es archidifícil; escribir con tal grado de popularidad es archidifícil. En mi opinión, se requieren correcciones. Ya le escribí a ella sobre esto, pidiéndole su consentimiento para las correcciones. Si ella lo da, tengo ya un proyecto de correcciones listo, el asunto entonces avanzará rápidamente» (O. C., t. 35, p. 244). No disponemos de las cartas de Lenin a Kollontai sobre esta cuestión. Las observaciones y correcciones de Lenin se conservaron entre otros materiales del archivo de los años de la guerra en forma de dos hojitas independientes. Se puede juzgar por estas notas que Lenin examinó el manuscrito del folleto de Kollontai en su original (no se dispone del manuscrito). Además de las notas de Lenin, existen también correcciones insignificantes de Zinóviev, que aquí no se reproducen. Casi todas las observaciones y enmiendas, tanto de Lenin como de Zinóviev, fueron aceptadas por Kollontai e incluidas por ella en el texto del folleto. Las correcciones de Lenin y sus inserciones, que entraron en el folleto, están señaladas con corchetes angulares; las divergencias con el texto del folleto y otras enmiendas se indican en notas al pie. Las cifras entre corchetes cuadrados designan las páginas del folleto según la edición clandestina de 1946: «L. K. ¿Quién necesita la guerra? Edición del Comité Central del POSDR. 1916?». Las inserciones de Lenin se publican aquí según el manuscrito.

*20 feb.*

CORRECCIONES AL FOLLETO DE A. M. KOLLONTAI
«¿QUIÉN NECESITA LA GUERRA?»
OTOÑO DE 1915.

¿QUIÉN NECESITA LA GUERRA?

**«El héroe».**
[3]
La guerra aún no ha terminado y no se le ve el fin, pero ¡ya cuántos* lisiados han aparecido en el mundo: mancos, cojos, ciegos, sordos, mutilados...!
En cambio, «héroe», dicen aquellos que iniciaron la guerra europea, que lanzaron un pueblo contra otro <^al obrero de un país contra el hermano-obrero de otro^>. ¡Por eso se merecieron la cruz! ¡Llevarán condecoración! ¡Gozarán de honra* *!

* Texto inicial: «ya cuántos». *Ed.*
** Aquí se refiere, evidentemente, la observación de Lenin: «fuera la honra». *Ed.*

CORRECCIONES AL FOLLETO «¿QUIÉN NECESITA LA GUERRA?»

Pero en la vida todo es distinto/ El «héroe» regresará a su patria, <[a su aldea natal, o a su ciudad^>,* * y no dará crédito a sus ojos: en lugar de «honra» y alegría le esperan** * nuevas amarguras, sufrimientos, desilusiones. En la aldea: ruina, hambre...
No le va mejor al «héroe» si en lugar de la aldea regresa a su ciudad natal...
¿Dónde tiene la gente trabajadora tiempo, ocio para andar cuidando a un lisiado? Cada cual tiene sus asuntos, su preocupación. Y los tiempos son duros. La vida se encarece cada día. ¡La guerra!... Los chiquillos enferman,^ inseparables de la guerra son <^la infección, las epidemias^>. La mujer se desvive, se afana. Debe trabajar por sí y por el sostén de la familia****. ¿Y la pensión del zar para el «héroe»?
[4]
¡Pues no es gran cosa! ¡Acaso alcance para una sola bota del pie que le queda!...
...Del erario público no disponen esos «héroes-soldados» que mueren por cientos de miles, por millones en la guerra,***** sino <^los mismos^> señores: los terratenientes, los fabricantes, los funcionarios, los servidores del zar.
...Llegarán los tiempos «de paz». Los pueblos volverán a su antigua vida de negocios y afanes. ¿Qué será entonces de los «héroes»?
Los coroneles y generales lisiados se pasearán en sus automóviles <^>; ellos ya se ocuparon de sí mismos durante la guerra, amasaron dinerales, se llenaron los bolsillos con las raciones de los soldados...
¿Y los héroes-soldados, los lisiados con cruces? ¿Cuál será su suerte?
¿Acaso tendrán que ir a los atrios, a mendigar con los pordioseros?...
No será dulce la suerte del héroe salvador de la patria, no será alegre, será sin derechos, aunque esté colgado de diez cruces...
Mientras el propio pueblo no interceda por los «héroes», mientras el pueblo no tome el poder en sus manos, mientras el pueblo mismo no comience a disponer del erario, <^hasta entonces los héroes-lisiados no conseguirán mejorar su vida^>.

* Esa frase Lenin proponía sustituirla por la siguiente: «Pero en la vida será completamente distinto». *Ed.*
** Esa frase en las observaciones de Lenin está dada en la siguiente redacción: «su aldea o su ciudad, y no dará crédito a sus ojos». *Ed.*
*** Aquí se refiere, evidentemente, la observación de Lenin: «fuera en la aldea». *Ed.*
**** Aquí se refiere, evidentemente, la observación de Lenin: «fuera el mismo». *Ed.*
***** Texto inicial: «por la patria». *Ed.*

COMPILACIÓN LENINISTA

**¿Por qué lucharon?**
[5]...
Los periódicos de los capitalistas difundieron en millones de ejemplares mentiras sobre la guerra, los gobiernos introdujeron la censura militar y no permitían imprimir ni una palabra de verdad, arrojaron a la cárcel a los mejores amigos de la clase obrera.
Al pueblo lo embaucaron, como^> embaucaron a los soldados rusos cuando les aseguraban que fueron a Galitzia «por tierra»...
[6]...Pero sólo hay que fijarse: algo extraño resulta: vivían los pueblos en paz, el káiser era amigo del zar, se visitaban unos a otros. <^Los capitalistas de los distintos países creaban juntos fábricas y compañías comerciales, juntos saqueaban las colonias en Asia y en África, se enriquecían con la construcción de cañones y acorazados. Y de repente, de golpe, a todos los zares y a todos los capitalistas de los distintos países les sobrevino una supuesta noble pasión^>: ¡vamos a «liberar» al país vecino! ¡Vamos a implantar en los vecinos el derecho y la justicia, la igualdad y el bienestar!
Y fueron: los alemanes a salvar a Rusia del despotismo zarista, y los franceses a liberar a los alemanes del poder del káiser...
Pero si se mira bien, se ve que por ahora los káiseres y los zares están todos enteros, ilesos, en sus puestos, y su poder no ha sido quebrantado.
<^Los capitalistas se han enriquecido con la guerra, se han «ganado» de 20 a 30 kopeks por cada rublo de suministros al ejército, y esos suministros constituyen cientos y miles de millones de rublos.^>
Y cientos de miles, millones de esos mismos ciudadanos por quienes de repente se preocuparon las «grandes potencias», han cubierto con sus huesos las tierras propias y ajenas. ¿Está en la «liberación» del pueblo ajeno la causa de la guerra? ¿Quién cree todavía esas fábulas?
Tomemos otro ejemplo: los ingleses se habrían metido en la guerra sólo, por un lado, para defender a Bélgica, y por otro, para derrotar, destruir el «militarismo» alemán...
[7] Ahora los millonarios y saqueadores ingleses han logrado ya vencer la resistencia y comenzar a introducir el servicio militar obligatorio.
<^De nuevo resulta ser mentira^>: ¡el gobierno inglés decidió liberar a un país ajeno del mal del «militarismo», pero a su propio pueblo imponerle ese mismo mal!**
Pero no es eso todo. Al gobierno inglés le ha gustado tanto el ejemplo de Alemania que, siguiendo a otros países, decidió implantar también en los talleres el «sistema militar»: movilizar a los obreros, someterlos a las autoridades militares, quitarles el derecho a las huelgas, a la defensa de sus intereses, esclavizarlos al Estado...
<^Y esta verdadera «esclavitud militar» de los obreros ha sido implantada, además de en Inglaterra, en todos los países beligerantes: en Francia, en Alemania y en Rusia. Trabaja por una miseria, soporta todo tipo de opresiones y vejaciones, y si no, al frente, bajo las balas de los «enemigos»^>...
Y resulta al comprobarlo: la misma causa, el mismo «mal» por el cual fueron a la guerra contra la potencia vecina, ¡ese «mal» lo implantan, lo refuerzan en su propia casa!...

**¿Quién es el culpable de la guerra?**
[8]... Pero, ¿quién es el culpable?
Pregúntenle al ruso, les dirá: ¡Alemania! Fue ella la primera en declarar la guerra; ella, pues, es la incitadora. Pregúntenle al alemán, les dirá: ¡es mentira! ¡Una calumnia! Nosotros, los alemanes, no queríamos la guerra, estábamos prolongando las negociaciones. Pero el gobierno ruso fue el primero en declarar la movilización. ¡Así que la incitadora es Rusia!... Es mentira, gritan los «aliados» de Rusia: el gobierno ruso declaró la movilización en respuesta al ultimátum, a la exigencia enviada a Serbia por el gobierno austriaco. La incitadora es Austria.*
Y Austria señala a Rusia y a Inglaterra, que está detrás de Rusia.
Pero tomen y lean todos esos libros gubernamentales de color naranja, blanco, rojo, azul, gris y amarillo sobre la guerra, donde están reunidas las cartas, los telegramas gubernamentales, las «notas» (exigencias), <^recuerden cómo en el curso de los últimos decenios las actuales grandes potencias beligerantes rivalizaban por todos los medios entre sí en el saqueo de China, Persia, Turquía, las tierras de África, etc., y nos quedará claro^> algo: durante muchos meses, durante años antes de la guerra, los gobiernos de todos los países se engañaban unos a otros, llevaban negociaciones diplomáticas, mientras a escondidas se preparaban para la guerra...

**¡La patria en peligro!**
Las «grandes» potencias que guerrean entre sí oprimen cada una a toda una serie de pueblos y naciones. Rusia oprime a los judíos,

* Aquí se refiere, aparentemente, la observación de Lenin: «pag. 14, línea 6 – 7 desde abajo, suprimir: “¡Intenten ustedes desentrañarlo! Se echan la culpa unos a otros”». *Ed.*

ucranianos, polacos, finlandeses y muchos otros; Alemania, a los polacos, daneses, etc. Inglaterra y Francia, a decenas y cientos de millones en las colonias. La guerra no se libra por la libertad de los pueblos, ni por la libertad y el derecho de la lengua materna, ni por la integridad de las instituciones útiles para la clase obrera. No. La guerra se libra por el «derecho» de las grandes potencias a oprimir la mayor cantidad posible de pueblos ajenos, a saquear la mayor cantidad posible de colonias. La guerra la hacen los depredadores por el reparto del botín...
[12] <^Hubo un tiempo en que, defendiendo la «patria», los obreros y campesinos defendían la lengua materna del yugo extranjero, defendían su libertad de los señores feudales y de los zares, defendían la república de las conspiraciones de los monarcas. Pero ahora la clase de los capitalistas ha tomado en sus manos todas las riquezas y todo el poder, incluso en los países más libres (por no hablar de Rusia), y en Rusia [entre las clases opresoras ocupan el primer lugar] oprimen al pueblo los nobles-terratenientes-señores feudales junto con los capitalistas. Los capitalistas de todo el mundo están unidos ahora en alianzas que saquean y oprimen a los obreros de los distintos países. Los capitalistas [azuzaban] azuzan a los obreros de un país contra los obreros de otro para consolidar su poder sobre los obreros de todo el mundo. Los capitalistas libran la guerra para repartirse el botín y para debilitar a los obreros mediante su escisión. Por eso mienten quienes hablan de defender la libertad y la patria en la guerra actual. Para defender la libertad y el derecho, para defender la causa de la clase obrera en esta guerra, hay un solo camino: el acuerdo entre los obreros de todos los países y su lucha común contra los capitalistas, la lucha por la sociedad socialista^>.

**«Si no los vencemos, será peor».**
**«El alemán es una bestia».**
[14]... Se dice: «el alemán es un enemigo, el alemán es una bestia»... Pero que recuerden los que así hablan: ¿cuándo, en tiempos de paz, el alemán se mostró como una bestia? Hombre es simplemente un hombre: uno es más bondadoso, otro más malvado, uno más honrado, otro más deshonesto... Allí la ciencia está más elevada que en nuestro país, la instrucción, el saber se valoran más. Allí toda la vida está mejor organizada. ¡De los alemanes tenemos los rusos qué aprender!
<^De Rusia salían anualmente cientos de miles de obreros a trabajar a Alemania. Ellos veían que en Alemania el salario es más alto, el pueblo es más acomodado, más instruido, los periódicos se

* Esta inserción iba acompañada de las siguientes palabras de Lenin: «toda la página 26, fuera. En su lugar». A continuación de las citas indicadas, Lenin escribió: «Después de esto, la página 28 (desde la línea 1 de arriba hasta el final), y las páginas 27 y 29-30, completamente fuera». Como se ve por el texto, todas estas correcciones fueron aceptadas por A. Kollontai. *Ed.*

publican libremente, los sindicatos se organizan libremente, no sólo por los capitalistas, sino también por los campesinos y los obreros.^>

**La causa de la guerra.**
[15]... ¿Qué la ha provocado? ¿Por qué causas?
Son diferentes las causas de las guerras; en otro tiempo se luchaba por la tierra, se luchaba por la libertad de la propia región. Pero la guerra actual tiene su causa: esta guerra la engendró el capitalismo.*
Economía capitalista se llama aquella economía cuando los capitales, las fábricas, las tierras están repartidos entre un grupo relativamente pequeño de personas en el país, y los demás sólo tienen para alimentarse sus brazos de trabajo, que venden al patrón-capitalista, al fabricante, al terrateniente-propietario...
Las grandes potencias capitalistas, las que ahora luchan entre sí, todas ellas necesitan por igual el mercado mundial, las colonias. Y cada potencia sólo piensa en cómo someter para sí, <[por medio del engaño diplomático y de todo tipo de sobornos a los gobiernos y capitalistas de los países débiles y dependientes, o con las armas^> en la mano...
las colonias y los mercados de otros países.* *
Por las colonias, por el dominio de las potencias sobre el mercado mundial, se encienden las disputas entre los grandes Estados contemporáneos...
[16-17]... La disputa entre los Estados capitalistas no se lleva a cabo por el bien del pueblo, sino por las ganancias de los capitalistas. Son ellos, los capitalistas-propietarios, quienes empujan a los Estados por el camino de la llamada política colonial e «imperialista»...

* Aquí se refiere la siguiente observación de Lenin: «suprimir toda la nota, excepto su primera frase, que se debe insertar en el texto después de la palabra: “capitalismo”». *Ed.*
** Texto inicial: «Y cada potencia sólo piensa en cómo someter para sí, mediante la competencia comercial pacífica o con las armas en la mano, las colonias y los mercados de otros países». *Ed.*