Escrito en 1915.
Publicado por primera vez en 1930
en la Miscelánea de Lenin XII

Se publica según el manuscrito

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ARISTÓTELES. «METAFÍSICA»

TRADUCCIÓN DE SCHWEGLER. DOS TOMOS

TUBINGA, 1847
Véase la cita anterior sobre la «casa»*.
Una masa de cosas archiinteresantes, vivas, ingenuas (frescas), que introducen en la filosofía y que en las exposiciones son sustituidas por la escolástica, por un resultado sin movimiento, etc.
La beatería mató en Aristóteles lo vivo y perpetuó lo muerto.
«El hombre, el caballo, etc., existen en ejemplares singulares;
lo universal en sí mismo no existe en forma de sustancia singular,
sino solo como un todo compuesto de un concepto determinado
y una materia determinada» (pág. 125** [128]***, libro 7, capítulo 10, 27-28).
Ibídem, pág. 126 [128], §§ 32-33:
... «La materia en sí misma es incognoscible. Ella es percibida parcialmente por los sentidos, parcialmente aprehendida por la razón. Sensiblemente es percibida como metal, madera —en una palabra, como materia susceptible de movimiento; es apre-
A menudo la filosofía se desvía hacia las definiciones de las palabras, etc.
Abarca todo, todas las categorías

* Véase el presente tomo, pág. 318. Red.
** Aristoteles. Die Metaphysik, Bd. 2, Tubingen, 1847. Red.
*** Aristóteles. Metafísica. Moscú-Leningrado, 1934. Red.

hendida por la razón cuando se encuentra en lo sensiblemente percibido, pero no de modo que ella sea sensiblemente perceptible —por consiguiente, así— como, por ejemplo, lo matemático»...
Es sumamente característica y profundamente interesante (al comienzo de la «Metafísica») la polémica con Platón y las «perplejas» preguntas y Bedenken*, encantadoras por su ingenuidad, acerca de las tonterías del idealismo. Y todo esto en medio de la más impotente confusión en torno a lo fundamental, el concepto y lo singular.
NB: Al comienzo de la «Metafísica», una lucha tenacísima contra Heráclito, contra la idea de identidad del ser y el no-ser (los filósofos griegos se aproximaron a ella, pero no lograron dominarla, la dialéctica). Es sumamente característico en general que en todas partes, passim**, hay gérmenes vivos e interrogantes de la dialéctica...
En Aristóteles, en todas partes, la lógica objetiva se mezcla con la subjetiva, y de tal modo que
en todas partes se ve la objetiva. No hay duda sobre la objetividad del conocimiento. Fe ingenua
en la fuerza de la razón, en la fuerza, el poder, la veracidad objetiva del conocimiento. Y una ingenua perplejidad, una perplejidad impotentemente lastimosa en la dialéctica de lo general y lo singular —del concepto y la realidad sensiblemente percibida del objeto singular, la cosa, el fenómeno.
La escolástica y la beatería tomaron lo muerto de Aristóteles, y no lo vivo: los interrogantes, las búsquedas, el laberinto, el hombre se extravió.
La lógica de Aristóteles es un interrogante, una búsqueda, un enfoque hacia la lógica de Hegel —pero de ella, de la lógica de Aristóteles (que en todas partes, a cada paso, plantea precisamente la cuestión de la dialéctica), hicieron una escolástica muerta, desechando todas las búsquedas, las vacilaciones, los procedimientos de planteamiento de las cuestiones. Precisamente los procedimientos de planteamiento de las cuestiones, como sistemas de tanteo, existían entre los griegos, una ingenua diversidad de opiniones, reflejada magníficamente en Aristóteles.

* — dudas. Red.
** — por doquier. Red.

RESUMEN DEL LIBRO «METAFÍSICA» DE ARISTÓTELES
... «De aquí se sigue que lo universal no existe al lado y separadamente de lo singular. En eso tienen razón los partidarios de la doctrina de las ideas cuando atribuyen a estas últimas una existencia independiente, pues, en efecto, las ideas son sustancias singulares; pero es un error considerar lo uno en lo múltiple como una idea. Pero ellos
lo hacen porque no pueden indicar qué deben ser, entonces, estas sustancias imperecederas al lado y fuera de las cosas singulares sensiblemente percibidas. He aquí por qué equiparan las ideas a esas cosas perecederas que
conocemos, y dicen: el hombre en sí, el caballo en sí, añadiendo a los objetos sensibles la palabra: en sí (pág. 136 [137], libro 7, cap. 16, § 8-12). Y, no obstante, aunque jamás hubiésemos visto los cuerpos celestes, existirían sin embargo sustancias eternas, además de las que conocemos; y aunque no pudiésemos
indicar lo que son, es necesario, no obstante, que existan. Queda claro, pues, que nada expresado en general es una sustancia singular y que ninguna sustancia singular se compone de sustancias singulares
(.....)» (- § 13 final del capítulo).
¡Encantador! No hay dudas sobre la realidad del mundo exterior. El hombre se confunde
precisamente en la dialéctica de lo general y lo singular, del concepto y la sensación, etc., de la esencia y el fenómeno, etc.
(Pág. 146 [146], libro 8 —acaso insertado después— capítulo 5, § 2-3.)
... «Es difícil la cuestión (......) de cómo se relaciona la materia de tal o cual cosa con lo contrario. Por ejemplo, si un cuerpo es sano según su potencia
(....ч..), y a la salud se opone la enfermedad, ¿no es el cuerpo, en posibilidad, lo uno y lo otro?...
... Además, ¿no es el hombre vivo, en posibilidad (....ч..), un hombre muerto?»
!
!
NB

(Pág. 181 [182]), libro 11, capítulo 1, § 12-14:
... «Lo matemático —ellos» (los filósofos) «lo sitúan entre las ideas y lo sensiblemente percibido como algo tercero, existente fuera de las ideas y del mundo terrenal. Y, no obstante, no hay un tercer hombre ni un tercer caballo, además del hombre en sí (o caballo en sí) y del hombre o caballo singulares. Pero si la cosa no es como ellos dicen, ¿de qué debe ocuparse entonces el matemático? En todo caso, no de lo terrenal, pues en ello nada existe tal como lo buscan las ciencias matemáticas»...
Ibídem, capítulo 2, § 21-23:
... «Además, se pregunta si existe algo fuera de lo concreto, o no.
Llamo concreto a la materia y a todo lo material. Si no existe, entonces todo es perecedero, pues todo lo material es en cualquier caso perecedero. Pero si existe algo fuera de lo concreto, ello es, al parecer, la forma y la figura. Mas, en cuanto a estas últimas, es difícil determinar en qué cosas están presentes y en cuáles no»...
Pág. 185-186 [185-186], libro 11, capítulo 3, § 12 —el matemático deja de lado el calor, el peso y las demás «contradicciones sensibles» y tiene en vista «sólo lo cuantitativo»... «exactamente lo mismo sucede con lo existente».
Aquí está el punto de vista del materialismo dialéctico, pero de manera fortuita, no sostenida, no desarrollada, fugaz.
Windelband en su «Manual de historia de la filosofía antigua» (Muller's Handbuch der Klassischen Altertumswissenschaft*, V, I, S. 265) («Sala de lectura» en la Biblioteca de Berna) subraya que en la lógica de Aris-

* — Manual de Müller de antigüedades clásicas. Red.

Sala de lectura de la Biblioteca de Berna.
Aquí trabajó V. I. Lenin en 1914-1915.

RESUMEN DEL LIBRO «METAFÍSICA» DE ARISTÓTELES
tóteles (die Logik) «tiene como premisa más general la identidad de las formas del pensamiento y las formas del ser» y cita «Metaphysik» V, 7: «...... ......., ....... .. .....
..ч.....»*. Esto es § 4. Schwegler traduce: Denn so vielfach die Kategorien ausgesagt
werden, so vielfach bezeichnen sie ein Sein**. ¡La traducción es mala!
Enfoque hacia dios:
Libro 12, capítulo 6, § 10-11:
... «Pues, ¿cómo puede darse el movimiento si nada efectivo es la causa? La materia no puede moverse a sí misma, la pone en movimiento el arte de construir; así mismo, lo menstrual y la tierra no pueden moverse a sí mismos, —los ponen en movimiento el semen y la fecundación»...
Leucipo (ibíd., § 14) admite el movimiento eterno, pero no explica por qué (§ 11).
Capítulo 7, § 11-19 — dios (pág. 213 [211]).
... «El movimiento eterno debe proceder de algo... eterno» (capítulo 8, § 4)...
Libro 12, capítulo 10 — de nuevo «recorrido» de las cuestiones fundamentales de la filosofía;
«signos de interrogación», por así decirlo. Una exposición muy fresca, ingenua, dubitativa (a menudo insinuación) de diferentes puntos de vista.
En el libro 13, Aristóteles vuelve de nuevo a la crítica de la doctrina pitagórica de los números (y de las ideas de Platón), separados de las cosas sensibles.
|El idealismo primitivo: lo general (el concepto, la idea) es un ser singular. Esto parece salvaje, monstruosamente (más exactamente: infantilmente) absurdo. Pero ¿acaso
no es del mismo género (absolutamente del mismo género) el idealismo moderno, Kant, Hegel, la idea de dios? Mesas, sillas y las ideas de mesa y de silla; el mundo y la idea del mundo (dios);
la cosa y el «nóumeno», la incognoscible
NB
NB

* — «de cuantas maneras se enuncian estos diversos predicados, de otras tantas maneras señalan al ser». Red.
** — pues cuantas veces se enuncian las categorías, otras tantas veces designan un ser. Red.

«cosa en sí»; la conexión de la Tierra y el Sol, de la naturaleza en general — y la ley, el .....*, dios.
El desdoblamiento del conocimiento del hombre y la posibilidad del idealismo (= la religión) están dados ya
en la primera, elemental abstracción «casa» en general y las casas singulares
El movimiento de aproximación de la mente (del hombre) a la cosa singular, la superación (Aufhebung) de una copia (= concepto) de ella no es
un acto simple, inmediato, especularmente muerto, sino complejo, desdoblado, zigzagueante, que incluye en sí la posibilidad de que la fantasía se aleje volando de la vida; más
aún: la posibilidad de la transformación (y además de una transformación inadvertida, no consciente para el hombre) del concepto abstracto, de la idea, en una fantasía (in letzter Instanz** =
dios). Pues incluso en la más simple generalización, en la más elemental idea general («mesa»
en general), hay cierto pedacito de fantasía. (Viceversa: es absurdo negar el papel de la fantasía incluso en la ciencia más rigurosa: cf. Písarev sobre el sueño útil como impulso para el trabajo, y sobre
la ensoñación vacía 169.)
Expresión ingenua de las «dificultades» en torno a la «filosofía de las matemáticas» (hablando en
términos modernos): libro 13, capítulo 2, § 23:
... «Además, el cuerpo es una sustancia, pues posee una cierta perfección. Pero,
¿cómo podrían ser sustancias las líneas? No podrían serlo ni en el
sentido de la forma y la figura, como, por ejemplo, el alma, ni en el sentido de la materia, como
el cuerpo: pues es evidente que nada puede consistir de líneas, ni de superficies, ni
de puntos»... (pág. 224 [220])...
El libro 13, capítulo 3 resuelve estas dificultades de manera magnífica, nítida, clara, materialista (las matemáticas y otras ciencias abstraen uno de los aspectos del cuerpo, del fenómeno, de la vida). Pero el autor no sostiene consecuentemente este punto de vista.

* — logos. Red.
** — en última instancia. Red.

RESUMEN DEL LIBRO «METAFÍSICA» DE ARISTÓTELES
Schwegler, en su comentario (t. IV, pág. 303), dice: Aristóteles ofrece aquí una exposición positiva «de su punto de vista sobre lo matemático: lo matemático es algo abstraído de lo sensible».
El libro 13, capítulo 10 toca la cuestión mejor expuesta por Schwegler en su comentario
(en conexión con «Metaphysik» VII, 13, 5): la ciencia atañe solo a lo general (cf. libro 13, capítulo 10,
§ 6), mientras que lo real (sustancialmente) es solo lo singular. ¿Entonces, un abismo entre la ciencia y la realidad? ¿Entonces, el ser y el pensamiento son inconmensurables? «¿Es imposible el verdadero conocimiento de lo real?» (Schwegler, t. IV, pág. 338). Aristóteles responde: potencialmente el conocimiento se dirige a lo universal, actualmente a lo singular.
Schwegler (ib.) llama hochst beachtenswert la obra de F. Fischer: «Die
Metaphysik, von empirischem Standpunkte aus dargestellt»* |¯año de publicación (1847)¯|, quien habla del «realismo» de Aristóteles.
Libro 14, capítulo 3, § 7: ... «si en las cosas sensibles no se encuentra en absoluto lo matemático, entonces ¿por qué son inherentes a las cosas sensibles las propiedades de lo matemático?»... (pág. 254 [245]).
(El mismo sentido de la última frase del libro, libro 14, capítulo 6, § 21.)
Fin de la «Metafísica».
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Friedrich Fischer (1801-1853), profesor de filosofía en Basilea. En el artículo sobre él de Prantl

* — obra altamente digna de atención, F. Fischer: «La metafísica, expuesta desde el punto de vista empírico». Red.

(«Allgemeine Deutsche Biographie»*, t. 7, pág. 67) se da una opinión despectiva sobre él y se dice que él «a consecuencia de su más completo rechazo del idealismo subjetivo estuvo a punto de caer en el extremo opuesto: el empirismo, ajeno a lo ideal».
¡ja-ja!!!

* — «Biografía General Alemana». Red.