El socialchovinismo es la defensa de la idea de la «defensa de la patria» en la presente guerra. De esta idea se desprende, además, la renuncia a la lucha de clases durante la guerra, la votación de los créditos de guerra, etc. En realidad, los socialchovinistas aplican una política antiproletaria y burguesa, pues en la práctica no defienden la «defensa de la patria» en el sentido de lucha contra la opresión nacional extranjera, sino el «derecho» de una u otra «gran» potencia a saquear colonias y oprimir a otros pueblos. Los socialchovinistas repiten el engaño burgués al pueblo, según el cual la guerra se libra en aras de la defensa de la libertad y la existencia de las naciones, y con ello se pasan al lado de la burguesía contra el proletariado. Pertenecen a los socialchovinistas tanto quienes justifican y embellecen a los gobiernos y a la burguesía de uno de los grupos de potencias beligerantes, como quienes, al igual que Kautsky, reconocen el mismo derecho de los socialistas en todas las potencias beligerantes a «defender la patria». El socialchovinismo, siendo en la práctica la defensa de los privilegios, ventajas, saqueos y violencias de «su» (o de toda) burguesía imperialista, representa una traición total a todas las convicciones socialistas y a la resolución del congreso socialista internacional de Basilea.