Generalmente, se juzga el capitalismo en la agricultura basándose en datos sobre el tamaño de las granjas o sobre el número e importancia de las granjas grandes —por extensión de tierra—. Hemos examinado en parte, y en parte examinaremos más datos de este tipo, pero debemos señalar que todos éstos son datos indirectos, pues la extensión de la tierra no siempre, ni mucho menos de manera directa, indica un tamaño realmente grande de la explotación y su carácter capitalista.

Los datos sobre el trabajo asalariado son incomparablemente más probatorios e indicativos a este respecto. Los censos agrícolas de los últimos años, por ejemplo, el austríaco de 1902 y el alemán de 1907, cuyo análisis abordaremos en otro lugar, han mostrado que el empleo de trabajo asalariado en la agricultura moderna —y especialmente en la pequeña agricultura— es mucho más significativo de lo que se suele pensar. Nada refuta de manera tan categórica y evidente el cuento pequeñoburgués de la «pequeña agricultura laboral» como estos datos.

La estadística norteamericana ha reunido material muy abundante sobre esta cuestión, ya que en la boleta de encuesta sobre cada granjero se hace constar si gasta algo en trabajadores asalariados y, en caso afirmativo, qué suma exacta. A diferencia de las estadísticas europeas —por ejemplo, las de los dos países que acabamos de mencionar—, la estadística norteamericana no registra el número de trabajadores asalariados presentes en el momento en cada explotación, aunque esto sería muy fácil de establecer, y el valor científico de esos datos, como complemento de los datos sobre la suma total de gastos en trabajo asalariado, sería muy grande. Pero lo peor de todo es la elaboración, completamente inservible, de estos datos en el censo de 1910, elaborado, en general, de manera incomparablemente peor que el censo de 1900. Todas las granjas, según el censo de 1910, están divididas en grupos según la extensión de tierra (igual que en 1900), pero, a diferencia de 1900, los datos sobre el empleo de trabajo asalariado no se presentan por estos grupos. Estamos privados de la posibilidad de comparar las explotaciones pequeñas y grandes, por cantidad de tierra, en lo relativo a su empleo de trabajo asalariado. Solo disponemos de datos medios por estados y por regiones, es decir, datos que mezclan juntas las explotaciones capitalistas con las no capitalistas.

Más adelante examinaremos por separado los datos de 1900, mejor elaborados, y ahora presentaremos los datos de 1910. Los datos se refieren propiamente a 1899 y 1909.

De estos datos se desprende ante todo, de manera indudable, que el carácter más capitalista lo tiene la agricultura en el Norte (55,1 % de las granjas que emplean trabajo asalariado), después en el Oeste (52,5 %) y en menor medida en el Sur (36,6 %). Así debe ser, dada la correlación entre una región poblada e industrial, una región en proceso de colonización y una región de aparcería. Los datos sobre el porcentaje de granjas que emplearon trabajo asalariado son, por supuesto, más adecuados para una comparación exacta entre regiones que los datos sobre la cuantía de los gastos en trabajo asalariado calculados por acre de tierra cultivada. Para que estos últimos datos fueran comparables, se requeriría que el nivel de los salarios fuera igual en las distintas regiones. No tenemos datos sobre los salarios en la agricultura de los Estados Unidos, pero la igualdad de los salarios, dadas las diferencias radicales que conocemos entre las regiones, es inverosímil.

Así pues, en el Norte y en el Oeste, en dos regiones que concentran 2/3 de toda la tierra cultivada y 2/3 de todo el ganado, más de la mitad de los granjeros no pueden prescindir del empleo de trabajo asalariado. En el Sur esta proporción es menor solo porque allí aún es fuerte la explotación semifeudal (y semiesclavista también) en forma de aparcería. No cabe duda de que una parte de los granjeros peor situados, tanto en América como en todos los demás países capitalistas del mundo, recurre a la venta de su fuerza de trabajo. La estadística norteamericana, lamentablemente, no proporciona ningún dato al respecto —a diferencia, por ejemplo, de la estadística alemana de 1907, donde estos datos están recogidos y elaborados de manera minuciosa. Según los datos alemanes, de 5.736.082 propietarios de explotaciones agrícolas (suma total que incluye a los más pequeños «propietarios»), 1.940.867, es decir, más del 30 %, son, por su ocupación principal, trabajadores asalariados. Por supuesto, la masa de estos braceros y jornaleros con un pedazo de tierra corresponde a los grupos inferiores de agricultores.

Admitamos que en los Estados Unidos, donde las granjas más pequeñas (hasta 3 acres) por regla general no se registraban en absoluto, solo el 10 % de los granjeros recurren a la venta de su fuerza de trabajo. Incluso en este caso obtenemos el resultado de que los granjeros directamente explotados por terratenientes y capitalistas constituyen más de un tercio del número total (el 24,0 % de aparceros, es decir, explotados por los antiguos esclavistas de manera feudal o semifeudal, y el 10 % explotados por los capitalistas, suma un 34 %). Del total de granjeros, por consiguiente, una minoría, apenas algo más de una quinta o una cuarta parte, no contratan trabajadores ni se contratan ellos mismos ni se ven sometidos a servidumbre.

Tal es la situación real de las cosas en el país del capitalismo «ejemplar y avanzado», en un país con reparto gratuito de millones de hectáreas de tierra. La famosa «pequeña agricultura laboral», no capitalista, también aquí es un mito.

¿Cuál es la magnitud del número de trabajadores asalariados en la agricultura de América? ¿Aumenta o disminuye este número en comparación con el número de granjeros y con toda la población rural?

A estas preguntas, las más importantes, la estadística norteamericana, lamentablemente, no da una respuesta directa. Busquemos una respuesta aproximada.

En primer lugar, una respuesta aproximada pueden darla las cifras de la estadística de ocupaciones (volumen IV de los trabajos del censo). Esta estadística «no les salió bien» a los norteamericanos. Está elaborada de una manera tan burocrática, rutinaria, absurda, que no hay datos sobre la posición de la persona en la industria, es decir, sobre la diferencia entre el patrón, el trabajador familiar y el trabajador asalariado. En lugar de una división económica precisa, se contentaron con el uso «corriente», «cotidiano» de las palabras, agrupando sin sentido bajo la rúbrica de «trabajadores agrícolas» tanto a los miembros de las familias de los granjeros como a los trabajadores asalariados. Como es sabido, no solo en la estadística norteamericana reina un caos completo sobre esta cuestión.

El censo de 1910 intenta poner un poco de orden en este caos, corregir errores evidentes y separar al menos una parte de los trabajadores asalariados (working out) de los familiares (working on the home farm). Tras efectuar una serie de cálculos, los estadísticos introducen una corrección en el número total de personas ocupadas en la agricultura, reduciendo esta cifra en 468.100 personas (vol. IV, pág. 27). Luego, el número de mujeres trabajadoras asalariadas se determina en 220.048 en 1900 y 337.522 en 1910 (aumento del 53 %). El número de hombres trabajadores asalariados en 1910 fue de 2.299.444. Si suponemos que en 1900 el porcentaje de trabajadores agrícolas asalariados dentro del total de trabajadores agrícolas era el mismo que en 1910, el número de hombres trabajadores asalariados en 1900 se calcularía en 1.798.165 personas. Obtendríamos entonces el siguiente panorama:

| Año | Número total de personas ocupadas en la agricultura (corregido) | Número de granjeros | Número de trabajadores asalariados |
| :--- | :--- | :--- | :--- |
| 1900 | 10.381.765 | 5.674.875 | 2.018.213 |
| 1910 | 12.099.825 | 5.981.522 | 2.566.966 |
| Aumento en % | +16 % | +5 % | +27 % |

Es decir, el porcentaje de aumento del número de trabajadores asalariados es más de cinco veces mayor (27 % frente al 5 %) en comparación con el porcentaje de aumento del número de granjeros. La proporción de granjeros en la población rural disminuyó, la proporción de trabajadores asalariados aumentó. El número de propietarios independientes, en proporción a toda la población rural, disminuyó; el número de dependientes, de explotados, aumentó.

En Alemania, en 1907, se contaron 4½ millones de trabajadores asalariados en la agricultura, de un total de 15 millones entre trabajadores familiares y asalariados. Es decir, un 30 % de trabajadores asalariados. En América, según el cálculo aproximado expuesto, 2½ millones de 12, es decir, un 21 %. Es posible que la existencia de tierras libres, repartidas gratuitamente, y el enorme porcentaje de granjeros aparceros deban reducir el porcentaje de trabajadores asalariados en América.

En segundo lugar, una respuesta aproximada pueden darla las cifras sobre la cuantía de los gastos en trabajadores asalariados en 1899 y 1909. Durante ese mismo período, el número de trabajadores asalariados en la industria aumentó de 4,7 millones a 6,6 millones, es decir, un 40 %, y su salario de 2.008 millones de dólares a 3.427 millones de dólares, es decir, un 70 %. (No hay que olvidar que el alza de los precios de los productos, etc., redujo a la nada este aumento nominal del salario.)

A juzgar por estos datos, se puede suponer que al aumento del 82 % en los gastos en trabajadores asalariados en la agricultura corresponde un aumento del número de trabajadores asalariados de aproximadamente un 48 %. Haciendo una suposición análoga para las tres regiones principales, obtenemos el siguiente panorama:

| Región | Aumento en % del número de granjeros (1900-1910) | Aumento en % de la población rural (1900-1910) | Aumento en % de los gastos en trabajo asalariado (1899-1909) | Aumento aproximado en % del número de trabajadores asalariados (1899-1909) |
| :--- | :--- | :--- | :--- | :--- |
| Norte | +3,3 % | +5,4 % | +70,8 % | +40 % |
| Sur | +17,9 % | +19,5 % | +93,5 % | +55 % |
| Oeste | +53,7 % | +93,4 % | +118,2 % | +72 % |
| Todo EE. UU. | +10,9 % | +17,5 % | +82,3 % | +48 % |

Estos datos también nos muestran que el aumento del número de propietarios se queda rezagado, para todo el país en su conjunto, respecto al aumento de la población rural, mientras que el aumento del número de trabajadores asalariados supera al aumento de la población rural. En otras palabras: disminuye el número proporcional de independientes, crece el número proporcional de dependientes.

Observemos que la enorme diferencia entre el aumento del número de trabajadores asalariados según el primer cálculo (+27 %) y según el segundo (+48 %) es perfectamente posible, ya que en el primer caso se contaban solo los trabajadores asalariados profesionales, y en el segundo, todo caso de empleo de fuerza de trabajo asalariada. En la agricultura, el empleo episódico de fuerza de trabajo asalariada tiene una enorme importancia, y por eso debería adoptarse siempre como regla no contentarse con determinar el número de trabajadores asalariados, fijos y temporales, sino determinar, en la medida de lo posible, además, la suma total de gastos en trabajo asalariado.

En cualquier caso, ambos cálculos nos muestran de manera indudable el crecimiento del capitalismo en la agricultura de los Estados Unidos, el crecimiento del empleo de trabajo asalariado, que supera al crecimiento de la población rural y del número de granjeros.