Estimado camarada: La camarada Kollontái me ha remitido su carta. La he leído y releído con atención. Comprendo su enérgica protesta contra la emigración, la cual, por lo visto, no le ha satisfecho en absoluto. Pero la experiencia de 1905, a mi juicio, ha demostrado que hay emigración y emigración. La parte de la emigración que antes de 1905 elaboró las consignas y la táctica de la socialdemocracia revolucionaria se encontró de pronto, en los años 1905-1907, estrechamente vinculada al movimiento revolucionario de masas de la clase obrera en todas sus formas. A mi entender, lo mismo ocurrirá ahora. Si las consignas son acertadas, si la táctica es correcta, la masa de la clase obrera, en determinada etapa del desarrollo de su movimiento revolucionario, se aproximará inevitablemente a esas consignas. Usted escribe que para el pueblo «Plejánov es una palabra vacía». No puedo estar de acuerdo con eso, aunque quizá nuestra divergencia en este punto no sea más que aparente. Plejánov es el más brillante y, en Rusia, gracias a la prensa burguesa y liquidacionista, el portavoz más popular de un patriotismo «popular» muy extendido. Al desenmascarar a Plejánov respondemos, en esencia, a una multitud de preguntas, ideas, dudas, etc., que surgen en el pueblo. Pero, desde luego, es tarea del propagandista y del agitador inteligente trasladar

* En el manuscrito las dos últimas frases están tachadas. — Ed.

la polémica entre el marxista revolucionario internacionalista y Plejánov a otro lenguaje, enfocar la cuestión de otra manera, tener en cuenta las características del medio, etc., etc.

Por lo demás, usted mismo, seguramente, opina lo mismo, ya que destaca solo las corrientes «despreciables» (socialistas-revolucionarios y socialdemócratas), y nuestra polémica con Plejánov y Cía. es precisamente la definición y la delimitación de las corrientes.

En cuanto a lo perentoria que es la tarea de enviar gente a Rusia, tiene usted toda la razón. Y, precisamente en los últimos tiempos, estamos haciendo lo que podemos en este terreno.

Hace unos días recibí otra carta de un socialista-revolucionario, quien escribe que, después de la conferencia de trudoviques + socialistas populares + socialistas-revolucionarios celebrada en Rusia (conferencia chovinista), él da de lado al partido de los socialistas-revolucionarios. A mí también me parece que difícilmente quedan en él elementos viables. En todo caso, considero un hecho que ahora existen en Rusia dos corrientes revolucionarias fundamentales: los revolucionarios chovinistas (derribar al zar para vencer a Alemania) y los revolucionarios proletarios internacionalistas (derribar al zar para ayudar a la revolución internacional del **proletariado**). A mi juicio, ir más allá de «acciones conjuntas» aisladas y ocasionales en el acercamiento entre estas corrientes es imposible y perjudicial. La guerra ha unido al **proletariado** de todas las grandes potencias de Europa, la guerra ha puesto a la orden del día la tarea de realizar la solidaridad proletaria.

Es una tarea difícil, no hay duda, pero la ha planteado la vida misma, y no es posible soslayarla.

Si usted va a trabajar en Rusia y quiere ayudar a los socialistas-revolucionarios de izquierda y a los socialdemócratas de izquierda, yo le aconsejaría que separase la ayuda a unos y otros, que contribuyese a vincular* a los grupos de unos y de otros, tanto entre sí en los distintos lugares, como con los centros en el extranjero. Por separado a los socialdemócratas, por separado a los socialistas-revolucionarios. Entonces el provecho será seguro, habrá menos rencillas

* Del establecimiento de tales vínculos saldrá ganando la literatura, se hará más viva, más útil, más cercana al pueblo, tanto la de los socialistas-revolucionarios como la de los socialdemócratas.

. El acercamiento, cuando sea posible, transcurrirá de un modo más normal. Habrá más confianza.

Le deseo toda clase de éxitos y lo mejor.

Con saludos socialistas, Lenin

P. D. Puede escribirme a la dirección que publicamos en nuestro periódico de Ginebra *El Socialdemócrata*.

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Enviada de Sörenberg (Suiza)

a Cristianía (Oslo)

Se publica por primera vez, según el manuscrito