La guerra europea se prolonga ya desde hace más de un año. Según todos los indicios, aún durará mucho tiempo, porque aunque Alemania está mejor preparada y es ahora la más fuerte de todas, la Cuádruple Alianza (Rusia, Inglaterra, Francia e Italia) tiene más hombres y más dinero, y además recibe libremente suministros militares del país más rico del mundo: los Estados Unidos de América.

¿Por qué se libra esta guerra, que acarrea a la humanidad calamidades y sufrimientos inauditos? Los gobiernos y la burguesía de cada país beligerante gastan millones de rublos en libros y periódicos para echar la culpa al adversario, despertando en el pueblo un odio furioso hacia el enemigo, sin detenerse ante ninguna mentira para presentarse como la parte «defensora» que ha sido víctima de un ataque injusto. En realidad, es una guerra entre dos grupos de grandes potencias rapaces por el reparto de las colonias, por la esclavización de otras naciones, por ventajas y privilegios en el mercado mundial. Es la guerra más reaccionaria, una guerra de los modernos esclavistas para conservar y fortalecer la esclavitud capitalista. Inglaterra y Francia mienten cuando afirman que luchan por la libertad de Bélgica. En realidad, hace tiempo que venían preparando la guerra y la hacen para saquear a Alemania y arrebatarle sus colonias; han concertado un tratado con Italia y Rusia para el saqueo y el reparto de Turquía y Austria. La monarquía zarista de Rusia libra una guerra de rapiña, aspirando a apoderarse de Galitzia, a arrebatar tierras a Turquía, a esclavizar a Persia, Mongolia, etc. Alemania hace la guerra para saquear las colonias de Inglaterra, Bélgica y Francia. Vencerá Alemania, vencerá Rusia o quedará la cosa en «tablas»: en todo caso, la guerra traerá a la humanidad una nueva opresión para centenares y centenares de millones de habitantes de las colonias, Persia, Turquía, China, una nueva esclavización de las naciones, nuevas cadenas para la clase obrera de todos los países.

¿Cuáles son las tareas de la clase obrera ante esta guerra? Esta pregunta ya fue respondida por la resolución del Congreso Socialista Internacional de Basilea de 1912, aprobada por unanimidad por los socialistas de todo el mundo. Dicha resolución fue adoptada precisamente en previsión de una guerra como la que estalló en 1914. En ella se afirma que la guerra es reaccionaria, que se prepara en interés de las «ganancias de los capitalistas», que los obreros consideran «un crimen disparar unos contra otros», que la guerra conducirá a la «revolución proletaria» y que el modelo de táctica para los obreros es la Comuna de París de 1871 y octubre-diciembre de 1905 en Rusia, es decir, la revolución.

Todos los obreros conscientes de Rusia apoyan a la fracción obrera socialdemócrata de Rusia en la Duma de Estado (Petrovski, Badáev, Muránov, Samóilov y Shágov), deportados a Siberia por el zarismo por su propaganda revolucionaria contra la guerra y contra el gobierno{1}. Sólo esa propaganda revolucionaria y esa actividad revolucionaria, que conduce a la indignación de las masas, encierran la salvación de la humanidad de los horrores de la guerra actual y de las guerras venideras. Sólo el derrocamiento revolucionario de los gobiernos burgueses, y en primer lugar del gobierno más reaccionario, salvaje y bárbaro, el gobierno zarista, abre el camino hacia el socialismo y hacia la paz entre los pueblos.

Y mienten quienes —servidores conscientes e inconscientes de la burguesía— pretenden convencer al pueblo de que el derrocamiento revolucionario de la monarquía zarista sólo puede conducir a victorias y al fortalecimiento de la monarquía reaccionaria alemana y de la burguesía alemana. Aunque los jefes de los socialistas alemanes, así como muchos de los más destacados socialistas de Rusia, se hayan pasado al lado de «su» burguesía y ayuden a engañar al pueblo con cuentos sobre la guerra «defensiva», en las masas obreras de Alemania crece y se fortalece la protesta y la indignación contra su gobierno. Los socialistas alemanes que no se han pasado al lado de la burguesía han declarado públicamente que consideran «heroica» la táctica de la fracción obrera socialdemócrata de Rusia. En Alemania se editan ilegalmente proclamas contra la guerra y contra el gobierno. Decenas y centenares de los mejores socialistas alemanes, entre ellos la conocida representante del movimiento obrero femenino Clara Zetkin, han sido encarcelados por el gobierno alemán por su propaganda de espíritu revolucionario. En todos los países beligerantes, sin excepción, madura la indignación de las masas obreras, y el ejemplo de la actividad revolucionaria de la socialdemocracia rusa, y más aún cualquier éxito de la revolución en Rusia, impulsará inevitablemente la gran obra del socialismo, la victoria del proletariado sobre la burguesía explotadora y sanguinaria.

La guerra llena los bolsillos de los capitalistas, a los que afluye un mar de oro procedente de las arcas de las grandes potencias. La guerra provoca un ciego enconamiento contra el enemigo, y la burguesía orienta con todas sus fuerzas en esa dirección el descontento del pueblo, desviando su atención del enemigo principal: el gobierno y las clases dominantes de su propio país. Pero la guerra, al traer infinitas calamidades y horrores a las masas trabajadoras, ilustra y templa a los mejores representantes de la clase obrera. Si hay que perecer, perezcamos en la lucha por nuestra causa, por la causa obrera, por la revolución socialista, y no por los intereses de los capitalistas, los terratenientes y los zares: eso es lo que ve y siente todo obrero consciente. Y por difícil que sea ahora la labor revolucionaria socialdemócrata, es posible, avanza en todo el mundo, ¡en ella y sólo en ella está la salvación!

¡Abajo la monarquía zarista, que ha arrastrado a Rusia a una guerra criminal y oprime a los pueblos! ¡Viva la fraternidad mundial de los trabajadores y la revolución internacional del proletariado!

Escrito en agosto de 1915.

Publicado por primera vez el 21 de enero de 1928 en el periódico «Pravda» n.º 18.

Se publica según el manuscrito.