El *Arbeiter-Zeitung* de Viena, órgano central de los socialdemócratas austríacos, del 27 de junio de 1915, recoge una instructiva declaración del periódico gubernamental de Alemania (*Norddeutsche Allgemeine Zeitung*).

Se trata de un artículo de uno de los más destacados (y más viles) oportunistas del partido «socialdemócrata» de Alemania, Quarck, quien, entre otras cosas, dijo: «Nosotros, los socialdemócratas alemanes, y nuestros camaradas austríacos declaramos incesantemente que estamos plenamente dispuestos a entablar relaciones (con los socialdemócratas ingleses y franceses) para iniciar negociaciones de paz. El gobierno imperial alemán lo sabe y no nos pone el menor obstáculo».

A propósito de estas palabras, un periódico nacionalliberal de Alemania (*Nationalliberale Korrespondenz*) escribió que admiten una doble interpretación. La primera: que el gobierno no pone obstáculos a las «acciones políticas internacionales» de los socialdemócratas, en tanto no rebasen los marcos de la legalidad y «no sean peligrosas para el Estado». Esto es plenamente comprensible desde el punto de vista de la «libertad política».

La segunda: que el gobierno de Alemania «por lo menos aprueba tácitamente la propaganda internacional de paz de los socialdemócratas e incluso la considera un medio adecuado para crear una base inicial para discutir la posibilidad de la paz».

Naturalmente, el periódico nacionalliberal considera imposible la segunda interpretación, y el periódico gubernamental se suma oficialmente a ella, declarando además que «el gobierno no tiene nada en común con la propaganda internacional de paz y que no autoriza para este fin mediadores socialdemócratas ni de ninguna otra clase».

Una comedia instructiva, ¿no es cierto? ¿Quién va a creer que el gobierno de Alemania, que prohibió al *Vorwärts* escribir sobre la lucha de clases, el gobierno que introdujo rigores militares contra las asambleas populares y una auténtica «esclavitud militar» de los proletarios, que ese gobierno, por liberalismo, «no pone obstáculos» a los señores Quarck y Südekum? ¿Que no está en relaciones constantes con estos señores?

¿No es mil veces más verosímil que Quarck haya dicho involuntariamente la verdad (es decir, que la propaganda de paz la han iniciado los socialdemócratas alemanes por acuerdo directo o indirecto con su gobierno) y que lo hayan «desmentido oficialmente» precisamente para ocultar la verdad?

¡Una lección para esos amantes de la frase que, como Trotski (véase el n.º 105 de *Nashe Slovo*), defienden frente a nosotros la consigna de la paz, alegando, entre otras cosas, que «toda la izquierda» supuestamente se unía «de manera efectiva» precisamente bajo esa consigna! El gobierno de los *junkers* ha demostrado ahora lo acertado de nuestra resolución de Berna (n.º 40 de *S.-D.*), que decía que la propaganda de la paz, «si no va acompañada del llamamiento a las acciones revolucionarias de las masas», solo es capaz de «sembrar ilusiones» y de «convertir al proletariado en un juguete en manos de la diplomacia secreta de los países beligerantes»[42].

¡Esto se confirma literalmente!

La historia diplomática demostrará dentro de unos años que el acuerdo directo o indirecto entre los oportunistas y los gobiernos sobre la cháchara en favor de la paz existió, ¡y no solo en Alemania! La diplomacia oculta estas cosas, pero la verdad no se puede esconder.

Cuando los izquierdistas empezaban a unirse bajo la consigna de la paz, se podía alentar esto, si con ello se expresaba un primer paso de protesta contra los chovinistas, como el oscuro obrero ruso en la *gaponada* expresaba una tímida protesta contra el zar. Pero en la medida en que los izquierdistas se limitan hoy también a esta consigna (las consignas son cosa de políticos conscientes), no son más que los peores izquierdistas, en sus resoluciones no hay ni un ápice precisamente de «efectividad», y son un juguete en manos de los Südekum, los Quarck, Sembat, Hyndman, Joffre y Hindenburg.

Quien no comprenda esto incluso ahora, cuando la consigna de la paz («no acompañada del llamamiento a las acciones revolucionarias de las masas») ha sido prostituida por la conferencia de Viena{215}, por Bernstein + Kautsky y Cía. y los Scheidemann (el *Vorstand* = Comité Central alemán), ese es sencillamente un partícipe inconsciente del engaño socialchovinista al pueblo.

Escrito en julio-agosto de 1915.

Publicado por primera vez en 1924 en la revista *Proletárskaya Revoliútsia*, n.º 5.

Se imprime según el manuscrito.