el Kautsky holandés o el Trotsky holandés. Estas personas, en principio, están «resueltamente en desacuerdo» con los oportunistas, ¡pero en la práctica, en todas las cuestiones importantes, están de acuerdo!

La señora Roland-Holst rechaza el principio de defensa de la patria, es decir, rechaza el socialchovinismo. Eso está bien. ¡¡Pero no rechaza el oportunismo!! ¡En una interminable declaración, ni una palabra contra el oportunismo! ¡Ni una sola palabra clara e inequívoca sobre los medios revolucionarios de lucha (en cambio, tantas más frases sobre el «idealismo», el sacrificio personal, etc., bajo las cuales cualquier canalla, incluidos Troelstra y Kautsky, firmaría con mucho gusto)! ¡Ni una palabra sobre la ruptura con los oportunistas! ¡La consigna de la «paz» completamente à la Kautsky! En lugar de ello (y de manera plenamente consecuente desde el punto de vista de la «declaración de principios» carente de principios de la señora Roland-Holst), el consejo de colaborar con el SDP y con el SDAP!! Eso significa: unidad con los oportunistas.

Exactamente igual que nuestro señor Trotsky: «en principio, resueltamente en contra de la defensa de la patria», en la práctica, a favor de la unidad con la fracción de Chjeidze en la Duma rusa (es decir, con los adversarios de nuestra fracción, deportada a Siberia, con los mejores amigos de los socialchovinistas rusos).

No. No. Jamás, y bajo ninguna circunstancia, estaremos de acuerdo en principio con la declaración de la señora Roland-Holst. Es un internacionalismo completamente irreflexivo, puramente platónico e hipócrita. Una continua tibieza. Esto solo sirve (hablando políticamente) para formar un «ala izquierda» (es decir, una «minoría inofensiva», un «adorno marxista decorativo») en los viejos partidos lacayunos, podridos e infames (en los partidos obreros liberales).

Nosotros no exigimos, desde luego, la escisión inmediata de tal o cual partido, por ejemplo en Suecia, Alemania, Francia. Es muy posible que algo más tarde el momento para ello sea (por ejemplo, en Alemania) más favorable. Pero, en principio, debemos exigir incondicionalmente la ruptura completa con el oportunismo. Toda la lucha de nuestro partido (y del movimiento obrero en Europa en general) debe dirigirse contra el oportunismo.

Esto no es una corriente, no es una tendencia; esto (el oportunismo) se ha convertido ahora en un instrumento organizado de la burguesía dentro del movimiento obrero. Y además: las cuestiones de la lucha revolucionaria (la táctica, los medios, la propaganda en el ejército, el hermanamiento en las trincheras, etc.) deben ser incondicionalmente analizadas en detalle, discutidas, meditadas, verificadas y explicadas a las masas en la prensa ilegal. Sin esto, todo «reconocimiento» de la revolución no pasa de ser una frase. Con los radicales fraseológicos (en holandés: «pasivos») no compartimos camino.

Espero, querido camarada Wijnkoop, que no se ofenda por estas observaciones.

Tenemos que ponernos bien de acuerdo para llevar juntos esta dura lucha.

Le ruego que muestre esta carta al camarada Pannekoek y a los demás amigos holandeses.

Suyo, N. Lenin

P. S. En breve le enviaré la resolución oficial de nuestro partido (de 1913) sobre el derecho de todas las naciones a la autodeterminación*. Estamos a favor de él. Ahora, en la lucha contra los socialchovinistas, debemos estarlo más que nunca.

1915

en Zwolle (Holanda)

Traducido del alemán

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Escrito después del 24 de julio

Enviado desde Sörenberg (Suiza)

Publicado por primera vez el 21 de enero

de 1949 en el periódico «Pravda» n.º 21

Se imprime según el manuscrito