La guerra ha provocado una profunda crisis de todo el socialismo internacional. Como toda crisis, la verdadera crisis del socialismo ha puesto al desnudo, de manera más profunda y clara, sus contradicciones internas, ha arrancado muchas envolturas falsas y convencionales, ha mostrado en la forma más tajante y clara lo que se ha corrompido y caducado en el socialismo y en qué reside la garantía para el ulterior desarrollo y el movimiento hacia la victoria.

Casi todos los socialdemócratas de Rusia sienten que las viejas divisiones y agrupaciones —no diríamos que han envejecido, sino que— se están modificando. Pasa a primer plano la agrupación en torno al problema fundamental planteado por la guerra, a saber: la división en «internacionalistas» y «social-patriotas». Tomamos estos términos del editorial del núm. 42 de «Náshe Slovo», sin detenernos ahora en la cuestión de si deberían complementarse con la contraposición entre socialdemócratas revolucionarios y políticos obreros nacional-liberales.

La cuestión, por supuesto, no está en el nombre. «Náshe Slovo» ha señalado acertadamente la esencia de la agrupación fundamental de nuestros días. Los internacionalistas —escribe— «son solidarios en su actitud negativa hacia el social-patriotismo representado por Plejánov»... Y la redacción exhorta a los «grupos hoy dispersos» a «ponerse de acuerdo y unirse aunque sólo sea para un acto: expresar su actitud de la socialdemocracia rusa ante la guerra actual y ante el social-patriotismo ruso».

Sin limitarse a una intervención literaria, la redacción de «Náshe Slovo» se dirigió por carta a nosotros y al OK, proponiendo una conferencia sobre este tema, con su participación. Respondimos señalando la necesidad de «aclarar algunas cuestiones previas para saber si existe entre nosotros solidaridad en lo fundamental». Principalmente nos detuvimos en dos cuestiones previas: 1) Para desenmascarar a los «social-patriotas» que «falsean la voluntad del proletariado de vanguardia de Rusia» (expresión de la redacción de «Náshe Slovo») (la redacción mencionó a Plejánov, a Aleksinski y al conocido grupo de literatos liquidacionistas de Petersburgo, partidarios de la revista X. Y. Z.{181}) no ayudará declaración alguna. Es necesaria una lucha prolongada. 2) ¿Qué fundamentos hay para considerar al OK entre los «internacionalistas»?

Por otra parte, el secretariado en el extranjero del OK nos remitió copia de su respuesta a «Náshe Slovo». Dicha respuesta se reducía a que la selección «previa» de unos grupos y la «exclusión de otros» son inadmisibles y que «a la conferencia deben ser invitadas las representaciones en el extranjero de todos los centros partidistas y grupos que estuvieron... en la conferencia convocada por la Oficina Socialista Internacional en Bruselas antes de la guerra» (carta del 25 de marzo de 1915).

Así pues, el OK se niega por principio a la conferencia de internacionalistas, deseando reunirse también con los social-patriotas (se sabe que las corrientes de Plejánov y Aleksinski estuvieron representadas en Bruselas). En un espíritu exactamente igual se pronunció la resolución de los socialdemócratas en Nervi (núm. 53 de «Náshe Slovo»), aprobada después del informe de Iónov (y que expresaba claramente las opiniones de este representante de los elementos más izquierdistas o internacionalistas del Bund){182}.

En esta resolución, sumamente característica y valiosa en general para perfilar la «línea media» que muchos buscan en el extranjero, se expresa simpatía por los «principios» de «Náshe Slovo», pero al mismo tiempo se declara el desacuerdo con la posición de «Náshe Slovo», «que consiste en el deslinde organizativo, en la unificación exclusiva de los socialistas-internacionalistas y en la defensa de la necesidad de escisiones en los partidos socialistas y proletarios históricamente formados». La reunión considera que el «tratamiento unilateral» —dizque— (de estos problemas) «por el periódico «Náshe Slovo»» «perjudica enormemente la clarificación de las tareas vinculadas a la reconstrucción de la Internacional».

Ya hemos señalado que los puntos de vista de Axelrod, representante oficial del OK, son social-chovinistas. «Náshe Slovo» no ha respondido a esto ni en sus publicaciones ni por correspondencia. Hemos señalado que la posición del Bund es la misma, con un matiz en el que predomina el chovinismo germanófilo. La resolución de Nervi ha aportado una confirmación de hecho, aunque indirecta, pero sumamente importante: la unión exclusiva de los internacionalistas es declarada perjudicial y escisionista; la cuestión se ha planteado con una claridad digna de todo reconocimiento.

Aún más clara es la respuesta del OK, que expresa no una actitud indirecta, sino la más directa y formal ante el asunto: hay que celebrar la conferencia no sin los social-patriotas, sino con ellos.

Debemos agradecer al OK que haya confirmado ante «Náshe Slovo» la exactitud de nuestros puntos de vista sobre el OK.

¿Significa esto que toda la idea de «Náshe Slovo» sobre la unificación de los internacionalistas ha naufragado? No. Ningún fracaso de conferencia alguna detendrá la unificación de los internacionalistas, mientras exista solidaridad ideológica y un deseo sincero de luchar contra el social-patriotismo. La redacción de «Náshe Slovo» dispone del gran instrumento que es un periódico cotidiano. Puede hacer algo inmensamente más práctico y serio que las conferencias y declaraciones: a saber, invitar a todos los grupos y disponerse ella misma, de inmediato, 1) a elaborar respuestas completas, precisas, inequívocas, plenamente claras a las cuestiones sobre el contenido del internacionalismo (¡pues también Vandervelde, Kautsky, Plejánov, Lensch y Hänisch se llaman a sí mismos internacionalistas!), sobre el oportunismo, sobre la bancarrota de la II Internacional, sobre las tareas y los medios de lucha contra el social-patriotismo, etc.; 2) a reunir fuerzas para una lucha seria por tales o cuales principios, no sólo en el extranjero, sino principalmente en Rusia.

En efecto, ¿se atrevería alguien a negar que no hay ni puede haber otro camino para la victoria del internacionalismo sobre el social-patriotismo? ¿No ha demostrado la historia de medio siglo de la emigración en Rusia (y los treinta años de historia de la emigración socialdemócrata) que todas las declaraciones, conferencias, etc., en el extranjero son impotentes, carecen de seriedad, son ficticias, si no están apoyadas por el movimiento prolongado de tal o cual capa social en Rusia? ¿No nos enseña también la guerra actual que todo lo inmaduro o semipodrido, lo convencional o diplomático, se desmoronará hecho polvo al primer choque?

En ocho meses de guerra, todos los centros, grupos, corrientes y matices socialdemócratas ya han celebrado conferencias con quienes han podido y querido, ya han «declarado», es decir, han manifestado públicamente su opinión. Ahora la tarea es otra, más cercana a la práctica. Un poco más de desconfianza hacia las declaraciones y conferencias de relumbrón. Un poco más de energía en la elaboración de respuestas e indicaciones tan precisas para los literatos, propagandistas, agitadores y todos los obreros pensantes, que sea imposible no comprender estas indicaciones. Un poco más de claridad y precisión al reunir fuerzas para la labor prolongada de llevar estas indicaciones a la práctica.

Repetimos: a la redacción de «Náshe Slovo» mucho se le ha dado —¡un periódico cotidiano!—, y mucho se le exigirá si no cumple aunque sea este «programa mínimo».

Agreguemos una observación: exactamente hace 5 años, en mayo de 1910, señalamos en la prensa del extranjero un hecho político de la mayor importancia, más «fuerte» que las conferencias y declaraciones de muchos centros socialdemócratas muy «fuertes», a saber: la cohesión en Rusia del grupo de legalistas-literatos de la propia revista X. Y. Z. ¿Qué mostraron los hechos a lo largo de 5 años, bastante ricos en acontecimientos en la historia del movimiento obrero de Rusia y del mundo entero? ¿No mostraron los hechos que tenemos ante nosotros un conocido núcleo social para la cohesión de los elementos de un partido obrero nacional-liberal (¡de tipo «europeo»!) en Rusia? ¿A qué conclusiones obliga a todos los socialdemócratas la circunstancia de que en Rusia veamos ahora, a excepción de «Voprosy Strajovania»{183}, la intervención abierta únicamente de esta tendencia, de «Náshe Delo», «Strajovanie Rabóchij», «Séverny Gólos»{184}, Máslov y Plejánov?

Una vez más: ¡un poco más de desconfianza hacia las intervenciones de relumbrón, un poco más de valor para mirar de frente las realidades políticas serias!

«Sotsial-Demokrat» núm. 41, 1 de mayo de 1915.

Se publica según el texto del periódico «Sotsial-Demokrat»