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«Der Tag». 1915 № 93 (Ausgabe A) 22. IV. 1915.
Artículo: «Die freien Gewerkschaften und die Regierung» del Dr. Hugo Böttger, diputado del Reichstag.

El autor comienza diciendo que el director general de la sociedad minera (en Gelsenkirchen) Kirdorf censura al ministro Delbrück (ministro del Interior) por él pflegt «enge Fühlungnahme mit den Gewerkschaftsführern». Esto es bedenklich, según él; los obreros serán unruhiger. El autor objeta que no hay problema, que incluso en las trincheras obreros y patronos están juntos, que «Wenn sie (= die freien Gewerkschaften = Sozialdemokraten) im Reichsamt des Innern zur Mitarbeit für gewisse Arbeiter- und allgemein Volksfragen herangezogen worden sind, so ist das ebensosehr eine Anerkennung wie eine Verpflichtung, auch in der ganzen Zeit während des Krieges auf gewisse sozialdemokratische Programmpunkte, die im Gebiete der Internationale liegen, zu verzichten und gleich allen ändern Volksteilen ihre Schuldigkeit zu thun und für das Vaterland ihren Mann zu stehen».

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Su mismo artículo en el n.º 82 (9. IV) «Ausbau unserer Politik», donde entre otras cosas leemos:
«Es ist eigenartig, dass auch in den sozialdemokratischen Auseinandersetzungen die Meinung sich deutlich vom Hintergrunde marxistischer Betrachtungsweise abhebt, dass nun einmal mit der Fortentwicklung des Imperialismus, der Entwicklung grosser selbständiger, von aussen möglichst unabhängiger Weltreiche gerechnet werden muss. Die einen erheben sich zur Abwehr hiergegen, die ändern suchen den Imperialismus in den Entwicklungsgang des Sozialismus einzufügen, und es kann wohl kein Zweifel darüber bestehen, welche von beiden Richtungen die klügere ist und die meiste Aussicht auf Erfolg haben wird.»

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# [ARTÍCULOS DE HUGO BÖTTGER EN «DER TAG»] «Der Tag». 1915 n.º 93 (edición A) 22 de abril de 1915. 2 S Artículo: «Los sindicatos libres y el gobierno» del Dr. Hugo Böttger, diputado del Reichstag.

El autor comienza diciendo que el director general de la sociedad minera (en Gelsenkirchen) Kirdorf censura al ministro Delbrück (ministro del Interior) por haber mantenido «estrecho contacto con los dirigentes sindicales». Esto, según él, es peligroso; los obreros serán más inquietos. El autor objeta que no hay problema, que incluso en las trincheras obreros y patronos están juntos, que «si ellos (= los sindicatos libres = socialdemócratas) han sido convocados en la Oficina Imperial del Interior para colaborar en ciertas cuestiones obreras y populares generales, esto es tanto un reconocimiento como una obligación de renunciar durante toda la guerra a ciertos puntos del programa socialdemócrata que pertenecen al ámbito de la Internacional, y de cumplir con su deber y mantenerse firmes por la patria, como todas las demás partes del pueblo».

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Su mismo artículo en el n.º 82 (9 de abril) «Construcción de nuestra política», donde entre otras cosas leemos:
«Es sorprendente que también en las discusiones socialdemócratas se destaque claramente, sobre el fondo de la concepción marxista, la opinión de que ahora es necesario contar con el desarrollo ulterior del imperialismo, con el desarrollo de grandes imperios mundiales independientes, lo más independientes posible del exterior. Unos se alzan en defensa contra esto, otros intentan insertar el desarrollo del imperialismo en el curso del desarrollo del socialismo, y ciertamente no puede haber ninguna duda sobre cuál de las dos corrientes es la más inteligente y tiene mayores perspectivas de éxito».

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