Fecha: 1915-04-17
Fuente: Colección Lenin, tomo 27
Páginas: 166-167

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«E C O N O M IST» sobre la guerra
The Economist, 17 de abril de 1915.
Artículo «The End of the War».
Pero cuanto más dure la guerra, más propensos estarán los pueblos, a diferencia de los gobiernos, a clamar contra la carnicería que día tras día y semana tras semana devasta tantos miles de hogares. Así, volvemos nuevamente al problema del «Estado contra el Hombre», y a la cuestión de hasta qué punto los gobernantes del Estado burocrático altamente organizado podrán resistir a las fuerzas revolucionarias internas.

ARGUMENTOS DE LOS SOCIALPATRIOTAS
Argumentos de los socialpatriotas
El folleto de Upton Sinclair con la respuesta de Blatchford plantea de manera especialmente clara, directa, precisa y resuelta un nuevo argumento de los socialpatriotas (no de Plejánov, no de Kautsky, etc.):
Sí, la guerra está en interés de los capitalistas, etc., pero somos notoriamente débiles, notoriamente incapaces de impedirla. Las habladurías sobre la lucha contra la guerra, sobre la «insurrección» etc., etc., son «reflexiones tranquilas», una «exageración» desesperanzada de nuestras fuerzas.
Variante del argumento sobre el «utopismo», argumento que también estuvo presente en el informe de Plejánov.
Desde este punto de vista, la Resolución de Basilea es un intento de buena fe de asustar a los gobiernos, y no una promesa y determinación de acciones revolucionarias o de propaganda revolucionaria.
Es extremadamente estrecha —y reducida deliberadamente por Blatchford— tal formulación de la cuestión, que lo reduce todo a la «guerra preventiva». La utilización de la crisis para la propaganda revolucionaria y la preparación de acciones revolucionarias —he ahí la esencia.

En el manuscrito, las páginas 4 y 5 están en blanco. (R.)
En el manuscrito, la palabra «extremadamente» está escrita encima de una palabra tachada que no ha sido descifrada. (R.)
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«The Economist», 17 de abril de 1915.
Artículo «El fin de la guerra».
Pero cuanto más dure la guerra, más propensos estarán los pueblos, como algo distinto de los gobiernos, a gritar contra la matanza que día a día, semana a semana, devasta muchos miles de hogares. Así, volvemos nuevamente al problema: «Estado e individuo», y a la cuestión de hasta qué punto los gobernantes del Estado burocrático altamente organizado podrán oponerse a las fuerzas revolucionarias internas.
«E C O N O M IS T» SOBRE LA GUERRA
ARGUMENTOS DE LOS SOCIALPATRIOTAS
Argumentos de los socialpatriotas
El folleto de Upton Sinclair con la respuesta de Blatchford plantea de manera especialmente clara, directa, precisa y resuelta un nuevo argumento de los socialpatriotas (no de Plejánov, no de Kautsky, etc.):
Sí, la guerra está en interés de los capitalistas, etc., pero somos notoriamente débiles, notoriamente incapaces de impedirla. Las habladurías sobre la lucha contra la guerra, sobre la «insurrección» etc., etc., son «reflexiones tranquilas», una «exageración» desesperanzada de nuestras fuerzas.
Variante del argumento sobre el «utopismo», argumento que también estuvo presente en el informe de Plejánov.
Desde este punto de vista, la Resolución de Basilea es un intento de buena fe de asustar a los gobiernos, y no una promesa y determinación de acciones revolucionarias o de propaganda revolucionaria.
Es extremadamente estrecha —y reducida deliberadamente por Blatchford— tal formulación de la cuestión, que lo reduce todo a la «guerra preventiva». La utilización de la crisis para la propaganda revolucionaria y la preparación de acciones revolucionarias —he ahí la esencia.
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