Desde Berlín, el 8 de enero (nuevo estilo), informaban a los periódicos suizos:

«En los últimos tiempos, la prensa ha publicado reiteradamente noticias sobre intentos pacíficos de acercamiento entre las trincheras alemanas y francesas. Según informa el *Tägliche Rundschau*{177}, una orden del ejército del 29 de diciembre prohíbe la confraternización y, en general, todo acercamiento con el enemigo en las trincheras; la infracción de esta orden será castigada como alta traición».

Así pues, la confraternización y los intentos de acercamiento son un hecho. El mando militar alemán está preocupado: por tanto, le concede una importancia seria. En el periódico obrero inglés *Labour Leader* del 7 de enero de 1915 se recoge toda una serie de citas de periódicos burgueses ingleses, que atestiguan casos de confraternización entre soldados ingleses y alemanes, quienes establecieron «una tregua de 48 horas» (en Navidad), se encontraron amistosamente a medio camino entre las trincheras, etc. El mando militar inglés prohibió la confraternización mediante una orden especial. ¡¡Y los oportunistas socialistas y sus defensores (¿o servidores?) aseguraban por escrito a los obreros (como Kautsky), con aire extraordinariamente ufano y con la tranquila conciencia de que la censura militar les protegería de refutaciones, aseguraban que los acuerdos entre los socialistas de los países beligerantes sobre acciones contra la guerra eran imposibles (expresión literal de Kautsky en *Neue Zeit*{178})!!

Imagínense que Hyndman, Guesde, Vandervelde, Plejánov, Kautsky y otros, en lugar de la complicidad con la burguesía a la que ahora se dedican, hubieran formado un comité internacional para la agitación a favor de «la confraternización y los intentos de acercamiento» entre los socialistas de los países beligerantes, tanto «en las trincheras» como en el ejército en general. ¡Cuáles serían los resultados al cabo de unos meses, si ahora, seis meses después del inicio de la guerra, contra todos los jefes, dirigentes y estrellas de primera magnitud que han traicionado al socialismo, crece por doquier la oposición contra los que votaron los créditos y contra los ministerialistas, y el mando militar amenaza con la muerte por «confraternizar»!

«Solo hay una cuestión práctica: la victoria o la derrota del propio país», escribía el servidor de los oportunistas, Kautsky, al unísono con Guesde, Plejánov y Cía. Sí, si se olvida el socialismo y la lucha de clases, esto será cierto. Pero si no se olvida el socialismo, no es cierto: existe otra cuestión práctica. ¿Perecer en la guerra entre esclavistas, permaneciendo como esclavos ciegos e impotentes, o perecer por «los intentos de confraternización» entre los esclavos con el fin de derrocar la esclavitud?

He aquí cómo es en realidad la cuestión «práctica».

*Sociál-Demokrat* n.º 40, 29 de marzo de 1915.

Publicado según el texto del periódico *Sociál-Demokrat*.