¿No se les permitió a Aleksinski y a Plejánov (y no sólo a ellos) hacer las veces de 'corrientes'? ¿Cabe asombrarse después de esto de que los extranjeros los tomen aún ahora por representantes de 'corrientes'? Contra este mal nada se puede hacer mediante esta o aquella declaración. Aquí es necesaria una lucha prolongada. Para que tenga éxito, es necesario decirse de una vez por todas que sólo reconocemos a las organizaciones vinculadas durante años con las masas obreras, que cuentan con el mandato de comités sólidos, etc., y que estigmatizamos como un engaño a los obreros ese sistema en el que media docena de intelectuales, después de sacar 2-3 números de un periódico o revista, se autoproclaman una 'corriente' y pretenden tener 'igualdad de derechos' con el partido.

¿Existe aquí acuerdo entre nosotros, estimados camaradas?

Luego — acerca de los internacionalistas. En uno de los recientes editoriales de su periódico enumeran ustedes las organizaciones que, a su juicio, se sitúan en el punto de vista del internacionalismo. Entre ellas, en uno de los primeros lugares figura... el Bund. Querríamos saber qué fundamentos tienen ustedes, propiamente, para incluir al Bund entre los internacionalistas. La resolución 94 de su Comité Central no contiene una sola palabra definida sobre los candentes problemas del socialismo. De ella emana un eclecticismo de lo más vacuo de ideas. El órgano del Bund ('Hoja Informativa') se sitúa indudablemente en el punto de vista del chovinismo germanófilo, o bien ofrece una 'síntesis' de los chovinismos francés y alemán. No en vano un artículo de Kosovski ha adornado las páginas de *Neue Zeit*, revista que (esperamos que en esto estén de acuerdo con nosotros) figura hoy entre los más indecentes de los llamados órganos de prensa 'socialistas'.

Estamos con toda el alma por la unificación de los internacionalistas. Desearíamos mucho que fueran más numerosos. Pero no podemos engañarnos a nosotros mismos, no podemos incluir entre los internacionalistas a personas y organizaciones que en lo tocante al internacionalismo son notoriamente 'almas muertas'.

¿Qué se entiende por internacionalismo? ¿Se puede, por ejemplo, considerar internacionalistas a los partidarios de la restauración de la Internacional sobre el principio de una 'amnistía' mutua? El representante más destacado de la teoría de la 'amnistía', como saben ustedes, es Kautsky. En ese mismo espíritu se ha manifestado Víctor Adler. Consideramos que los defensores de la 'amnistía' son los adversarios más peligrosos del internacionalismo. Una Internacional restaurada sobre las bases de la 'amnistía' rebajaría el socialismo en toda la cabeza. Ninguna concesión, ningún acuerdo con Kautsky y Cía. son absolutamente inadmisibles. La lucha más resuelta contra la teoría de la 'amnistía' es la *conditio sine qua non* del internacionalismo. En vano se habla de internacionalismo si no hay el deseo y la disposición de llegar hasta la ruptura con los defensores de la 'amnistía'. Y entonces cabe preguntarse: ¿existe entre nosotros acuerdo sobre esta cuestión fundamental? En su periódico apareció una vez, al parecer, una actitud negativa hacia la política de 'amnistía'. Pero convengan con nosotros que, antes de emprender pasos prácticos algunos, tenemos derecho a pedirles que nos expongan detalladamente su punto de vista sobre esta cuestión.

Y relacionada con esto está la cuestión de la actitud hacia el Comité Organizador. En la primera carta a ustedes** consideramos necesario decirles francamente que hay serias razones para dudar del internacionalismo de esta institución. Ustedes no han intentado disipar esta opinión. Les preguntamos de nuevo: ¿qué datos tienen ustedes para considerar al Comité Organizador como situado en el punto de vista del internacionalismo? Pues no se puede negar seriamente que la posición de P. B. Axelrod, expuesta en varias de sus intervenciones impresas, es una posición claramente chovinista (casi plejanoviana). Y es que Axelrod es indudablemente el representante más destacado del Comité Organizador. Tomen además las intervenciones oficiales del Comité Organizador. Su informe a la Conferencia de Copenhague está escrito en tonos tales que fue reproducido por los más extremos chovinistas alemanes 95. Las intervenciones del 'Secretariado en el Extranjero' del Comité Organizador son de la misma índole. En el mejor de los casos, no dicen nada definido. Y por otra parte, Larin — oficialmente en nombre del Comité Organizador, y no en nombre de ningún secretariado en el extranjero — hacía...

* — condición obligatoria. Nota de Red.

** Véase el presente tomo, págs. 60-63. Nota de Red.