Los abajo firmantes, representantes de las organizaciones socialdemócratas de Rusia (de Inglaterra, etc.), parten de la convicción de que la guerra actual es, no sólo por parte de Alemania y Austria-Hungría, sino también por parte de Inglaterra y Francia (que actúan en alianza con el zarismo), una guerra imperialista, es decir, una guerra de la época de la última fase del desarrollo del capitalismo, una época en que los Estados burgueses dentro de las fronteras nacionales han caducado, una guerra dirigida exclusivamente a la conquista de colonias, al saqueo de los países competidores y al debilitamiento del movimiento proletario mediante el enfrentamiento de los proletarios de un país con los proletarios de otro.

Por consiguiente, el deber incondicional de los socialistas de todos los países beligerantes es el cumplimiento inmediato y resuelto de la resolución de Basilea, a saber:

1) la ruptura de los bloques nacionales y del Burgfrieden[16] en todos los países;

2) el llamamiento a los obreros de todos los países beligerantes a una enérgica lucha de clases, tanto económica como política, contra la burguesía de su propio país, burguesía que obtiene ganancias inauditas con los suministros de guerra y que se vale del apoyo de las autoridades militares para amordazar a los obreros y acentuar la opresión sobre ellos.

3) la condena resuelta de toda votación de créditos de guerra;

4) la salida de los ministerios burgueses de Bélgica y Francia y el reconocimiento de que la entrada en los ministerios y la votación de los créditos constituyen una traición a la causa del socialismo, de la misma índole que toda la conducta de los socialdemócratas alemanes y austriacos;

5) tender inmediatamente la mano a los elementos internacionalistas de la socialdemocracia alemana que se niegan a votar los créditos de guerra y formar junto con ellos un comité internacional para la agitación por el cese de la guerra, no en el espíritu de los pacifistas, los cristianos y los demócratas pequeñoburgueses, sino en ligazón indisoluble con la prédica y la organización de acciones revolucionarias de masas de los proletarios de cada país contra los gobiernos y la burguesía de su propio país;

6) el apoyo a todos los intentos de acercamiento y confraternización en el ejército y en las trincheras entre los socialistas de los países beligerantes, a despecho de las prohibiciones de las autoridades militares de Inglaterra, Alemania, etc.;

7) el llamamiento a las mujeres socialistas de los países beligerantes a intensificar la agitación en la dirección arriba indicada;

8) el llamamiento a todo el proletariado internacional a apoyar la lucha contra el zarismo y a aquellos diputados socialdemócratas de Rusia que no sólo se negaron a votar los créditos, sino que no se detuvieron ante el peligro de las persecuciones, llevando a cabo su labor socialista en el espíritu de la socialdemocracia revolucionaria internacional.