El periódico socialdemócrata alemán de Gotha, la «Hoja Popular de Gotha», publicó en su número del 9 de enero un artículo titulado: «La política de la fracción parlamentaria socialdemócrata bajo la protección de la policía».

«Los dos primeros días de práctica de la censura previa —escribe el periódico, colocado bajo esta grata tutela de la autoridad militar— muestran con toda claridad que las autoridades centrales se preocupan especialmente por tapar la boca a los críticos incómodos de la política de la fracción socialdemócrata dentro de nuestras propias filas. El objetivo de las aspiraciones de la censura es preservar la “paz partidaria” en el partido socialdemócrata o, en otras palabras, preservar la socialdemocracia alemana “unida”, “cohesionada” y poderosa. La socialdemocracia tutelada por el gobierno es el acontecimiento más importante en la política interior de nuestra “grandiosa” época, la era del resurgimiento del pueblo alemán.

Ya hace varias semanas que los políticos que ocupan escaños en nuestra fracción socialdemócrata han desplegado una enérgica agitación en favor de sus puntos de vista. En varios centros del partido muy importantes han encontrado una fuerte oposición. Su propaganda ha despertado entre los obreros un estado de ánimo no favorable a los que votan los créditos de guerra, sino precisamente en su contra. He ahí por qué las autoridades militares se han esforzado en ayudarles, recurriendo ya a las prohibiciones de la censura, ya a la supresión de la libertad de reunión. Aquí en Gotha, quien ayuda a la fracción socialdemócrata es la censura militar; en Hamburgo, la conocida prohibición de reuniones».

Al citar estas palabras, el periódico socialdemócrata suizo de Berna{158} señala el hecho de que toda una serie de periódicos socialdemócratas alemanes están sometidos a la censura previa, y añade por su cuenta:

«De modo que pronto nada perturbará la unanimidad de la prensa alemana. Si en algún lugar intentan romperla, la dictadura militar pondrá fin a ello rápida y firmemente, a denuncia directa o indirecta de los “socialdemócratas” partidarios de la paz partidaria».

¡Los periódicos socialdemócratas oportunistas, en efecto, denuncian directa e indirectamente a los radicales!

Los hechos demuestran, por consiguiente, que teníamos toda la razón cuando escribíamos en el núm. 36 de El Socialdemócrata: «los oportunistas son enemigos burgueses de la revolución proletaria... en las épocas de crisis aparecen de inmediato como aliados abiertos de toda la burguesía unificada»[19].

La unidad, como consigna del partido socialdemócrata en nuestros días, significa unidad con los oportunistas y sumisión a ellos (o a su bloque con la burguesía). Es una consigna que en la práctica ayuda a la policía y a los reaccionarios, y es funesta para el movimiento obrero.

A propósito. Señalemos la aparición de un magnífico folleto de Borchardt (en alemán): «Antes y después del 4 de agosto de 1914», con el subtítulo: «¿Ha renegado de sí misma la socialdemocracia alemana?». Sí, ha renegado, responde el autor, mostrando la flagrante contradicción entre las declaraciones del partido antes del 4 de agosto y la política del «cuatro de agosto». «No nos detendremos ante ningún sacrificio en la guerra contra la guerra», decían los socialdemócratas de Alemania (y de otros países) antes del 4 de agosto de 1914. Y el 28 de septiembre de 1914, el miembro del Comité Central Otto Braun aludía a 20 millones de capital en periódicos legales y a 11.000 empleados. Decenas de miles de dirigentes, funcionarios y obreros privilegiados, corrompidos por el legalismo, desorganizaron al ejército de millones del proletariado socialdemócrata.

La lección es clara como la luz del día: ruptura decidida con el chovinismo y el oportunismo. ¡Mientras, los huecos charlatanes socialistas-revolucionarios (Y. Gardénin y Cía.) en el hueco periódico parisiense Mysl reniegan del marxismo en aras de las ideas pequeñoburguesas! Olvidado el abecé de la economía política y el desarrollo mundial del capitalismo, que engendra una sola clase revolucionaria: el proletariado. Olvidados el cartismo{159}, junio de 1848{160}, la Comuna de París, octubre y diciembre de 1905{161}. Los obreros avanzan hacia su revolución mundial pasando inevitablemente por una serie de derrotas y errores, fracasos y debilidades, pero avanzan hacia ella. Hay que estar ciego para no ver la influencia burguesa y pequeñoburguesa sobre el proletariado como la causa fundamental, principal y medular de la vergüenza y el desastre de la Internacional en 1914. ¡Y los oradores ampulosos como Gardénin y Cía. pretenden curar al socialismo renegando por completo de su única base histórico-social, la lucha de clases del proletariado, y diluyendo definitivamente el marxismo con el aguachirle filisteo, propio del intelectual populista. No es un trabajo tenaz por romper enteramente el movimiento revolucionario proletario con el oportunismo, sino la unión de este movimiento con oportunistas del tipo de Ropshin y Chernov, que anteayer eran liberales con bomba, ayer se renegaban como liberales y hoy continúan embriagándose con dulzonas frases burguesas sobre el principio “laborista”!! Gardénin y Cía. no son mejores que los Südekum, los socialistas-revolucionarios no son mejores que los liquidadores: no en vano unos y otros se han abrazado tan cariñosamente en la revista Sovreménnik{162}, que lleva a cabo especialmente un programa de fusión de socialdemócratas y socialistas-revolucionarios.

El Socialdemócrata, núm. 39, 3 de marzo de 1915.

Se publica según el texto del periódico El Socialdemócrata.