¡Querido amigo! Una y otra vez (tras conversar ayer, entre otras cosas, con Grimm) hemos decidido desaconsejarle acudir al consejo de los impíos: dejemos que los liquidadores vayan a la Conferencia de Copenhague. Y nosotros mejor no vayamos en absoluto.

Ni siquiera los suizos van.

Según todas las apariencias, es una intriga de los alemanes. Incluso pienso que aquí hay una intriga del Estado Mayor alemán, que quiere, a través de otros, sondear la «paz»...

Nada sabremos allí. A nada ayudaremos allí. El envío de un manifiesto es todo lo que necesitamos.

Tengo mucha prisa y pido disculpas por la premura.

Suyo, Lenin

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Escrito antes del 17 de enero de 1915.

Enviado de Berna a Copenhague.

Publicado por primera vez en 1924,
en la Recopilación Leninista II.

Se imprime según el manuscrito.