La mercancía es, en primer lugar, una cosa que satisface alguna necesidad humana; en segundo lugar, una cosa que se intercambia por otra. La utilidad de una cosa hace de ella un valor de uso. El valor de cambio (o simplemente valor) es, ante todo, la relación, la proporción en que se intercambia un número determinado de valores de uso de una clase por un número determinado de valores de uso de otra. La experiencia diaria nos muestra que millones y miles de millones de tales intercambios equiparan constantemente todos y cada uno de los valores de uso, los más diversos e incomparables entre sí, unos con otros. ¿Qué hay, pues, de común entre estas cosas diversas, constantemente equiparadas entre sí en un determinado sistema de relaciones sociales? Lo común entre ellas es que son *productos del trabajo*. Al intercambiar los productos, los hombres equiparan los más diversos tipos de trabajo. La producción de mercancías es un sistema de relaciones sociales en el cual los productores individuales crean productos diversificados (división social del trabajo), y todos estos productos se equiparan unos a otros en el intercambio. Por consiguiente, lo que hay de común en todas las mercancías no es el trabajo concreto de una rama determinada de la producción, no es el trabajo de un tipo particular, sino el *trabajo humano abstracto, el trabajo humano en general*. Toda la fuerza de trabajo de una sociedad dada, representada en la suma de los valores de todas las mercancías, es una y la misma fuerza de trabajo humana: miles de millones de hechos de intercambio lo demuestran. Y, en consecuencia, cada mercancía individual se presenta sólo como una parte determinada del *tiempo de trabajo socialmente necesario*. La magnitud del valor se determina por la cantidad de trabajo socialmente necesario, o por el tiempo de trabajo socialmente necesario para la producción de una mercancía dada, de un valor de uso dado. «Al equiparar sus diversos productos en el intercambio unos con otros, los hombres equiparan sus diversos tipos de trabajo unos con otros. No tienen conciencia de ello, pero lo hacen»{67}. El valor es una relación entre dos personas —como dijo un viejo economista; sólo le habría faltado añadir: una relación *recubierta por una envoltura material*. Sólo desde el punto de vista del sistema de relaciones sociales de producción de una formación social históricamente determinada, relaciones que se manifiestan además en un fenómeno masivo, repetido miles de millones de veces, el intercambio, se puede comprender qué es el valor. «Como valores, las mercancías son sólo determinadas cantidades de tiempo de trabajo solidificado»{68}.

Habiendo analizado detalladamente el doble carácter del trabajo plasmado en las mercancías, Marx pasa al análisis de la *forma del valor y del dinero*. La tarea principal de Marx en esto es el estudio del *origen* de la forma dineraria del valor, el estudio del proceso histórico del despliegue del intercambio, comenzando por sus actos singulares, casuales («forma simple, singular o fortuita del valor»: una cantidad dada de una mercancía se intercambia por una cantidad dada de otra) hasta la forma universal del valor, cuando una serie de mercancías diferentes se intercambia por una y la misma mercancía determinada, y hasta la forma dineraria del valor, cuando esta mercancía determinada, el equivalente universal, es el oro. Siendo el producto supremo del desarrollo del intercambio y de la producción mercantil, el dinero *disimula, encubre* el carácter social de los trabajos privados, el vínculo social entre los productores individuales unificados por el mercado. Marx somete a un análisis extremadamente detallado las diversas funciones del dinero, y también aquí (como en general en los primeros capítulos de «El Capital») es especialmente importante señalar que la forma abstracta de exposición, que a veces parece puramente deductiva, reproduce en realidad un gigantesco material fáctico sobre la historia del desarrollo del intercambio y de la producción mercantil. «El dinero presupone una cierta altura del intercambio de mercancías. Las formas particulares del dinero —simple equivalente de mercancías o medio de circulación o medio de pago, tesoro y dinero mundial— apuntan, según los diferentes volúmenes de aplicación de una u otra función, según el predominio relativo de una de ellas, a estadios muy diferentes del proceso social de producción» («El Capital», I){69}.