Hay frases célebres que expresan con sorprendente precisión la esencia de fenómenos bastante complejos. A este tipo de frases pertenece, sin duda, lo dicho por uno de los terratenientes, miembro de la mayoría derechista de la Duma de Estado, a propósito del discurso de Góremykin en la histórica sesión de la Duma del 22 de abril.

«¡Qué agradable sería tener a I. L. Góremykin como vecino de finca!»

Estas palabras, pronunciadas el día en que los diputados obreros y campesinos fueron expulsados de la Duma de Estado, conviene recordarlas ahora, cuando los diputados expulsados han vuelto a ocupar sus escaños. Estas palabras pintan magníficamente la fuerza con que la democracia se encuentra tanto en la Duma como fuera de ella.

El pequeño noble que soltó esta frasecilla célebre quería bromear, pero sin querer dijo una verdad seria y más profunda de lo que pensaba. En efecto, toda esta IV Duma, toda esa mayoría de derechistas y octubristas, y luego los «dignatarios» en el Consejo de Estado, ¿qué son sino «vecinos de finca»?

En Rusia, en posesión de 194 consejeros secretos se encuentran 3.103.579 desyatinas de tierra, es decir, por término medio más de veinte mil desyatinas por cada consejero secreto [21]. Y los más grandes terratenientes de Rusia, cuyo número es inferior a 30 mil, poseen 70 millones de desyatinas de tierra. Precisamente en manos de esta clase se halla la mayoría tanto en la Duma de Estado como en el Consejo de Estado y en la alta burocracia, sin hablar ya del zemstvo y de la administración local. Todos estos son «vecinos de finca».

Los «vecinos de finca» en nuestro siglo capitalista se convierten cada vez más a menudo ellos mismos en fabricantes, destiladores, azucareros, etc., y participan cada vez más en toda clase de empresas comerciales, industriales, financieras y ferroviarias. La más alta nobleza se entrelaza estrechamente con la más alta burguesía.

Los «vecinos de finca» constituyen la mejor organización de clase en Rusia, pues están organizados no sólo por vecindad, no sólo en uniones, sino también como fuerza estatal. Todas las instituciones más importantes están ocupadas por ellos, construidas «a su imagen y semejanza», de acuerdo con sus «necesidades» e intereses. Por supuesto, también hay particularidades muy importantes de nuestro régimen estatal, explicables por la historia militar de Rusia, etc., particularidades capaces de provocar a veces incluso el descontento de la clase terrateniente. Y sin embargo, en general y en conjunto, ¡los señores terratenientes gran rusos dan un magnífico ejemplo de organización clasista!

Nuestra burguesía aprovecha mal este ejemplo, temiendo, por ejemplo, pensar en organizar a su clase como fuerza estatal. Pero en cambio el proletariado, al organizarse como clase, nunca ha olvidado ni olvidará jamás el excelente ejemplo de los «vecinos de finca»…

«Put Pravdy» núm. 80, 8 de mayo de 1914.

Se imprime según el texto del periódico «Put Pravdy».