En un nuevo folleto estadístico del Sr. Kozmínij-Lanin, aparecido recientemente, se analiza la cuestión de las horas extraordinarias, sumamente acuciante para los obreros rusos.

Es preciso señalar que los datos estadísticos aducidos por Kozmínij-Lanin corresponden únicamente a 1908 y se refieren exclusivamente a los obreros de la gubernia de Moscú. Además, las cifras de 1908 ya han de considerarse hoy muy anticuadas, sobre todo si se tiene en cuenta que 1908 fue un año de estancamiento industrial y que, a partir de entonces, el desarrollo de la industria rusa se caracterizó por un año de auge industrial y, a la par, por una mayor demanda de brazos. Esto, a su vez, debió de contribuir a una aplicación intensiva de las horas extraordinarias en toda una serie de ramas industriales.

Los datos de Kozmínij-Lanin (inspector de fábrica de la gubernia de Moscú) revisten indudablemente un carácter semioficial: han sido recopilados mediante encuestas a los patronos, de modo que hay que tratarlos con cierta cautela; no obstante, es imposible no prestarles la más seria atención. Ante todo, la literatura sobre el tema es tan pobre entre nosotros, en Rusia, que cada trabajo debe ser aprovechado; y, además, incluso esta estadística semioficial nos brinda abundante material de sumo interés.

En total, el Sr. Kozmínij-Lanin investigó a 112.380 obreros de 152 empresas, predominantemente grandes, de la gubernia de Moscú; en la investigación ocupó un lugar preponderante la industria textil.

De las cifras presentadas en el folleto se desprende que las horas extraordinarias en la industria textil de la región de Moscú no están muy difundidas. Así, de los 59.000 obreros del ramo del algodón investigados, solo 767 están ocupados en horas extraordinarias en días festivos. Un número considerablemente mayor estaba ocupado en horas extraordinarias en días laborables (1.717 personas), pero también aquí el porcentaje oscila entre el 1 y el 2 % del total. Esto es comprensible, ya que la industria textil exige técnicamente, en cada momento dado, una cantidad de brazos más o menos determinada de antemano; y, lo principal, 1908 fue un año nada favorable para la industria textil. A menudo, los empresarios estaban más interesados en reducir la producción que en aumentar la productividad de las empresas mediante la aplicación de horas extraordinarias.

Un panorama distinto presenta otra rama principal de la industria: la metalurgia. Aquí las horas extraordinarias se practican ampliamente, abarcando a veces hasta un 20 % del total de los obreros.

En cuanto a la duración de las horas extraordinarias, según los datos de Kozmínij-Lanin, oscila en general, tanto para los metalúrgicos como para los textiles, entre 25 y 35 horas por cada obrero ocupado en ellas (contando tanto los trabajos en días laborables como en festivos). Una cifra muy alta. Estas 30 horas de tiempo libre por término medio, sustraídas por el trabajo extraordinario, redundan, como es natural, por entero en detrimento del desarrollo cultural e intelectual del obrero.

Veamos qué obtienen los obreros a cambio del despilfarro intelectual de su trabajo, de sus músculos, de sus nervios… El Sr. Kozmínij-Lanin calcula muy detalladamente la remuneración horaria de los obreros por las horas extraordinarias, por distintas ramas. Y vemos que estos trabajos se pagan a los textiles por término medio a solo 15–16 kopeks la hora, rara vez más. Aunque suben algo hacia abril y septiembre, los precios vuelven a caer en diciembre-febrero hasta 13 kopeks. Particularmente míseros son los jornales en las fábricas de tejidos de lana; así, en el mes de marzo, el salario medio por hora aquí fue de tan solo 6,75 kopeks por los trabajos en domingos y festivos. ¡Cuál no será el salario ordinario con semejantes tarifas!

No mucho mejor que los textiles está remunerado, como se desprende de las tablas, el trabajo de los metalúrgicos; su jornal medio oscila entre 13 y 20 kopeks por hora extraordinaria. En general, el movimiento y la magnitud de las tarifas de las horas extraordinarias de los metalúrgicos moscovitas muestran con claridad cuán desfavorables son las condiciones de trabajo aquí, comparadas incluso, por ejemplo, con Petersburgo.

Como resultado de todas las horas extraordinarias, los obreros moscovitas obtienen auténticas miserias.

Así, el jornal medio mensual en horas extraordinarias era:

Para concluir, es preciso subrayar que la investigación del Sr. Kozmínij-Lanin casi no ha rozado el principal foco de las horas extraordinarias: la pequeña industria (solo el 1,45 % de los obreros investigados estaba ocupado en establecimientos de menos de 100 personas). Mientras tanto, el examen de las condiciones de trabajo en la pequeña industria podría arrojar, sin duda, resultados sorprendentes.

«Prosveschenie» núm. 5, mayo de 1914. Firmado: I. V.

Se publica según el texto de la revista «Prosveschenie».