Todos los interesados en el movimiento obrero y el marxismo en Rusia saben que en agosto de 1912 se creó un bloque (alianza) de liquidacionistas, Trotski, letones, bundistas y caucasianos.

Con estrépito y ruido se anunció este bloque en el periódico *Luch*{2}, fundado no con dinero obrero precisamente durante las elecciones en Petersburgo para frustrar la voluntad de la mayoría de los obreros organizados. Se ensalzaba la «multitud» de participantes de este bloque, se ensalzaba la unión de «marxistas de distintas tendencias», se ensalzaba la «unidad» y el no fraccionalismo; se lanzaban rayos contra los «escisionistas», partidarios de la conferencia de enero de 1912{3}.

La cuestión de la «unidad» se planteó así, ante los obreros conscientes, en una forma nueva, práctica. Los hechos debían mostrar quién tenía razón: ¿aquellos que ensalzaban la plataforma y la táctica «unificadora» de los «augustistas», o aquellos que decían que esto era un rótulo mentiroso que encubría con un nuevo atavío a los mismos liquidacionistas en bancarrota?

Ha pasado exactamente un año y medio. Un plazo enorme para el período de auge de 1912-1913. Y he aquí que en febrero de 1914 se funda una nueva revista, esta vez especialmente «unificadora», especialmente y realmente «no fraccional», del «auténtico» partidario de la plataforma de agosto, Trotski, bajo el título *Borba*.

Tanto el contenido del n.º 1 de *Borba* como lo publicado por los liquidacionistas sobre *Borba* antes de su aparición muestra de inmediato a la persona atenta la disgregación del Bloque de Agosto y los esfuerzos convulsivos por ocultar esta disgregación, por engañar a los obreros. Pero también este engaño será rápidamente desenmascarado.

Antes de la aparición de *Borba*, la redacción de *Sévernaia Rabóchaya Gazeta*{4} publicó una nota maliciosa: «la auténtica fisonomía de esta revista, de la que últimamente se ha hablado bastante en los círculos marxistas, para nosotros sigue sin estar aclarada todavía».

Piénselo tan solo, lector: desde agosto de 1912 Trotski figura entre los cabecillas del Bloque unificador de Agosto, pero ya todo el año 1913 muestra su alejamiento de *Luch* y de los «luchistas». En 1914, este Trotski funda su propia revista, continuando ficticiamente figurando tanto en *Sévernaia Rabóchaya Gazeta* como en *Nasha Zariá*{5}. «En los círculos se habla bastante» de una secreta «nota» de Trotski contra los luchistas, los señores F. D., L. M. y similares «desconocidos», ocultada por los liquidacionistas.

¡Y la veraz, no fraccional y unificadora redacción de *Sévernaia Rabóchaya Gazeta* publica: «para nosotros, la fisonomía aún no está aclarada»!

¡Para ellos aún no está aclarado que el Bloque de Agosto se ha disgregado!

No, señores F. D., L. M. y demás luchistas, para ustedes esto está «aclarado» perfectamente, y simplemente están engañando a los obreros.

El Bloque de Agosto resultó ser —como dijimos ya entonces, en agosto de 1912— una vacía cobertura de los liquidacionistas. Ha sido desgarrado. Ni siquiera sus amigos rusos lograron mantenerse juntos. Los tan cacareados unificadores no supieron ni unificarse entre sí, y resultaron dos tendencias «augustistas»: la luchista (*Nasha Zariá* y *Sévernaia Rabóchaya Gazeta*) y la trotskista (*Borba*). Ambas sostienen un pedacito de la bandera de agosto «común y unificada» que ellas mismas desgarraron, ¡y ambas gritan con voz ronca «unidad»!

¿Cuál es la orientación de *Borba*? Sobre esto Trotski escribió un enorme folletín en el n.º 11 de *Sévernaia Rabóchaya Gazeta*, pero la redacción del periódico liquidacionista le respondió muy atinadamente que «la fisonomía sigue sin estar aclarada».

Efectivamente, los liquidacionistas tienen su propia fisonomía, liberal y no marxista. Todo el que esté familiarizado con los escritos de F. D., L. S., L. M., Ezhov, Potrésov y Cía. conoce esta fisonomía.

Trotski, en cambio, nunca tuvo ni tiene «fisonomía» alguna, sino solo vaivenes, saltos de los liberales a los marxistas y viceversa, jirones de palabrejas y frases sonoras arrancadas de aquí y de allá.

Sobre ningún tema controvertido hay en *Borba* una sola palabra viva.

Es increíble, pero es un hecho.

La cuestión de la «clandestinidad». Ni una palabrita.

¿Comparte Trotski las ideas de Axelrod, Zasúlich, F. D., L. S. (n.º 101 de *Luch*), etc.? — Ni un sonido.

¿La consigna de la lucha por el partido abierto? — Ni una sola palabra.

¿Los discursos liberales de Ezhov y otros luchistas sobre las huelgas? ¿la supresión del programa sobre la cuestión nacional? — Ni un sonido.

¿Las intervenciones de L. Sedov y otros luchistas contra las dos «bases»?{6} — Ni un sonido. Trotski asegura que está a favor de la unión de las reivindicaciones parciales y el objetivo final, pero sobre cómo se relaciona con la realización liquidacionista de dicha «unión», ¡mutismo!

En realidad, bajo la cobertura de frases especialmente sonoras, vacías y nebulosas, Trotski lleva a cabo, embrollando a los obreros inconscientes, la defensa de los liquidacionistas mediante su silencio sobre la cuestión de la clandestinidad, sus afirmaciones de que no tenemos política obrera liberal, etc.

A los siete diputados encabezados por Chjeídze, Trotski se dirige con largas y especiales enseñanzas sobre cómo hay que llevar a cabo con más astucia la negación de la clandestinidad y del partido. Estas divertidas enseñanzas hablan claramente de la ulterior disgregación del grupo de los siete. Buriánov lo ha abandonado. No han podido ponerse de acuerdo sobre la respuesta a Plejánov. Ahora vacilan entre Dan y Trotski, y Chjeídze, al parecer, pone a prueba sus talentos diplomáticos para disimular la nueva grieta.

¡Y esta gente cuasipartidaria, que no sabe unificarse sobre su propia plataforma «augustista», engaña a los obreros con gritos de «unidad»! ¡Esfuerzos vanos!

La unidad es el reconocimiento de lo «viejo» y la lucha contra sus negadores. La unidad es la unificación de la mayoría de los obreros en Rusia en torno a las decisiones, conocidas de todos desde hace tiempo, que condenaron el liquidacionismo. La unidad es la vinculación de los diputados en la Duma con la voluntad de la mayoría de los obreros, lo que ha sido alcanzado por los seis diputados obreros{7}.

Y los liquidacionistas y Trotski, el «grupo de los siete» y Trotski, habiendo desgarrado su propio Bloque de Agosto, habiendo despreciado todas las decisiones del partido, desvinculándose tanto de la clandestinidad como de los obreros organizados, son los peores escisionistas. Por fortuna, los obreros han comprendido ya esto, y todos los obreros conscientes crean de hecho su propia unidad contra los destructores liquidacionistas de la misma.

*Put Pravdy* n.º 37, 15 de marzo de 1914.

Se imprime según el texto del periódico *Put Pravdy*