Recientemente, en el mensuario socialdemócrata austriaco «Borba»{86}, apareció una nota sensacional firmada por F. A., según la cual el conocido líder de los oportunistas alemanes, Eduard Bernstein, habría renunciado a sus puntos de vista revisionistas, oportunistas, y habría retornado de nuevo al marxismo.

El revisionismo, o «revisión» del marxismo, es en la actualidad una de las principales manifestaciones, si no la principal, de la influencia burguesa sobre el proletariado y de la corrupción burguesa de los proletarios. Precisamente por ello el líder de los oportunistas, Eduard Bernstein, ha alcanzado tan (triste) fama mundial.

¿Y acaso Eduard Bernstein ha retornado nuevamente al marxismo? La noticia debía resultar extraña para todos cuantos estén aunque sea un poco familiarizados con la literatura socialdemócrata alemana: el principal órgano de los oportunistas, «Sozialistische Monatshefte» (en alemán), continúa publicándose, continúa predicando como antes puntos de vista puramente burgueses que, en esencia, equivalen a una traición completa al socialismo. Bernstein sigue siendo el más destacado colaborador de esta revista. ¿De qué se trata, pues?

El asunto está en que Bernstein dictó una conferencia en Budapest, y, según la reseña de un periódico local, en ella habría abjurado del revisionismo.

El austriaco F. A. resultó ser muy crédulo e irreflexivamente apresurado al precipitarse a anunciar a todo el mundo un nuevo cambio en las ideas de Bernstein. Y el liquidacionista V. Levitski, uno de los más destacados colaboradores oportunistas de la revista oportunista «Nasha Zaria» (esta revista fue declarada por el menchevique Plejánov como el «Sozialistische Monatshefte» ruso), resultó diez veces más irreflexivo, al escribir, basándose únicamente en las palabras de F. A., todo un enorme folletín en el «Sévernaya Rabóchaya Gazeta» (del 3 de abril, n.° 46) con el sonoro título: «Del revisionismo al marxismo».

El señor Levitski no esperó siquiera a que apareciera impreso el informe de Bernstein. Si te apresuras, harás reír a la gente.

Ed. Bernstein, al enterarse de la «gloria» que corría por todo el mundo a raíz de su conferencia de Budapest, escribió el 11 de abril (nuevo estilo) una carta al periódico socialdemócrata bruselense «Le Peuple»{87} y en ella declaró directamente: «La información de “Borba” es completamente falsa; no dije nada nuevo en Budapest, no me aparté en nada de las ideas de “Las premisas del socialismo” (la principal obra oportunista de Bernstein), ¡y la reseña del periódico de Budapest sobre mi conferencia simplemente confundió mis palabras con observaciones del redactor de la misma!».

Todo el alboroto resultó ser un simple bulo periodístico.

Sólo se puso de manifiesto la triste debilidad de algunos socialdemócratas austriacos (¿y solo austriacos?) para encubrir el oportunismo y declararlo desaparecido.

El señor Levitski, celoso más allá de lo razonable, se daba de cabezazos contra la pared. Escribió en el «Sévernaya Rabóchaya Gazeta»: «Tras el viraje (?) del padre fundador (?) del revisionismo, Bernstein, hacia el marxismo, el revisionismo dentro de la socialdemocracia alemana ha muerto definitivamente (!!?)».

Aquí, cada palabra es una perla. No hubo viraje. Bernstein no es el padre fundador. El revisionismo no ha muerto.

«…En Rusia —escribe el celoso señor Levitski— el revisionismo ha dejado de ser una moda teórica incluso entre los naródniki de izquierda, que en un tiempo no se oponían a apoyarse en esa doctrina en su lucha contra el marxismo. Dentro de la propia socialdemocracia rusa no tuvo influencia alguna, a pesar de los intentos de algunos escritores por trasplantarlo a terreno ruso…»

Otra vez, cada palabra es mentira. Los naródniki de izquierda aún hoy en día, en todas las cuestiones más importantes, «se apoyan» en las «doctrinas» revisionistas; esto se ve en cada número de «Rússkoye Bogatstvo» y «Zavety», en cada entrega de «Stóykaya Mysl». Silenciar el oportunismo de los naródniki de izquierda es perjudicial.

Dentro de la socialdemocracia rusa, el revisionismo tuvo influencia desde el inicio mismo del movimiento obrero de masas y del movimiento socialdemócrata de masas, en los años 1895–1896. ¿Acaso el señor Levitski no ha oído hablar de la lucha de muchos años de los marxistas consecuentes y los partidarios del viejo «Iskra» contra los «economistas»? ¿Acaso no ha oído hablar de las resoluciones del partido y de los numerosos artículos de aquella época que afirmaban, demostraban y explicaban que el «economicismo» es la forma rusa del revisionismo, del oportunismo? ¿Acaso el señor Levitski ha olvidado al señor A. Martínov, destacado liquidacionista de hoy, destacado «economista» de ayer?

El señor Levitski reniega del revisionismo para encubrir su propio revisionismo. Recordémosle al menos los siguientes cuatro hechos: 1) ¿no declaró el menchevique Plejánov en la prensa en 1909–1910 que los mencheviques habían reclutado toda una serie de elementos oportunistas?; 2) ¿no demostró el mismo Plejánov el carácter oportunista de la consigna liquidacionista de «lucha por la legalidad»?; 3) ¿no demostraron varios mencheviques anti-liquidacionistas el vínculo del liquidacionismo con el «economicismo»?; 4) ¿no es oportunismo la negación por Kóltsov de las «dos ballenas» (de las tres) desde el punto de vista de su idoneidad para la agitación?

Incluso estos cuatro hechos —y podrían citarse cuarenta y cuatro— indican claramente que el «economicismo» de 1895–1902, el «menchevismo» de 1903–1908, el liquidacionismo de 1908–1914 no son otra cosa que la forma o variedad rusa del oportunismo y el revisionismo.

«Prosveschenie» n.° 5, mayo de 1914. Firma: V. I.

Reproducido del texto de la revista «Prosveschenie».