La Recopilación Leninista XIX se compone de documentos relativos a la cuestión agraria. Estos documentos abarcan el período de 1899 a 1915 y están dedicados al análisis de la agricultura capitalista, al análisis de sus contradicciones internas, de la lucha de clases en el campo, a la crítica de las teorías burguesas y pequeñoburguesas sobre estas cuestiones. En la Recopilación figura también una serie de documentos relativos a la lucha de Lenin por el programa agrario revolucionario del partido del proletariado.

Tres cuartas partes de la Recopilación están ocupadas por documentos de Lenin correspondientes al período anterior a 1903, período de establecimiento de los principios fundamentales del programa agrario del partido y de defensa del marxismo contra los revisionistas que pretendían demostrar la inaplicabilidad de las leyes generales del capitalismo a la agricultura.

Los restantes documentos de la Recopilación contienen materiales para el trabajo de Lenin *Nuevos datos sobre las leyes del desarrollo del capitalismo en la agricultura* (1910 — 1915).

La complejidad de la reproducción de los apuntes de Lenin obliga a llamar la atención del lector sobre las reglas que han guiado a la redacción en la preparación para la imprenta de los materiales de la Recopilación:

1. Todos los documentos publicados en la Recopilación son autógrafos de Lenin. Incluidas las anotaciones de Lenin en documentos ajenos: 1. Apunte de una conferencia (p. 242 de la Recopilación); 2. Subrayados en folletos eseristas (p. 315); 3. Anotaciones en la declaración de los diputados campesinos de la III Duma de Estado (p. 468). Constituye una excepción la «Carta sobre las parcelas» de autor desconocido en la p. 350, que contiene también una inserción manuscrita de Lenin (una columna de cifras).

2. Todos los documentos que en el manuscrito tienen un título dado por Lenin se reproducen bajo el mismo título. Cuando el manuscrito no tiene título, éste ha sido puesto por la redacción, pero en todos estos casos delante del título —a su izquierda— se ha colocado un asterisco.

IV

3. Los subrayados de palabras y expresiones aisladas, hechos por Lenin, se transmiten en la impresión del siguiente modo: un subrayado — cursiva; dos subrayados — cursiva espaciada; tres — **negrita cursiva**; cuatro — **negrita cursiva espaciada**. Los subrayados ulteriores se transmiten mediante subrayados con líneas debajo de la palabra. Los subrayados con línea ondulada se transmiten en la impresión con versalitas.

4. Los corchetes en el texto indican que las letras encerradas en dichos corchetes han sido insertadas por la redacción al descifrar palabras abreviadas por Lenin.

5. La letra pequeña en el texto indica que la palabra (o frase, párrafo, etc.) compuesta en letra pequeña está tachada en el manuscrito por el propio autor.

6. La disposición del texto en la página —en columna, en dos columnas, el sangrado respecto a los márgenes, el enmarcado o encorchetado, etc.— reproduce las mismas peculiaridades del manuscrito.

7. La fecha del documento encerrada entre corchetes indica que la fecha no pertenece al autor, sino a la redacción.

8. Para toda la Recopilación se ha adoptado como base el nuevo estilo.

La Recopilación ha sido preparada para la imprenta por A. F. Nikanórov y A. A. Permínov. A. F. Nikanórov ha preparado: «Resumen del libro de K. Kautsky *La cuestión agraria*» (p. 25 de la Recopilación); extractos del artículo de David (p. 88); resumen del artículo de Kautsky (p. 98); resumen del folleto de W. Liebknecht (p. 161); extractos del libro «Bäuerliche Zustände» (p. 166) y de las encuestas de Baden (p. 180); extractos y traducción del artículo de Engels (p. 287 y 295); dos notas de Lenin en las pp. 303 y 304; los capítulos V y VI, VIII y IX de la Recopilación (pp. 317, 339, 377 y 461). Todo el material restante ha sido preparado para la imprenta por A. A. Permínov.

En la revisión de redacción de la Recopilación ha participado A. S. Bondarenko. A él pertenece también la redacción de las traducciones. La redacción técnica de la Recopilación ha sido realizada por N. A. Podvóiskaya, quien ha participado asimismo en la elaboración definitiva del texto de los documentos leninistas, y por K. I. Jalabáyev.

Marzo de 1932.

MATERIALES SOBRE LA CUESTIÓN AGRARIA PARTE I

PREFACIO.

La grandiosa importancia mundial de los trabajos de Lenin sobre la cuestión agraria es de sobra conocida. Los trabajos leninistas sobre la fundamentación teórica del programa agrario y de la política del bolchevismo en relación con el campesinado y con las distintas clases dentro de este campesinado tienen una importancia colosal para el proletariado mundial que lucha, bajo la dirección de la Comintern, por la dictadura proletaria. De aquí se desprende toda la importancia de la herencia leninista en la esfera de la cuestión agraria, que publica el Instituto Marx-Engels-Lenin.

Los documentos sobre la cuestión agraria de que dispone el archivo del Instituto (y de los cuales, por desgracia, se ha conservado solo una parte) muestran cuán profundamente conocía Lenin la literatura en esta esfera. De estos documentos se ve que, por ejemplo, en los años 1900 — 1903, es decir, en los años de lucha por un programa agrario verdaderamente marxista-leninista del partido del proletariado, Lenin trabajó literalmente todo lo que en aquel tiempo representaba algún interés en la literatura mundial sobre la cuestión agraria. En el archivo del Instituto hay extractos de diversos trabajos descriptivos y teóricos sobre economía agropecuaria, monografías sobre la agricultura y sus ramas particulares, trabajos sobre la influencia de las máquinas en la agricultura, cuadernos enteros de datos estadísticos, observaciones críticas a una serie de trabajos en alemán, inglés y francés, planes y esquemas de trabajos e intervenciones previstos para su publicación, etc. Además de estos extractos y observaciones, entre los documentos figura una enorme bibliografía de literatura sobre la cuestión agraria en diversos idiomas, compilada por Lenin.

Quisiéramos destacar en particular los documentos sobre estadística agropecuaria. Es de sobra conocida la maestría de Lenin para hacer hablar a las áridas cifras el lenguaje de la lucha de clases. Y esta maestría de Lenin se basa en su dominio de un inmenso material estadístico, tanto de la estadística rusa como de la estadística de otros países, y en la aplicación a la estadística del método de la dialéctica materialista.

A disposición del Instituto Marx-Engels-Lenin hay cuadernos de datos estadísticos de la estadística agropecuaria americana, alemana, austriaca, húngara, francesa; extractos de las encuestas estadísticas prusiana, badense, bávara, württemberguesa, etc., etc. En la presente Recopilación, de todo este material estadístico sobre la cuestión agraria (solo del período prerrevolucionario) se imprime únicamente el cuaderno con datos de la estadística agropecuaria americana; el resto formará parte de una de las siguientes Recopilaciones.

Detengámonos en el contenido general de la Recopilación XIX y en algunos documentos concretos.

El lugar fundamental en la Recopilación lo ocupan documentos relativos al período 1901 — 1903. Son materiales para el trabajo de Lenin «La cuestión agraria y los «críticos de Marx»», así como materiales para las conferencias y el informe de Lenin sobre la cuestión agraria en París en 1903, planes del conocido folleto de Lenin «A los campesinos pobres».

Para esta época se había definido claramente un frente único contra el marxismo y las concepciones marxistas sobre la cuestión agraria, en la persona de Bulgákov, Hertz, David, Máslov, Chernov y otros.

La lucha por el marxismo en la cuestión agraria contra los «señores críticos» en este período, es decir, el período de vísperas de la revolución de 1905, está estrechamente vinculada a la lucha de Lenin por un programa y una táctica verdaderamente revolucionarias del partido proletario en relación con el campesinado, con sus distintos estratos sociales.

En esta época (1899) apareció el conocido libro de Kautsky «Die Agrarfrage» («La cuestión agraria»), cuyo resumen leninista se imprime en la presente Recopilación.

Consideramos necesario detenernos más detalladamente en este resumen del libro de Kautsky.

La valoración leninista de «La cuestión agraria» de Kautsky es de sobra conocida. Esta valoración es positiva y fue repetida por Lenin más de una vez. Y en efecto, en aquella coyuntura histórica, cuando el revisionismo, encabezado por Bernstein, Vollmar, Schippel, David y otros, se lanzó en un frente compacto contra el marxismo en la cuestión de las leyes fundamentales del desarrollo de la agricultura en los países capitalistas, el libro de Kautsky tuvo la importancia positiva de la que habló Lenin. Estos años (los novecientos) son muy ricos en literatura burguesa y revisionista sobre la cuestión agraria: trabajos de Bernstein, Hertz, Bulgákov, Hecht, David y otros; surge y toma forma una fuerte corriente revisionista en la socialdemocracia alemana y otros partidos de la II Internacional; en Rusia aparece en gran cantidad literatura burguesa y pequeñoburguesa contra el marxismo (Bulgákov, Chernov y otros).

Todas estas corrientes y tendencias, a pesar de ciertos matices entre ellas, coincidían en lo fundamental en una tesis: las leyes del desarrollo capitalista, puestas al descubierto por Marx, son inaplicables a la agricultura. A la agricultura no se extienden las leyes de la concentración del capital, del desplazamiento de la pequeña producción, de la agudización de la lucha de clases y otros fenómenos propios del capitalismo. Aquí, en esta esfera de la economía (la agricultura), la fuerza fundamental y decisiva es la pequeña producción no capitalista («de trabajo»); tal es el sentido fundamental de todas estas «teorías».

En la lucha contra estas «teorías», el libro de Kautsky, basándose en un abundante material concreto, mostraba que, a pesar de la originalidad de las formas de desarrollo del capitalismo en la agricultura, esta no solo no puede evitar la vía capitalista de desarrollo, sino que (la agricultura) ya ha emprendido esta vía. Por eso es comprensible la atención que atrajo hacia sí el libro de Kautsky, tanto por parte de los marxistas como por parte de los enemigos del marxismo.

Estos últimos, en su lucha contra el marxismo ortodoxo, hicieron objeto de sus ataques las cuestiones abordadas en «La cuestión agraria» de Kautsky.

Y precisamente por eso Lenin, en sus primeros trabajos sobre la cuestión agraria, luchando contra Bulgákov, los populistas, David y otros, subrayaba su coincidencia con las tesis fundamentales del libro de Kautsky.

Sería sin embargo completamente insuficiente, y por consiguiente incorrecto, señalar solo cosas tan de sobra conocidas como la valoración positiva de Lenin del libro de Kautsky, sin señalar la actitud de Lenin hacia una serie de tesis incorrectas, no marxistas, de las que en Kautsky había ya entonces no pocas, especialmente en la segunda parte de «La cuestión agraria». Enumeremos algunas de ellas:

1. Ausencia en el libro de Kautsky del planteamiento de la cuestión de la revolución proletaria y, en consecuencia, del problema de la dictadura del proletariado como tarea inmediata de la socialdemocracia revolucionaria, y de ahí, ausencia de la preparación del proletariado para la revolución, de la aclaración de su actitud hacia las distintas clases del campesinado en dependencia de las etapas de la revolución, del desarrollo de la revolución democrático-burguesa en proletaria;

2. Con esto se relaciona, mejor dicho, de aquí se deriva la teoría kautskiana de la «neutralidad» del proletariado y su partido en la lucha de los campesinos contra los terratenientes, teoría que propone al proletariado, en caso de tal lucha, adoptar la posición de observador;

3. Teoría de la negativa a apoyar por parte del proletariado la lucha de los pueblos oprimidos contra el imperialismo;

4. Deformación de la doctrina de Marx sobre la renta absoluta, etc.

Antes de pasar a un examen más detallado de los pasajes señalados en Kautsky, planteemos la siguiente pregunta: ¿criticó Lenin estos y otros pasajes incorrectos en Kautsky? ¿Cómo y de qué forma Lenin se deslindó de ellos?

A estas preguntas solo se puede responder con una afirmación categórica: Lenin se deslindó de los pasajes manifiestamente no marxistas en Kautsky, los criticó, contrapniendo al tratamiento kautskiano, en sus trabajos ya de aquel período, la solución marxista, revolucionaria de estos problemas.

Esta afirmación, al parecer, contradice el hecho de que en estos trabajos, es decir, en los trabajos del período en que Kautsky estaba aún en el campo del marxismo, no hay intervenciones abiertas de Lenin contra Kautsky.

Pero basta solo comparar el planteamiento de una serie de problemas y su solución en Kautsky y en Lenin para que esta aparente contradicción desaparezca.

Es sabido, por ejemplo, que para Lenin (y los bolcheviques) la teoría de la cuestión agraria está indisolublemente unida a la teoría de la revolución proletaria, a la teoría de la dictadura del proletariado. Los problemas de la cuestión agrario-campesina son para los bolcheviques parte integrante del problema general de la lucha del proletariado por su poder político, por la dictadura del proletariado. Y Lenin subraya este nexo en todos sus trabajos sobre la cuestión agrario-campesina. Para Lenin, por ejemplo, la cuestión de las parcelas no es simplemente una cuestión de la lucha contra la escasez de tierras, sino una cuestión sobre las formas de lucha contra el feudalismo, de lucha contra el Estado feudal. La supresión de las parcelas, en opinión de Lenin, es condición para el desarrollo de la lucha de clases en el campo; es la puerta «para ir más lejos, para ir por el camino abierto y ancho hasta el final, hasta la liberación completa de todo el pueblo trabajador de Rusia» («A los campesinos pobres», Lenin, Obras, t. V, pág. 308).

La formulación leninista del apoyo a las medidas revolucionarias del campesinado, incluida la confiscación de la tierra terrateniente y otras, planteada por Lenin ya en 1894 («¿Quiénes son los «amigos del pueblo»?»), el problema de la nacionalización*, todo esto era considerado por Lenin bajo el ángulo de un más libre desencadenamiento de la lucha de clases en el campo, de la lucha por la dictadura del proletariado, por el socialismo. «Reconocemos como hecho central, también en la esfera de las relaciones agrarias de Rusia, la lucha de clases. Construimos toda nuestra política agraria (y, en consecuencia, también nuestro programa agrario) sobre el reconocimiento firme de este hecho, con todas las consecuencias que de él se derivan. Nuestro objetivo inmediato principal es despejar el camino para el libre desarrollo de la lucha de clases en el campo, de la lucha de clases del proletariado, dirigida a la realización del objetivo final de la socialdemocracia mundial, a la conquista del poder político por el proletariado y a la creación de las bases de la sociedad socialista. Al declarar la lucha de clases como nuestro hilo conductor en todas las «cuestiones agrarias», nos separamos con ello decidida e irrevocablemente de los tan numerosos en Rusia partidarios de teorías a medias y difusas: ¡«populista», «ético-sociológica», «crítica», socialreformista, y como quiera que se llamen!» (Lenin, Obras, t. V, pág. 120).

Esta notable idea de Lenin, expresada por él de forma desarrollada a principios de 1902 y expresada por él también antes**, refleja toda la esencia de la política (y del programa) leninista en relación con el campesinado en todas las etapas de la transformación de la revolución democrático-burguesa en proletaria.

Es natural que tal planteamiento de la cuestión planteara ya entonces la tarea de preparar al proletariado para la lucha por la dictadura del proletariado. Y esto requería tener en cuenta las fuerzas de clase del campo, desde el punto de vista de la posible atracción al lado de la revolución proletaria de unos estratos sociales del campo, la neutralización de otros y la lucha decidida contra terceros.

* Lenin, Obras, t. I, pág. 185.  
** Por ej., «Proyecto de programa de nuestro partido» (1899), Lenin, Obras, t. II, pág. 526.

Precisamente así y solo así planteó la cuestión Lenin en todos sus trabajos, teniendo en cuenta, por supuesto, siempre las particularidades del carácter y de las etapas de la revolución en uno u otro país. Y precisamente tal planteamiento de la cuestión no existía en Kautsky ni siquiera cuando Kautsky luchaba contra el revisionismo.

Así, en el libro contra Bernstein en 1899, Kautsky, en la cuestión central del marxismo, en la cuestión de la dictadura del proletariado, cedió por completo las posiciones a Bernstein, declarando que «la solución del problema de la dictadura proletaria podemos, con toda tranquilidad, dejarla al futuro» (Lenin, Obras, t. XXI, pág. 444).

Esta tesis —dejar el problema de la dictadura del proletariado al «futuro»—, por supuesto, no podía ser otra cosa que una renuncia a preparar al proletariado para la revolución. Y esta tesis impregna también «Die Agrarfrage», que, por cierto, apareció también en 1899. Aquí, en este libro, Kautsky ironiza sobre aquellos que se «representan la dictadura del proletariado aproximadamente de tal manera que un buen día los «humillados y ofendidos» de las grandes ciudades se apoderan por la fuerza de los ministerios y, empleando los medios coactivos del poder estatal, van a saquear a los ricos» (trad. rusa, pág. 293). Y Kautsky, en ese mismo lugar, dibuja el cuadro típico para un reformista de la «conquista del poder estatal por el proletariado»:

«El proletariado no puede luchar con éxito por la posesión del poder estatal sin elevarse a sí mismo y al Estado a un grado más alto de desarrollo; de otro modo, no sabría utilizar este poder en su propio interés. Y solo en tal lucha adquiere las cualidades morales e intelectuales necesarias que lo llevarán a la posición de clase dominante, lo que permitirá suprimir todo dominio de clase en general. Pero la lucha del proletariado por la posesión del poder estatal no significa solo una simple lucha por la conquista de los instrumentos de este poder: como resultado de la lucha, la monarquía absoluta o la oligarquía deben transformarse por necesidad en democracia; de igual modo se producirá también la reducción de las atribuciones administrativas del Estado y la elevación de sus tareas culturales; en una palabra, el Estado policíaco y militar se transformará en Estado cultural» (ibídem).

Y más adelante Kautsky señala lo ventajoso de tal «transformación» del Estado no solo para «la población urbana», sino aún más para «la población agrícola». (En Kautsky se dice así, de «la población», y no de las clases de esta población; se emborrona el contenido clasista del concepto de lo «ventajoso» de tal transformación.) Para Kautsky, como vemos, no hay problema de la revolución proletaria, ni, en consecuencia, problema de la preparación del proletariado para la revolución: el Estado policíaco por sí mismo «por necesidad» se transforma en Estado cultural.

Por eso en Kautsky está ausente también el problema de arrastrar a las masas fundamentales del campesinado a la lucha contra el capitalismo y a la lucha contra los vestigios de las relaciones feudales. Es cierto que los vestigios del feudalismo en Alemania, donde el desarrollo capitalista de la agricultura había ido mucho más lejos que en la Rusia zarista, eran más débiles, sin embargo, solo un oportunista podía descartarlos de las cuentas de la lucha de clases¹. Basta confrontar la posición expuesta de Kautsky sobre la cuestión de la dictadura del proletariado («La cuestión agraria» y otros trabajos suyos) con la consigna leninista de «la revolución comunista», proclamada por Lenin en 1891 en «Los amigos del pueblo», para ver que entre Kautsky y Lenin existía ya entonces un abismo entero.

Para Lenin, la dictadura del proletariado no es algo que se pueda «con toda tranquilidad» «dejar al futuro», sino que es una tarea actual del partido del proletariado.

En 1899, en el artículo «Nuestro programa», Lenin señala que la tarea del «partido socialista revolucionario» es la organización de «la lucha de clases del proletariado y la dirección de esta lucha, cuyo objetivo final es la conquista del poder político por el proletariado y la organización de la sociedad socialista»**.

En 1902, Lenin lucha resueltamente con Plejánov por la inclusión en el programa del partido del punto sobre la dictadura del proletariado. En «¿Qué hacer?», Lenin declara categóricamente que el «interés económico fundamental del proletariado solo puede ser satisfecho mediante una revolución política que sustituya la dictadura de la burguesía por la dictadura del proletariado»***.

Para Kautsky, en su «La cuestión agraria» (y otros trabajos), existen solo dos políticas posibles en relación con el campesinado: o la política de protección a los campesinos (Bauernschutz), como pequeños propietarios, y en consecuencia también de protección a la pequeña propiedad en general, o la política de neutralidad, de «observación» para el caso en que el campesinado arruinado entre en lucha revolucionaria tanto contra la opresión del capital como contra la opresión de los vestigios del feudalismo, que en la práctica se entrelazan entre sí. La primera política, la política de protección al campesino como pequeño propietario en las condiciones del capitalismo, es una política reaccionaria, la política de David y sus semejantes. Como contrapeso a estos puntos de vista, Kautsky planteó la segunda política posible: la de «observación». Está formulada en «La cuestión agraria» así:

«La socialdemocracia, en relación con los industriales y financieros, así como con los patronos agrícolas y terratenientes (pequeños y grandes), no actúa en el papel de agitador que debe incitarles a proteger sus intereses, sino más bien en el papel de observador, y llegado el caso de protector, que se preocupa de que no prevalezcan sus intereses especiales sobre los intereses generales, de que los intereses del momento no triunfen a costa de los intereses permanentes» (trad. rusa, pág. 276).

En Kautsky están aquí mezcladas en un mismo montón distintas clases (la burguesía industrial, financiera y agropecuaria, todo el campesinado, incluida la «explotación proletaria», los campesinos pobres, los campesinos medios y la burguesía rural), y al proletariado en relación con ellos se le recomienda una y la misma política de «observación».

Esta teoría de la «observación» intentó Kautsky recomendarla como táctica del POSDR en la revolución de 1905. Así, en el artículo «Los campesinos y la revolución en Rusia», Kautsky, señalando el carácter burgués de la revolución en Rusia, continúa: «El movimiento revolucionario urbano debe permanecer neutral en la cuestión de las relaciones entre el campesino y el terrateniente. No tiene ningún fundamento para interponerse entre los campesinos y el terrateniente, para salir en defensa de este último contra los primeros; su simpatía está enteramente del lado del campesinado. Pero la tarea del movimiento revolucionario urbano no es tampoco, en modo alguno, azuzar a los campesinos contra los terratenientes, que en la Rusia contemporánea no desempeñan en absoluto el mismo papel que desempeñó, por ejemplo, la nobleza feudal francesa en los tiempos del «antiguo régimen»» (Lenin, Obras, t. VII, pág. 159).

Lenin, en el artículo «El proletariado y el campesinado» (Lenin, Obras, t. VII), objeta contra la posición de «neutralidad» de Kautsky y, como contrapeso a la política kautskiana, plantea allí mismo la suya, la bolchevique.

En la Rusia zarista, las condiciones de la lucha de clases se configuraron de tal manera que la tarea del proletariado (y no del «difuso concepto» del «movimiento revolucionario urbano») incluía precisamente «azuzar» a los campesinos contra los terratenientes.

«La solución de esta tarea solo puede ser una: **junto con la burguesía campesina** contra todo feudalismo y contra los terratenientes feudales, **junto con el proletariado urbano** contra la burguesía campesina y toda otra burguesía; tal es la «línea» del proletario rural y de su ideólogo, el socialdemócrata» (ibídem, pág. 160).

La teoría de la neutralidad de Kautsky fue fuente nutricia para el menchevismo y su variedad, el trotskismo. Para el kautskismo (el menchevismo-trotskismo entre nosotros), el campesino, incluso el campesino pobre, es solo un antagonista del proletariado.

En las famosas tesis leninistas sobre la cuestión agraria para el II Congreso de la Comintern, en el punto 3, se da una valoración de la posición del oportunismo, de la posición de la II Internacional en relación con el campesinado, y hay que decir francamente que las bases de esta posición oportunista se encontraban ya en Kautsky en el período de la aparición de «La cuestión agraria», en la medida en que en Kautsky faltaba la vinculación del problema de la «cuestión agraria» con el problema de la revolución proletaria, de la dictadura proletaria, que es la única capaz de resolver realmente la «cuestión agraria», y de ahí su renuncia a preparar al proletariado para la lucha revolucionaria directa por el poder político. «Entre Marx y Kautsky hay un abismo en su actitud hacia la tarea del partido proletario de preparar a la clase obrera para la revolución»: así valora Lenin la posición de Kautsky (Lenin, Obras, t. XXI, pág. 444).

Precisamente de esta posición no marxista de Kautsky se deriva la observación «irónica» que Kautsky se permitió a costa de los bolcheviques en la cuestión de la dictadura democrático-revolucionaria del proletariado y el campesinado durante la revolución de 1905, al calificar la lucha de los bolcheviques contra los mencheviques por esta cuestión como «repartirse la piel del oso aún no cazado» (Lenin, Obras, t. VIII, pág. 101). Esta última observación de Kautsky se une estrechamente a la tesis de que «la solución del problema de la dictadura proletaria podemos, con toda tranquilidad, dejarla al futuro» (véase arriba, pág. 8). En ambos casos: renuncia a preparar al proletariado para el papel de vanguardia de todos los trabajadores y explotados «en la lucha por el derrocamiento de los explotadores, cosa irrealizable sin introducir la lucha de clases en el campo, sin agrupar a las masas trabajadoras del campo alrededor del partido comunista del proletariado urbano, sin la educación de las primeras por este último». (Lenin, Obras, t. XXV, pág. 269.)

Esta última cita la hemos tomado de las tesis leninistas sobre la cuestión agraria para el II Congreso de la Comintern. Pero se podría hacer referencia también a un trabajo más temprano, a saber, a las palabras finales de «Los amigos del pueblo» (Lenin, Obras, t. I, pág. 194), o a la cita de «El programa agrario de la socialdemocracia rusa» aducida más arriba, y otras. La directriz de principio de Lenin —**preparar al proletariado para la lucha por su dictadura en las diversas etapas de la revolución**— es una y la misma.

La experiencia de toda la historia de la lucha revolucionaria del proletariado de nuestro país bajo la dirección del bolchevismo, que condujo a la victoria de la revolución proletaria no solo en la ciudad, sino también en el campo, confirmó por entero la justeza de la política leninista en relación con el campesinado, con sus distintas clases en cada etapa concreta de la revolución.

«Resultó precisamente como nosotros decíamos. El curso de la revolución confirmó la justeza de nuestro razonamiento. Primero, junto con «todo» el campesinado contra la monarquía, contra los terratenientes, contra la Edad Media (y en esa medida la revolución sigue siendo burguesa, democrático-burguesa). Después, junto con el campesinado más pobre, junto con el semiproletariado, junto con todos los explotados, contra el capitalismo, incluidos los ricachos rurales, los kulaks, los especuladores, y en esa medida la revolución se convierte en socialista. Pretender levantar una artificial muralla china entre una y otra, separarlas una de otra por algo que no sea el grado de preparación del proletariado y el grado de su unión con los campesinos pobres, es la mayor deformación del marxismo, su vulgarización, su sustitución por el liberalismo» (Lenin, Obras, t. XXIII, pág. 391).

La sustitución del marxismo por el liberalismo en Kautsky, por supuesto, no es casual, como señaló Lenin en el artículo «Chovinismo muerto y socialismo vivo». «Kautsky, a pesar de sus enormes méritos, nunca perteneció a aquellos que en tiempos de grandes crisis ocupaban de inmediato una posición marxista combativa» (Lenin, Obras, t. XVIII, pág. 77). Las fuentes teóricas de su renegación ya se han señalado más arriba.

De la posición de Lenin (y de los bolcheviques), que lanzó la consigna de apoyo al movimiento revolucionario de los campesinos contra los terratenientes en la etapa de la revolución democrático-burguesa, se deriva la posición del bolchevismo también en la etapa de la revolución proletaria. En las tesis leninistas sobre la cuestión agraria para el II Congreso de la Comintern se indica que los partidos comunistas no deben renunciar a admitir la entrega gratuita de una parte de las tierras de los expropiadores expropiados. «La objeción usual contra esto, consistente en señalar la superioridad técnica de la gran agricultura, a menudo se reduce a sustituir una indiscutible verdad teórica por el peor oportunismo y la traición a la revolución. En aras del éxito de esta revolución, el proletariado no tiene derecho a detenerse ante una disminución temporal de la producción» (Lenin, Obras, t. XXV, págs. 274 — 275).

Y Kautsky precisamente de esta «indiscutible verdad teórica» sacaba la conclusión de la necesidad de la «observación», ya que la «disminución temporal de la producción» es para él una violación de los intereses del «desarrollo social» (expresión de Kautsky), y esto último para Kautsky está por encima de los intereses del proletariado, de los intereses de la revolución. Aquí se puede parafrasear las palabras de Lenin: entre Lenin y Kautsky, en la cuestión de la revolución proletaria y de la preparación de la clase obrera para ella, hay un abismo infranqueable.

La teoría oportunista kautskiana de la «observación», que se desarrolló hasta convertirse en una traición directa a la clase obrera, encontró en «La cuestión agraria» su aplicación también en la esfera de la cuestión colonial. Así, en la pág. 234 (trad. rusa), Kautsky dice que es una utopía reaccionaria «exigir de la socialdemocracia que ayude a los indígenas de los países coloniales en su lucha contra la explotación». En tal planteamiento de Kautsky se vislumbra ya claramente al socialchovinista que bendice a su propia burguesía para el papel de saqueo «civilizado» de los pueblos coloniales.

Aduzcamos aún un ejemplo de divergencia de Lenin con Kautsky. En la nota 1 (pág. 84) al resumen de «Agrarfrage» se señala el carácter del apunte de Lenin sobre la renta absoluta. Aquí también basta comparar (véase «La cuestión agraria», trad. rusa, págs. 53 — 54) el tratamiento del problema de la renta absoluta en Kautsky con los capítulos sobre la renta del t. III de «El Capital» de Marx, con los capítulos de «Teorías sobre la plusvalía» (t. II, vol. 1, parte 2), donde Marx habla de Rodbertus, para ver que Kautsky, en la cuestión de la renta absoluta, está más cerca de Rodbertus que de Marx.

Es cierto que Kautsky en «La cuestión agraria» polemiza con Rodbertus, pero es una polémica no de ideólogo materialista proletario que pone al descubierto el contenido clasista de la teoría de Rodbertus, sino una polémica de objetivista que emborrona la esencia clasista de los puntos de vista del «terrateniente pomerano». Kautsky se solidariza con Rodbertus, que no consideraba la existencia de materias primas en la agricultura al tratar la cuestión de la renta; Kautsky señala que, a pesar de los errores de Rodbertus, este último «trazó el camino por el cual ella (la renta absoluta. A. N.) puede surgir». Como contrapeso a las reverencias de Kautsky ante Rodbertus y su papel histórico, Lenin en «El programa agrario de la socialdemocracia», polemizando con Máslov, da la siguiente valoración de este papel de Rodbertus: «La comparación de Rodbertus y Marx en la cuestión de la renta es una ignorancia redonda. La teoría de Rodbertus se basa en el supuesto de que el cálculo erróneo del terrateniente pomerano (¡«no contar» el producto bruto en la agricultura!) es obligatorio también para el capitalista-arrendatario. En la teoría de Rodbertus no hay ni un ápice de historicismo, ni un ápice de realidad histórica, pues toma la agricultura en general, fuera del tiempo y del espacio, la agricultura de cualquier país y de cualquier época. Marx toma un período histórico especial, cuando el capitalismo desarrolló más rápidamente la técnica de la industria que la de la agricultura. Marx toma la agricultura capitalista, obstaculizada por la propiedad privada no capitalista de la tierra» (Lenin, Obras, t. XI, págs. 398 — 399). Es interesante notar que incluso allí donde Kautsky polemiza con Rodbertus (sobre la cuestión de la composición más baja del capital en la agricultura), esta polémica en esencia está dirigida también contra Marx, ya que Kautsky no podía ignorar que Marx deducía la renta absoluta tanto de la propiedad privada de la tierra como de la composición orgánica más baja del capital en la agricultura.

Las formulaciones marxistas de Lenin sobre la cuestión de la composición más baja del capital en la agricultura, como contrapeso al tratamiento kautskiano, pueden seguirse en una serie de trabajos de Lenin, tanto del período más temprano como del más tardío (Lenin, Obras, t. IV, pág. 195; t. XI, pág. 394; t. XII, págs. 369 — 370, y otros). En el artículo contra P. Máslov, Lenin dice: «En Marx se pueden encontrar decenas de frases donde la renta absoluta se deduce de la propiedad privada de la tierra, y decenas de frases donde se deduce de la baja composición del capital agrícola. Y esto por la simple razón de que Marx destaca una u otra de estas condiciones en los lugares correspondientes de su exposición, exactamente de la misma manera que, al exponer a Marx, he destacado yo ambas condiciones» (Lenin, Obras, t. XII, págs. 369 — 370).

Y Kautsky, con su polémica contra Rodbertus sobre la cuestión de la renta absoluta, intentaba encubrir su desacuerdo con Marx, su deformación del marxismo en esta cuestión. En esencia, en Kautsky hay una confusión de la renta absoluta y la renta de monopolio, mientras que Marx señalaba que «las únicas normales» formas de la renta capitalista son precisamente la renta diferencial y la renta absoluta. Véase esta misma idea en el resumen, aquí impreso, de la conferencia de Lenin sobre la cuestión agraria (resumen corregido por Lenin) (págs. 245 — 246 de la presente Recopilación).

Se podría multiplicar muchas veces el número de ejemplos de cómo Lenin, utilizando el libro de Kautsky contra los «teóricos» burgueses y pequeñoburgueses de la cuestión agraria, del tipo de Bulgákov, David, etc., llevaba a cabo al mismo tiempo una consecuente delimitación entre el marxismo revolucionario (el bolchevismo) y las desviaciones del mismo que existían ya entonces en Kautsky (al igual que en Plejánov).

«El leninismo nació, creció y se fortaleció en la lucha implacable contra el oportunismo de todos los matices, incluido el centrismo en Occidente (Kautsky) y el centrismo entre nosotros (Trotski y otros)».

Esta tesis de I. V. Stalin se confirma plenamente con la lucha que Lenin sostuvo contra el centrismo también en la esfera de la teoría agraria. E incluso entonces, cuando Kautsky estaba en el campo del marxismo y luchaba contra el revisionismo (en una lucha que nunca fue consecuente), Lenin, sin nombrar a Kautsky en aquel tiempo en aras del frente único de esta lucha, siempre combatió implacablemente al kautskismo en todas las cuestiones fundamentales del marxismo, incluidas las cuestiones de la política agraria y del programa del partido del proletariado revolucionario.

Es sumamente interesante la actitud del propio Kautsky hacia su libro «Die Agrarfrage» ahora, cuando la desviación del marxismo en Kautsky se ha convertido en una ideología acabada del socialfascismo, el peor enemigo del primer Estado proletario del mundo. Es sabido que Lenin en sus artículos contra Bulgákov (Obras, t. II) subrayaba especialmente, como uno de los mejores capítulos del libro de Kautsky, el capítulo VI sobre la grande y la pequeña producción. Con este capítulo, como señala Lenin, estaba particularmente descontento Bulgákov. El mismo «descontento» manifestaban también David, Hertz, Chernov, etc. Pues bien, ¿cómo valora Kautsky ahora su lucha contra el revisionismo sobre la cuestión de la grande y la pequeña producción en la agricultura?

Esta cuestión es sumamente actual precisamente ahora, cuando se confirma plenamente la ley marxista de la concentración del capital también en la agricultura; cuando en virtud de esta ley, en la agricultura, las contradicciones capitalistas se han manifestado con toda su desnudez; cuando, como resultado de la crisis contemporánea, el empobrecimiento y la ruina de millones de pequeños patronos agrícolas, la agudización de la lucha de clases en el campo capitalista, etc., reciben su expresión más brillante. Cuando el proletariado internacional tiene, en la persona de la URSS, su Estado proletario, donde por primera vez se han creado formas socialistas de producción que agrupan a decenas de millones de masas de campesinos pobres y medios. Cuando la tesis marxista sobre la ventaja de la gran producción socialista ha sido confirmada, como lo ha mostrado la experiencia de los sovjoses y koljoses en la URSS, por la vida misma. Precisamente la vida misma ha enterrado de manera irrevocable las teorías del tipo de David sobre las leyes particulares del desarrollo de la agricultura, sobre la estabilidad de la pequeña explotación y su ventaja sobre la grande, etc., etc.

«Se han derrumbado y han quedado reducidas a polvo —dice el camarada Stalin— las afirmaciones de la «ciencia» burguesa y pequeñoburguesa, las afirmaciones de los oportunistas de derecha y de los trotskistas sobre la imposibilidad y la inconveniencia de los grandes sovjoses, sobre la imposibilidad del movimiento masivo de las masas fundamentales del campesinado, ... «sobre la incapacidad del proletariado para llevar tras de sí a las masas fundamentales del campesinado en la obra de la construcción socialista»» (véase «El año del gran viraje»).

Pero reconocer todo esto significa reconocer que los verdaderos portadores de las ideas del marxismo-leninismo, los bolcheviques, tienen razón. Reconocer esto es reconocer la victoria del bolchevismo. Pero Kautsky es un contrarrevolucionario. Es el peor enemigo del bolchevismo, está contra el primer Estado proletario. Kautsky no se detiene ante ninguna forma de lucha contra el proletariado. En su servilismo a la burguesía, no se detiene ni ante la deformación de sus propios trabajos.

En el librito contra la URSS («Los bolcheviques en un callejón sin salida»), publicado en 1930, Kautsky interpreta de la siguiente manera su «Agrarfrage» y, en particular, el capítulo de este libro sobre la superioridad de la gran producción. Ante todo, Kautsky plantea la pregunta: «¿Debe considerarse en general la gran producción en la agricultura como una forma de empresa tan superior y más productiva como lo es en la industria?» (pág. 13).

Tras señalar que Marx y Engels responden afirmativamente a esta pregunta, considerando que la técnica y la agronomía modernas aseguran en la agricultura la misma superioridad de la gran producción sobre la pequeña que en la industria, Kautsky aduce el punto de vista de los revisionistas. «En aquellos años (finales de los 90, principios de los 900. A. N.) surgió una serie de camaradas, el más destacado de los cuales fue Eduard David, que afirmaban que **la ley de la superioridad de la gran producción es inaplicable a la agricultura»** (pág. 13).

¿Cuál era entonces el punto de vista del propio Kautsky? La pregunta a cualquier lector le parecerá ociosa, ya que todos saben que, a pesar de una serie de tesis incorrectas que hay en «La cuestión agraria», este libro desempeñó en lo fundamental un papel positivo en la lucha contra el revisionismo. Resulta que el propio Kautsky piensa de otro modo acerca de su libro.

Después de indicar que él «sigue manteniéndose en el punto de vista de «La cuestión agraria»», Kautsky continúa:

«El principal resultado al que llegué en 1899 (en «La cuestión agraria». A. N.) consistió en que **en ciertos puntos tuve que reconocer que David tenía razón y renunciar a los puntos de vista de Marx y Engels**, aunque solo para defender con tanto mayor decisión lo que en esos puntos de vista es fundamental y esencial. (¿Verdad que es una notable reserva de socialfascista? A. N.) Tuve que reconocer que la penetración victoriosa de la gran producción, observada por Marx y Engels, se había paralizado y, en general, nunca había sido especialmente fuerte» (pág. 14, cursiva nuestra. A. N.).

Después de que Kautsky se pasó definitivamente al campo de la burguesía, es difícil sorprenderse de cualquier vileza reaccionaria por parte de este ideólogo de la II Internacional, y sin embargo parece inesperado tal «salto» en relación con su propio libro. ¡Resulta que David cometió un error en su libro «El socialismo y la agricultura», este «uno de los más recientes compendios de teorías burguesas sobre la cuestión agraria» (Lenin, véase la presente Recopilación, págs. 363-4), y en otros artículos suyos, cuando polemizaba con Kautsky, pues Kautsky ya entonces estaba de acuerdo con David!

Este ejemplo muestra una vez más toda la profundidad de la prostitución política del más autorizado teórico de la II Internacional.

Tras anunciar al mundo que él, Kautsky, nunca ha sido marxista, este «teórico» comienza a exponer sus actuales puntos de vista sobre la cuestión agraria, repitiendo literalmente palabra por palabra a David. He aquí una de las perlas del actual bagaje «teórico» del ideólogo de la II Internacional: «En aquellos casos en que la pequeña y la grande empresa trabajan con ayuda de la misma técnica y con un mismo nivel de conocimiento, la pequeña muestra superioridad sobre la grande, porque el interés del campesino en el producto de su propia explotación es considerablemente más alto que el interés de los obreros asalariados en el producto de la grande empresa» (pág. 15).

En otro tiempo, Kautsky llamaba a estos argumentos de David sobre «persönliche Interessiertheit», «private Arbeit», «rastlose Tätigkeit»* argumentos burgueses. Y ahora lo mismo ha sido necesario para trasladar ese mismo argumento a la gran explotación socialista en la URSS, a los sovjoses y koljoses. Es interesante observar la unidad completa de puntos de vista del maestro y del alumno: Kautsky y el kautskiano Trotski, sobre la cuestión de la ausencia de ventajas de la simple suma de los medios de producción campesinos, como señalaba I. V. Stalin. Para Kautsky y Trotski, junto con David, la gran producción en el mismo nivel técnico cede ante la pequeña.

El hecho, señalado por I. V. Stalin, de que la simple cooperación de los medios de producción y del trabajo ya aligera el trabajo y eleva la productividad del trabajo de los trabajadores de la agricultura socialista, de que esta simple cooperación por sí misma ya crea condiciones y posibilidad de empleo de la técnica maquinizada, condiciones de elevación de la producción socialista en la agricultura a un nivel técnico más alto, echa por tierra por completo a Kautsky y a todos los kautskianos.

Kautsky, en el libro mencionado, ha puesto en circulación incluso una tesis como esta: «Hasta ahora, la gran producción ha adoptado en la agricultura una forma que en sumo grado dificultaba la aplicación de la técnica y la ciencia desarrolladas». ¡Resulta que la pequeña producción tiene más condiciones para la aplicación de la ciencia y la técnica que la gran producción capitalista! ¿Verdad que esto se parece «un poquito» a lo que decía Marx y a lo que en su tiempo repetía también Kautsky?

Y todo esto ha sido necesario a Kautsky para emborronar la tendencia fundamental del capitalismo: la penetración de las formas capitalistas de producción, de las formas capitalistas de propiedad en la agricultura, y esta tendencia fundamental conduce a que «el capitalismo eleva la técnica de la agricultura y la hace avanzar, pero no puede hacerlo de otro modo que arruinando, humillando y oprimiendo a la masa de los pequeños productores» (Lenin, presente Recopilación, pág. 376).

La situación de hecho en una serie de países capitalistas, y especialmente en los EE. UU., donde la ruina de los pequeños granjeros ha alcanzado proporciones enormes, confirma la justeza de la teoría marxista-leninista.

En la presente Recopilación se imprime una parte del trabajo de Lenin, que representa un enorme valor teórico y político, sobre la agricultura capitalista de Alemania, Hungría y otros países capitalistas europeos. Este trabajo, junto con los ya publicados, muestra toda la falsedad de los puntos de vista burgueses y pequeñoburgueses, profesados ahora también por Kautsky, sobre la estabilidad de la pequeña producción, desenmascarando al mismo tiempo los intentos de encubrir con el término de pequeña producción las explotaciones proletarias, que representan una forma oculta del ejército de reserva de desempleados, y las explotaciones capitalistas, que emplean trabajo asalariado.

El paso definitivo de Kautsky a las posiciones de David le fue necesario para la fundamentación teórica de su lucha contra los bolcheviques, que construyen el socialismo, dirigiendo al proletariado y a las enormes masas del campesinado koljosiano.

Los bolcheviques, en opinión de Kautsky, no han comprendido el método de Marx. Y el método de Marx se reduce, en la interpretación de este ideólogo del socialfascismo, a que «para Marx no había nada absoluto, tampoco consideraba absolutas las ventajas del socialismo sobre el capitalismo, de la gran producción sobre la pequeña» (pág. 15, cursiva nuestra. A. N.).

Después de deformar a Marx del modo más charlatanesco (Marx no consideraba absolutas «las ventajas del socialismo sobre el capitalismo»), Kautsky pasó a fundamentar su tesis sobre la ventaja absoluta del capitalismo sobre el socialismo, así como sobre la absoluta necesidad de la lucha contra la URSS por cualesquiera métodos y formas, incluida la intervención armada de los imperialistas.

«Kautsky, la mayor autoridad de la II Internacional, representa en sumo grado un ejemplo típico y brillante de cómo el reconocimiento verbal del marxismo llevó de hecho a su transformación en «struvismo» o en «brentanismo»» (Lenin, Obras, t. XVIII, pág. 203): tal es la caracterización leninista de Kautsky en 1915. Los documentos sobre la cuestión agraria confirman esta caracterización.

De entre los otros documentos que componen la presente Recopilación, es necesario señalar las observaciones críticas de Lenin a los libros de Bulgákov, Hertz, David y Chernov. A pesar de que Lenin, en sus trabajos (especialmente en «La cuestión agraria y los «críticos de Marx»»), analizó detalladamente los libros enumerados, de todas formas estas observaciones de Lenin representan un valor excepcional, como modelos de crítica bolchevique de trabajos burgueses y pequeñoburgueses. En esta crítica le tocó la peor parte especialmente a David. La importancia política actual de este documento es tanto más evidente si se tiene en cuenta que los partidos socialfascistas de la II Internacional, encabezados por Kautsky, están pasando por completo a las posiciones de David, proclamando abiertamente que David en su lucha contra el marxismo tenía razón.

En 1903, Lenin dio en París varias conferencias sobre el tema «Puntos de vista marxistas sobre la cuestión agraria en Europa y Rusia», y también presentó un informe sobre el tema «El programa agrario de los eseristas y de los socialdemócratas». En noviembre de 1902, Lenin había presentado informes sobre los eseristas en Ginebra y Londres. En la presente Recopilación se imprimen los planes de las conferencias, el resumen de la 1ª conferencia, corregido por Lenin, y los apuntes de Lenin de los discursos de quienes intervinieron en los debates sobre sus informes. Para más detalles sobre estas conferencias e informes, véase la bibliografía indicada en el texto. Los planes y el programa de las conferencias representan una exposición condensada de la teoría leninista de la cuestión agraria. Estos documentos deben convertirse en material orientador para las correspondientes partes de los programas de economía agropecuaria en nuestras instituciones superiores de enseñanza agropecuaria, cursos, etc.

De los apuntes de los que intervinieron en los debates sobre el informe de Lenin, hay que señalar el apunte de la intervención de Trotski. El kautskismo de Trotski en la cuestión de la actitud del partido del proletariado hacia el campesinado ha sido definitivamente desenmascarado en los trabajos de Lenin y de Stalin.

El apunte leninista del discurso de Trotski muestra una vez más toda la directriz kautskiana de Trotski en esta cuestión. En efecto, en toda la intervención de Trotski, el papel del campesinado en su conjunto, como fuerza revolucionaria en la lucha contra el feudalismo, ha desaparecido. No hay ni una palabra sobre las distintas clases dentro de este campesinado y su papel en las diferentes etapas de la revolución (véanse págs. 278 — 281 de la Recopilación).

Lenin, poco después de sus conferencias e informe, escribió su famoso folleto «A los campesinos pobres», cuyo material se imprime en la Recopilación.

«Al declarar la lucha de clases como nuestro hilo conductor en todas las cuestiones agrarias», Lenin decidió en un folleto de divulgación para los campesinos «explicar nuestra idea sobre la lucha de clases en el campo sobre la base de datos concretos acerca de las cuatro capas de la población rural (terratenientes, burguesía campesina, campesinado medio y semiproletarios junto con los proletarios)»¹.

En los materiales impresos para este folleto hay una representación gráfica sumamente interesante de estos «datos concretos».

Un lugar especial entre los documentos que componen la Recopilación lo ocupa el trabajo inconcluso de Lenin «El régimen capitalista de la agricultura moderna».

Más arriba se enumeraba una serie de trabajos estadísticos de Lenin que están a disposición del archivo del Instituto. Todos estos materiales estadísticos, como muestran una serie de documentos (Recopilación Leninista III, pág. 527, «Cartas a los familiares», págs. 17, 18), Lenin pensaba elaborarlos para la continuación del gran trabajo «Nuevos datos sobre las leyes del desarrollo del capitalismo en la agricultura» (Obras, t. XVII, págs. 571 — 645).

Los fragmentos del trabajo «El régimen capitalista de la agricultura moderna» que se imprimen aquí constituyen precisamente una parte del mencionado material estadístico elaborado y generalizado.

Los resultados del censo de 1907 en Alemania mostraban «la disminución del número de explotaciones grandes (por dimensiones de la superficie agropecuaria) y de la cantidad de tierra en ellas» (Recopilación, pág. 561). A raíz de los resultados de este censo, la prensa burguesa y pequeñoburguesa armó un ruidoso júbilo:

«Las pequeñas empresas no solo no perecen en la lucha con las grandes en la esfera de la agricultura; por el contrario, cada nuevo censo constata su éxito» (Recopilación, pág. 360), así declaraba el prof. Vobly. A esta misma conclusión, como se ha mostrado más arriba, llegó más tarde también Kautsky.

Lenin, aplicando a la estadística el método de la dialéctica materialista, mostró que los resultados del censo alemán, al igual que los resultados de la estadística de otros países, no solo no refutan el marxismo, sino que, al contrario, son la mejor confirmación de la justeza de la doctrina de Marx.

Lenin mostró en este trabajo que la cuestión de la relación entre la grande y la pequeña producción en la agricultura es una cuestión particular. La cuestión general es en qué medida y cómo domina el capitalismo la agricultura.

Tras señalar que «el régimen capitalista de la agricultura se caracteriza por las relaciones que existen entre los patronos y los obreros», Lenin puso al descubierto estas relaciones capitalistas en la masa fundamental de las explotaciones: o relaciones de contratación de fuerza de trabajo (explotaciones capitalistas), o de venta de fuerza de trabajo (explotaciones proletarias).

Lenin muestra que la masa de los campesinos («patronos») no es otra cosa que un apéndice del capitalismo, su ejército de reserva. Y la existencia de esta masa no caracteriza la prosperidad de estos «patronos», sino su vegetación miserable.

«La estadística socioeconómica —dice Lenin— es una de las más poderosas armas del conocimiento social» (Recopilación, pág. 368), pero es tal arma solo bajo la condición de aplicar a la estadística la dialéctica marxista-leninista.

En la presente Recopilación están impresos materiales sobre la estadística agropecuaria americana. La elaboración leninista de estos materiales, sus observaciones, son un modelo de aplicación del método dialéctico a la estadística.

La publicación de la herencia leninista sobre la teoría de la cuestión agraria debe dar un impulso al estudio ulterior de uno de los problemas más actuales de la revolución proletaria y de la dictadura del proletariado: el problema de la política y el programa comunistas en relación con el campesinado, con las distintas clases dentro del mismo, en conexión con la coyuntura concreta. La publicación de la herencia leninista debe aguzar aún más el arma teórica en la actividad práctica de los bolcheviques de nuestra Unión, que organizan la gran producción socialista (sovjoses y koljoses) y liquidan a los kulaks como clase. Debe dar también un arma sólida para los bolcheviques de otros países, que luchan por el derrocamiento del capitalismo, por la dictadura del proletariado. Los trabajos nuevamente publicados sobre la cuestión agraria, junto con todos los demás trabajos de Lenin, los trabajos de Marx, Engels y Stalin, son el arma mejor y más segura de lucha contra todo tipo de teorías burguesas y pequeñoburguesas. Solo apoyándose en este tesoro del marxismo-leninismo se puede avanzar, desarrollando y profundizando la teoría y la práctica del leninismo.

A. Nikanórov.

I. RESUMEN DEL LIBRO DE K. KAUTSKY «LA CUESTIÓN AGRARIA» FEBRERO — MARZO DE 1899. S. SHÚSHENSKOYE