Escrito no antes de septiembre y no después del 4 (17) de noviembre de 1914.
Publicado por primera vez en 1930
en el tomo XII de la Recopilación de Lenin

Se publica según el manuscrito

L.
FEUERBACH.
OBRAS COMPLETAS,

T. IV, 1910. LEIBNIZ, etc.
En la brillante exposición de Leibniz es necesario señalar algunos pasajes particularmente destacados (no es fácil, pues todo —es decir, la primera parte (§ 1-13)— es una cosa destacada), luego las adiciones de 1847.
(Feuerbach escribió “Leibniz”

en 1836, cuando aún era

idealista)
 § 20

§ 21

y pasajes sueltos de 1847
Pág. 27 — rasgo distintivo de Leibniz respecto a Spinoza: en Leibniz, al concepto de sustancia se añade el concepto de fuerza, «y además de fuerza activa»... principio de «autoactividad» (29) —
—————— Ergo*, Leibniz, a través de la teología, se aproximaba al principio de la conexión indisoluble (y universal, absoluta) de la materia y el movimiento. ¿Así es, al parecer, como hay que entender a Feuerbach?
—————— Pág. 32: «La esencia de Spinoza es la unidad, la esencia de Leibniz es la diferencia, la distinción».
Pág. 34: La filosofía de Spinoza es un telescopio, la de Leibniz un microscopio 52.
«El mundo de Spinoza es un cristal acromático de la divinidad, un medio a través del cual no vemos nada más que la luz celestial incolora de la sustancia única;

* — Por consiguiente. (N. de la Ed.)

el mundo de Leibniz es un cristal multifacético, un brillante, que gracias a su peculiar esencia transforma la simple luz de la sustancia en una infinita y variada riqueza de colores y, al mismo tiempo, la oscurece» (¡sic!).
Pág. 40: «Por consiguiente, la sustancia corpórea para Leibniz ya no es solo una masa extensa, muerta, puesta en movimiento desde fuera, como en Descartes, sino que, en tanto que sustancia, posee en sí una fuerza activa, un principio de actividad que no conoce reposo».
—————— Por esto, seguramente, Marx apreciaba a Leibniz 53, a pesar de sus, de Leibniz, rasgos “lassalleanos” y sus tendencias conciliadoras en política y religión.
—————— La mónada es el principio de la filosofía de Leibniz. Individualidad, movimiento, alma (de un tipo particular). No átomos muertos, sino mónadas vivas, móviles, que reflejan en sí todo el mundo, que poseen una (confusa) capacidad de representación (almas de un tipo particular), he ahí los «últimos elementos» (pág. 45).
Cada mónada es distinta de otra.
NB
«... Estaría en completa contradicción con la belleza, el orden y la razón de la naturaleza, si el principio de vida o de las acciones internas, propias, estuviera ligado solamente a una pequeña o particular parte de la materia» (Leibniz — pág. 45).
«Por eso toda la naturaleza está llena de almas, como ya correctamente consideraban los antiguos filósofos, o de seres análogos a las almas. Pues el microscopio permite
constatar que existe una multitud de seres vivos, inaccesibles a la vista, y que existen más almas que granos de arena y átomos» (Leibniz — pág. 45).
¡Cf. los electrones!
Propiedad de la mónada: Vorstellung, Repräsentation*.

* — representación, representación. (N. de la Ed.)

RESUMEN DEL LIBRO DE FEUERBACH SOBRE LA FILOSOFÍA DE LEIBNIZ
«La representación misma no es otra cosa que la representación (reproducción y descripción) de lo complejo o lo externo, es decir, de la multiplicidad en lo simple»... o ... «un estado transitorio que, en la unidad, o en la sustancia simple, contiene y reproduce la multiplicidad» (pág. 49, Leibniz) — verworrene* (pág. 50) (confuse**, pág. 52) representación en la mónada — (y, dice, en el hombre también hay muchos sentimientos, etc., no conscientes, verworrene).
Cada mónada es «un mundo para sí, cada una es una unidad autosuficiente»
(Leibniz, pág. 55).
«Mezcla de representaciones confusas: he ahí lo que representan los sentidos, he ahí lo que es la materia» (Leibniz — pág. 58)... «Por eso la materia es la conexión de las mónadas» (ibíd.)...
Mi interpretación libre:

Mónadas = almas de un tipo. Leibniz = idealista.

Y la materia es algo así como el ser-otro del alma o una gelatina,

que las une con una conexión mundana, carnal.
«La realidad absoluta se encuentra solo en las mónadas y sus representaciones» (Leibniz, pág. 60). La materia es solo fenómeno.
«Claridad solo es el espíritu» (pág. 62),... la materia en cambio es «falta de claridad y falta de libertad» (64).
El espacio «en sí mismo es algo ideal» (Leibniz, pág. 70-71).
... «El principio material de la diversidad de la materia es el movimiento»... (72).
«De la misma manera, en contra de la opinión de Newton y sus seguidores, en la naturaleza material no hay espacio vacío. La bomba de vacío no demuestra en absoluto la existencia del vacío, pues el vidrio tiene poros a través de los cuales pueden penetrar toda clase de materias sutiles» (Leibniz, 76-77).
«La materia es fenómeno» (Leibniz, 78). «El ser-para-sí de la mónada es su alma, su ser-para-

* — confusa. (N. de la Ed.)
** — confusa. (N. de la Ed.)

otro es la materia» (Feuerbach, 78). El alma humana es la mónada central, suprema, entelequia 54, etc., etc.
«Por eso cada cuerpo es afectado por todo lo que sucede en el Universo» (Leibniz, 83).
«La mónada representa todo el Universo» (Leibniz, 83).
NB

Leibniz vivió 1646-1716. «La mónada, a pesar de su indivisibilidad, posee una compleja
atracción, es decir, una multitud de representaciones, cada una de las cuales
tiende a sus propios cambios particulares y las cuales, en virtud de su conexión esencial con todas las demás cosas, se encuentran al mismo tiempo en ella»... «La individualidad contiene en sí, como en germen, lo infinito» (Leibniz, 84).
Aquí hay una especie de dialéctica, y muy profunda, a pesar del idealismo y del clericalismo.

↓—————————<<< «Todo en la naturaleza es semejante» (Leibniz, 86).
NB
«En general, en la naturaleza no hay nada absolutamente discontinuo; todas las
contraposiciones, todos los límites del espacio y del tiempo, así como las peculiaridades, desaparecen ante la continuidad absoluta, ante la conexión infinita del Universo» (Feuerbach, 87).
«Aunque la mónada, en virtud de su naturaleza particular, compuesta solo de nervios y no de
carne y sangre, es afectada y excitada por todo lo que sucede en el Universo»... sin
embargo, «ella no es uno de los personajes actuantes, sino que permanece solo como espectadora
del drama mundial. Y precisamente en esto reside el principal defecto de las mónadas» (Feuerbach, 90).
La concordancia del alma y el cuerpo es una harmonie préétablie * por Dios.
„El punto débil de Leibniz” (Feuerbach, 95) 55.

* — armonía preestablecida. (N. de la Ed.)

RESUMEN DEL LIBRO DE FEUERBACH SOBRE LA FILOSOFÍA DE LEIBNIZ
«El alma es una especie de autómata espiritual» (Leibniz, 98). (Y el mismo Leibniz dice en una ocasión
que el tránsito del ocasionalismo 56 a su filosofía es fácil, Feuerbach, 100.) Pero en Leibniz esto se deduce de la «natura del alma»... (101).
En la «Teodicea» (§ 17) Leibniz repite, en esencia, el argumento ontológico a favor de la existencia de Dios 57.
Leibniz criticó el empirismo de Locke en sus «Nouveaux essais sur l'entendement» — diciendo: nihil est in intellectu etc. nisi intellectus ipse* (!) (152) 58.
(Feuerbach en la primera edición también critica idealistamente a Locke.)
El principio de las «verdades necesarias» está «en nosotros» (Leibniz, 148).
Cf. Kant igualmente 59
En nosotros están las ideas de sustancia, de cambio, etc. (Leibniz, 150).
«Obtener con la ayuda de la razón la determinación en dirección a lo óptimo: he ahí el grado supremo de libertad» (Leibniz, 154).
„La filosofía de Leibniz es idealismo” (Feuerbach, 160), etc., etc.
... «El politeísmo alegre, lleno de vida, de la monadología de Leibniz se transformó en el monoteísmo severo, pero por ello mismo más espiritual e intenso, del «idealismo trascendental»» (Feuerbach, 188).
tránsito a Kant
|¯Págs. 188-220: adiciones de 1847.¯|
Pág. 188: «La filosofía idealista, a priori»...
«Pero, por supuesto, lo que para el hombre es a posteriori, para el
filósofo es a priori; pues una vez que el hombre ha recogido los datos de la experiencia y los ha unificado en conceptos generales, él, naturalmente, está en condiciones de enunciar
burla de Kant

* — no hay nada en el intelecto, etc., excepto el intelecto mismo. (N. de la Ed.)

«juicios sintéticos a priori». Por eso, lo que para una época más temprana era asunto de la experiencia, en una época posterior se convierte en asunto de la razón... Así, por ejemplo, también la electricidad y el magnetismo antes eran solo propiedades empíricas, es decir, aquí, casuales, observadas en cuerpos particulares; ahora, gracias a numerosas observaciones, se han convertido en propiedades de todos los cuerpos, en propiedades esenciales del cuerpo en general... De esta manera, solo desde el punto de vista de la historia de la humanidad puede
darse una respuesta positiva a la cuestión del origen de las ideas...» (191-192).
El alma no es cera, no es tabula rasa*... «Para la creación de la representación es necesaria
la intervención de algo distinto del objeto, y sería una verdadera necedad si
esto distinto, que fundamenta la esencia misma de la representación, yo quisiera deducirlo
del objeto. Pero ¿qué es esto? La forma de la universalidad; pues incluso la idea individual,
o representación —al menos en comparación con el objeto real e individual— es originariamente, como observa Leibniz, algo general, es decir,
en este caso indeterminado, que borra, que destruye las diferencias. La sensibilidad
es maciza, acrítica, exuberante, mientras que la idea, la representación, se limita a lo general y necesario» (192).
Leibniz y Kant «Así, la idea fundamental de los «Nuevos ensayos sobre el entendimiento humano» —al igual que la idea fundamental de la «Crítica de la razón pura»— consiste en que la universalidad y la necesidad inseparable de ella expresan la naturaleza propia de la razón o de la esencia capaz de tener representaciones, y por lo tanto no pueden tener su fuente en los órganos de los sentidos, o la experiencia, es decir, venir de fuera»... (193).
la necesidad es inseparable de lo universal
NB

el kantismo = vieja basura
Esta idea ya está en los cartesianos — Feuerbach cita a Clauberg 1652 60

* — tabla rasa. (N. de la Ed.)

RESUMEN DEL LIBRO DE FEUERBACH SOBRE LA FILOSOFÍA DE LEIBNIZ
«Indudablemente, este axioma» (que el todo es mayor que la parte) «no debe su certeza a la inducción, sino a la razón, pues la razón en general no tiene otro fin ni otro destino que generalizar los datos de los sentidos, para liberarnos del molesto trabajo de la repetición, para anticipar, sustituir, ahorrar la experiencia sensorial y la intuición sensorial. Pero ¿acaso la razón hace esto de manera completamente independiente, sin tener fundamento para ello en el sentido? ¿Acaso este o aquel caso particular, percibido sensorialmente por mí, es particular en la abstracción? ¿Acaso no es un caso cualitativamente determinado? Pero en esta cualidad, ¿no hay incluso una identidad de los casos particulares percibida por los sentidos?... ¿Acaso veo solo hojas y no también árboles? ¿Acaso no hay un sentido de la identidad, de la semejanza y de la diferencia? ¿Acaso para mis órganos de los sentidos no hay diferencia entre el negro y el blanco, entre el día y la noche, entre la madera y el hierro?... ¿Acaso la percepción sensorial no es la confirmación necesaria de lo que es? ¿Acaso, por consiguiente, la ley suprema del pensamiento, la ley de la identidad, no es al mismo tiempo ley de la sensibilidad, acaso no se apoya, en último término, esta ley del pensamiento en la verdad de la intuición sensorial?»... (193-194).
NB
Leibniz en los «Nuevos ensayos»: «La comunidad consiste en la semejanza de los objetos singulares entre sí, y esta semejanza es una realidad» (libro III, capítulo 3, § 12). «Pero ¿acaso esta semejanza no es una verdad sensorial? ¿Acaso los seres que la razón incluye en una clase, en un género, no afectan de manera idéntica mis órganos de los sentidos?... ¿Acaso para mi sentido sexual —sentido que tiene también un enorme significado teórico, aunque por lo general se lo deja sin atención en la doctrina de los órganos de los sentidos— no hay ninguna diferencia

¡bien dit! *

NB
entre la mujer y la hembra del animal? Entonces, ¿en qué consiste la diferencia entre la razón y el sentido o la capacidad de sensación?
La percepción sensorial da el objeto, la razón el nombre para él. En la razón no hay nada que no estuviera en la percepción sensorial, pero lo que en la percepción sensorial se encuentra de hecho, en la razón se encuentra solo nominalmente, por el nombre. La razón es el ser supremo, el gobernante del mundo; pero solo por el nombre, no en la realidad. ¿Qué es, pues, un nombre? Un signo distintivo, un rasgo conspicuo cualquiera, que yo hago representante del objeto, que caracteriza al objeto, para representármelo en su totalidad» (195).
¡bien dit!
...«El sentido, lo mismo que la razón, me dice que el todo es mayor que la parte; pero me lo dice no con palabras, sino con ejemplos, por ejemplo, que el dedo es menor que la mano»... (196-197).
... «Por eso la certeza de que el todo es mayor que la parte no depende, naturalmente, de la experiencia sensorial. Pero ¿de qué depende? De la palabra: todo. En la proposición: el todo es mayor que la parte, no se dice nada más que lo que la palabra: todo dice por sí misma»... (197).
... «Leibniz, por el contrario, en calidad de idealista o espiritualista, convierte el medio en fin, la negación de la sensibilidad en la esencia del espíritu»... (198).
... «Lo que se conoce a sí mismo, existe y es, y se llama alma. Por consiguiente, nos convencemos de la existencia de nuestra alma antes que de la existencia de nuestro cuerpo. Es indudable que la conciencia es primaria; pero es primaria solo para mí, y no en sí misma. Desde el punto de vista de mi conciencia, yo existo porque yo me conozco; pero desde el punto de vista de mi cuerpo, yo me conozco porque yo existo. ¿Quién tiene razón de los dos? El cuerpo, es decir, la naturaleza, ¿o la conciencia, es decir, el Yo? Por supuesto, el Yo; pues ¿puedo yo considerarme

* — ¡bien dicho! (N. de la Ed.)

RESUMEN DEL LIBRO DE FEUERBACH SOBRE LA FILOSOFÍA DE LEIBNIZ
equivocado? Pero ¿estoy yo en condiciones de hecho de separar la conciencia de mi cuerpo y pensarme por mí mismo?»... (201).
... «El mundo es objeto de los sentidos y objeto del pensamiento» (204).
«En el objeto sensorial el hombre distingue la esencia tal como es en la realidad, tal como es objeto de la percepción sensorial, de lo que es en él la esencia pensada, abstraída de la sensibilidad. A lo primero lo llama existencia o también individuo, a lo segundo esencia o género. El hombre define la esencia como algo necesario y eterno —pues incluso en el caso de que del mundo sensorial desaparezca este o aquel objeto sensorial, este permanece en calidad de objeto del pensamiento o de la representación— y define la existencia como algo casual y transitorio»... (205).
... «Leibniz es medio cristiano, es teísta, o cristiano y naturalista. Él limita la bondad y omnipotencia de Dios con la sabiduría, la razón. Pero esta razón no es otra cosa que un gabinete de ciencias naturales, la representación de la conexión de todas las partes de la naturaleza, del todo universal. Por consiguiente, él limita su teísmo con el naturalismo; él afirma, él defiende el teísmo en tanto que lo supera»... (215).
NB
Pág. 274 (de la adición de 1847):
«¡Cuánto se ha hablado de la mendacidad de los sentidos, cuán poco de la mendacidad del lenguaje, del cual, por cierto, el pensamiento es inseparable! ¡Pero cuán grosero es, al fin y al cabo, el engaño de los sentidos, cuán sutil es el engaño del lenguaje! Cuánto tiempo me llevó de la nariz la universalidad de la razón, la universalidad del Yo fichteano y hegeliano, hasta que, por fin, con la ayuda de mis cinco órganos de los sentidos comprendí, para salvación de mi alma, que todas las dificultades y los misterios del logos, en el sentido de la razón, encuentran su solución en el significado de la palabra. He aquí por qué las palabras de Haym: «la crítica de la razón debe transformarse en crítica del lenguaje» me parecen tan cercanas en el aspecto teórico.
En cuanto a la contraposición entre mí como ser que siente y personal y mí como ser pensante, esta se reduce, según el sentido de esta nota y de la disertación citada»

(del propio Feuerbach) 61 «a la contraposición tajante: en la sensación yo soy singular, en el pensamiento universal. Sin embargo, en la sensación no soy menos universal de lo que en el pensamiento soy singular. La concordancia en el pensamiento se basa solo en la concordancia en
la sensación» (274).
... «Toda comunicación humana se basa en la premisa de la identidad de la sensación en los hombres» (274).
„Spinoza und Herbart” (1836) 62. Pág. 400 y ss. Defensa de Spinoza de los vulgares ataques del "moralista" Herbart.
Se subraya el objetivismo de Spinoza etc. NB.
„Verhältnis zu Hegel” (1840 y posterior). Pág. 417 y ss.
No muy claro, de modo fragmentario se subraya,

que fue discípulo de Hegel.
De las observaciones:
«¿Qué representa la dialéctica que está en contradicción con el surgimiento y desarrollo naturales? ¿En qué consiste su necesidad?»... (431).
„Herr von Schelling” (1843) carta a Marx (434 y ss.). Según el borrador. Vapuleo de Schelling 63.
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Fin del tomo IV.

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