Al final de la parte de principios del programa (después de las palabras: «adoptar el punto de vista del proletariado») insertar:

El capitalismo mundial ha llegado actualmente, aproximadamente desde principios del siglo XX, a la etapa del imperialismo. El imperialismo, o época del capital financiero, es una economía capitalista tan altamente desarrollada en la que las uniones monopolistas de capitalistas –sindicatos, cárteles, trusts– han adquirido una importancia decisiva, el capital bancario de enorme concentración se ha fusionado con el industrial, la exportación de capital a países extranjeros se ha desarrollado en proporciones muy grandes, el mundo entero está ya territorialmente repartido entre los países más ricos y ha comenzado el reparto económico del mundo entre los trusts internacionales.

Las guerras imperialistas –es decir, guerras por el dominio del mundo, por los mercados para el capital bancario, por el estrangulamiento de las nacionalidades pequeñas y débiles– son inevitables en tal estado de cosas. Y precisamente así es la primera gran guerra imperialista de 1914-1917.

Y el grado extraordinariamente alto de desarrollo del capitalismo mundial en general; y la sustitución de la libre competencia por el capitalismo monopolista; y la preparación por los bancos, así como por las uniones de capitalistas, de un aparato para la regulación social del proceso de producción y distribución de productos; y el crecimiento de la carestía y de la opresión de los sindicatos sobre la clase obrera, la gigantesca dificultad de su lucha económica y política, en relación con el crecimiento de los monopolios capitalistas; y los horrores, calamidades, ruina, embrutecimiento, engendrados por la guerra imperialista, todo esto hace de la etapa de desarrollo del capitalismo hoy alcanzada la era de la revolución proletaria, socialista.

Esta era ha comenzado.

Sólo la revolución proletaria, socialista, puede sacar a la humanidad del callejón sin salida creado por el imperialismo y las guerras imperialistas. Cualesquiera que sean las dificultades de la revolución y sus posibles fracasos temporales, u olas de contrarrevolución, la victoria final del proletariado es inevitable.

Por eso, en el orden del día de la época que vivimos se plantea, en virtud de las condiciones objetivas, la preparación directa y completa del proletariado para la conquista del poder político a fin de realizar las medidas económicas y políticas que constituyen el contenido de la revolución socialista.

El cumplimiento de esta tarea, que exige la más plena confianza, la más estrecha unión fraternal y la unidad directa de las acciones revolucionarias de la clase obrera de todos los países avanzados, es irrealizable sin una ruptura inmediata y de principio con esa perversión burguesa del socialismo que ha triunfado en las cúpulas de la inmensa mayoría de los partidos socialdemócratas oficiales. Tal perversión es, por un lado, la corriente del socialchovinismo{72}, socialismo de palabra, chovinismo de hecho, encubrimiento con la consigna de «defensa de la patria» de la defensa de los intereses de rapiña de «su» burguesía nacional, y, por otro lado, la corriente igualmente amplia e internacional del llamado «centro»{73}, que aboga por la unidad con los socialchovinistas, por el mantenimiento o la enmienda de la II Internacional en bancarrota, corriente que oscila entre el socialchovinismo y la lucha revolucionaria internacionalista del proletariado por la realización del régimen socialista.

En el programa mínimo, todo el comienzo (desde las palabras: «En el camino» hasta el § 1) suprimirlo y sustituirlo por lo siguiente:

En el momento que atraviesa Rusia, cuando el Gobierno Provisional, perteneciente a la clase de los capitalistas y que goza de la confianza –por necesidad, precaria– de las amplias masas de la población pequeñoburguesa, se ha comprometido a convocar la Asamblea Constituyente, se alza ante el partido del proletariado la tarea inmediata de luchar por una estructura estatal que asegure del mejor modo tanto el desarrollo económico y los derechos del pueblo en general, como la posibilidad del paso más indoloro al socialismo en particular.

El partido del proletariado no puede limitarse a la república democrática parlamentaria burguesa, que en todas partes del mundo conserva y tiende a perpetuar los instrumentos monárquicos de opresión de las masas, a saber: la policía, el ejército permanente, la burocracia privilegiada.

El partido lucha por una república proletario-campesina más democrática, en la que la policía y el ejército permanente sean completamente eliminados y sustituidos por el armamento general del pueblo, la milicia popular general; todos los funcionarios no sólo sean elegibles, sino también revocables en cualquier momento a petición de la mayoría de sus electores; la remuneración de todos los funcionarios, sin excepción, se determine en una cuantía que no exceda el salario medio de un obrero cualificado; las instituciones representativas parlamentarias sean sustituidas gradualmente por los Soviets de representantes del pueblo (de las diferentes clases y profesiones o de los diferentes lugares), que legislen y a la vez ejecuten sus leyes.

La constitución de la república democrática rusa debe asegurar:

§ 1. La autocracia del pueblo; todo el poder supremo en el Estado debe pertenecer a los representantes del pueblo, elegidos y revocables en cualquier momento por el pueblo y que constituyen una sola asamblea popular, una sola cámara.

§ 2. – añadir:

Representación proporcional en todas las elecciones; revocabilidad de todos los delegados y elegidos, sin excepción, en cualquier momento por decisión de la mayoría de sus electores.

§ 3. – añadir:

Supresión de todas las autoridades locales y regionales nombradas por el Estado[9].

En el § 8, reformular la última frase así:

Introducción de la lengua materna en todas las instituciones públicas y estatales locales; supresión de la lengua estatal obligatoria.

Modificar el § 9 así:

Derecho a la libre separación y a la formación de un Estado propio para todas las naciones que forman parte del Estado. La república del pueblo ruso debe atraer hacia sí a los otros pueblos o nacionalidades no con la violencia, sino exclusivamente con un acuerdo voluntario para la creación de un Estado común. La unidad y la unión fraternal de los obreros de todos los países no se avienen ni con la violencia directa ni con la indirecta sobre otras nacionalidades.

Modificar el § 11 así:

Elegibilidad de los jueces y funcionarios, tanto en el servicio civil como en el ejército, por el pueblo; revocabilidad de todos ellos en cualquier momento por decisión de la mayoría de sus electores.

Modificar el § 12 así:

Sustitución de la policía y del ejército permanente por el armamento general del pueblo; los obreros y empleados deben recibir el salario habitual de los capitalistas por el tiempo dedicado al servicio público en la milicia popular general.

Después del punto financiero del programa (después de las palabras: «sobre las rentas y las herencias») insertar:

El alto grado de desarrollo del capitalismo, ya alcanzado en el negocio bancario y en las ramas industriales organizadas en trusts, por un lado, y, por otro lado, la ruina creada por la guerra imperialista, que por doquier suscita la exigencia del control estatal y social sobre la producción y la distribución de los productos más importantes, impulsa al partido a exigir la nacionalización de los bancos, de los sindicatos (trusts), etc.

Formular el programa agrario así:

Dejar el comienzo como el antiguo (desde las palabras: «A fin de eliminar los residuos» hasta las palabras: «el partido exige»), y sustituir la continuación del siguiente modo:

1) lucha con todas sus fuerzas por la confiscación inmediata y completa de todas las tierras de los terratenientes en Rusia (así como las tierras de la corona, eclesiásticas, del gabinete, etc., etc.);

2) se pronuncia por el paso inmediato de todas las tierras a manos del campesinado, organizado en los Soviets de diputados campesinos o en otros órganos de autogobierno local, realmente elegidos de manera plenamente democrática y plenamente independientes de los terratenientes y funcionarios;

3) exige la nacionalización de todas las tierras en el Estado; significando la transmisión del derecho de propiedad sobre todas las tierras a manos del Estado, la nacionalización transfiere el derecho de disposición de la tierra a manos de las instituciones democráticas locales;

4) apoya la iniciativa de aquellos comités campesinos que en varias localidades de Rusia entregan el inventario vivo y muerto de los terratenientes a manos del campesinado organizado en estos comités para su utilización socialmente regulada en el cultivo de todas las tierras;

5) aconseja a los proletarios y semiproletarios del campo que logren la formación de cada finca de los terratenientes en una explotación modelo suficientemente grande, que sea llevada a cargo de la sociedad por los Soviets de diputados de los obreros agrícolas bajo la dirección de agrónomos y con la aplicación de los mejores medios técnicos.

El partido, en todos los casos y bajo cualquier situación, etc., hasta el final del párrafo («explotación»).

Por último, el final del programa agrario, desde las palabras: «el partido, en todos los casos y bajo cualquier situación de las transformaciones agrarias democráticas» hasta las palabras: «toda explotación», dejarlo como el antiguo.

Todo el final del programa, los dos últimos párrafos, desde las palabras: «aspirando al logro» y hasta el final, suprimirlo por completo.