El camarada Braun dijo que no hay que hurgar en el papelorio, en los papeles viejos. Eso es correcto. Sin embargo, es necesario apoyarse en documentos y otras confirmaciones. Al familiarizarse más de cerca con la actividad del POSDR de los últimos dos años, se hace evidente la existencia del liquidacionismo, que obstaculizaba la restauración del partido. Si no nos familiarizamos con las causas políticas de la escisión del partido, tampoco comprenderemos el estado actual de dispersión. Ya en la conferencia de 1908, y más tarde, en el pleno de 1910, se señalaban corrientes erróneas. Por un lado, el otzovismo, que no comprendió las nuevas condiciones de Rusia; por otro lado, el liquidacionismo, que niega el partido o rebaja la importancia del partido ilegal. Estas corrientes surgieron bajo la influencia de la burguesía. El liquidacionismo es un fenómeno amplio. Entre los socialistas-revolucionarios (populistas) aparecieron ya en 1906 personas que intentaban legalizar el partido. Esta es una política de adaptación, que vemos en los kadetes. Ese mismo espíritu de adaptación domina en el liquidacionismo de los socialdemócratas. Sólo en la lucha contra este liquidacionismo se puede crear un partido fuerte. Así lo declaró con claridad la conferencia de 1908. El partido se escindió después del pleno. La Oficina Extranjera del Comité Central, sin convocar el pleno, se liquidó ella misma. Hubo que restaurar el partido en lucha contra los liquidacionistas, y eso lo hizo la Conferencia de Enero. Adoptó la decisión de que en la curia obrera es necesario luchar contra los liquidacionistas, pero el camarada Braun calificó esa decisión de asiática. Sin embargo, esa decisión es simplemente una conclusión más consecuente de la resolución aprobada por el pleno. La Conferencia de Enero fue condenada por todas partes.

¿Y cómo fue en realidad lo de esta Conferencia de Enero? Si realmente hubiera sido una conferencia sólo de escisionistas, entonces correspondía que todo el partido se uniera y demostrara que esa conferencia no representa al partido. Pero eso no ocurrió. El camarada Braun dijo: tras Lenin no van las masas amplias. Pero una persona seria no resuelve así la cuestión; los hechos hay que examinarlos en toda su amplitud. ¿Qué dicen los hechos? Se publicaron datos sobre los resultados de las elecciones en la curia obrera: en las elecciones a la II Duma, el 47 por ciento de los votos fueron para los bolcheviques; en las elecciones a la III Duma, el 50 por ciento; en las elecciones a la IV Duma, el 67 por ciento. Estos hechos son indiscutibles, atestiguan que las decisiones de la Conferencia de Enero fueron correctas. Lo que decidió la conferencia se realizó en las elecciones. La mayoría de los obreros conscientes de Rusia va tras los bolcheviques, y ello demuestra que la lucha contra los liquidacionistas era necesaria. Ahora también la prensa legal reconoce que tras los bolcheviques está la mayoría de los obreros conscientes.

Según las palabras del camarada Braun, la Conferencia de Agosto aceptó las reivindicaciones planteadas por él: la consigna de república democrática, la necesidad del partido ilegal. Pero entonces, ¿por qué el camarada Braun quiere salir del Comité de Organización creado por esa conferencia? Eso no testimonia prudencia política ni firmeza en la actividad política. El camarada Braun dijo que ahora hay únicamente liquidacionistas aislados entre los publicistas, pero que liquidacionismo como tal ya no existe. ¿Pero de qué habla *Luch* con sus ataques al partido ilegal, con su lucha contra los partidarios del partido? Los liquidacionistas no cumplieron lo que prometieron al camarada Braun: no apoyaron la consigna de república democrática ni la necesidad del partido ilegal. Los letones quieren salir del Comité de Organización. Esto también demuestra que el Bloque de Agosto fue sólo una ficción. Es risible, incluso es demagogia, hablar de unidad con los liquidacionistas mientras estos no renuncien a sus actuales puntos de vista y no mantengan puntos de vista diametralmente (totalmente) opuestos. Mientras el liquidacionismo siga siendo lo que es, la unidad es imposible. Quienes defienden un partido legal no pueden unirse con quienes defienden un partido ilegal. Ahora existen dos partidos: uno, real; otro, una ficción, una invención vacía. Ese partido ficticio es un grupo de intelectuales que sólo desorganizan a los obreros con sus ataques al partido ilegal. *Luch* ni siquiera une a todos los publicistas del Bloque de Agosto, sino sólo a los liquidacionistas. Contra los liquidacionistas sólo es posible la lucha.

«Demagogia», «unidad», «escisionistas»: estas no son más que palabras altisonantes; hasta un loro sabe repetirlas. Pero hay que observar los hechos. *Pravda* unió en un año aproximadamente 2000 grupos obreros, mientras que *Luch* sólo 550. El órgano que defiende el partido ilegal reunió 4 veces más partidarios que el periódico de «todas las corrientes». Los hechos demuestran que ellos, los bolcheviques, unieron a la mayoría de los obreros rusos. La reunión convocada en verano probó lo mismo.

A Lenin lo acusan de escindir la fracción. Pero durante un año entero 6 diputados lucharon contra el liquidacionismo dentro de la fracción. Tras los bolcheviques está la mayoría, tras ellos está el partido. La fracción debe subordinarse a la mayoría del partido, debe actuar junto con ella. Si no lo hacen, se sitúan fuera del partido, al margen del partido. En todas partes está establecido que la fracción debe subordinarse a las decisiones del partido. Así debe ser también en Rusia. Los diputados de la Duma de Estado no son unos charlatanes socialdemócratas cualesquiera, sino trabajadores del partido que deben subordinarse al partido.

Todo lo que está con los liquidacionistas es una ficción, una frase, un insulto. ¿Qué ocurrió después de la escisión de la fracción? A favor de los seis diputados hay 6000 firmas; a favor de los siete, 2000. Cualquiera puede leerlo en la prensa. Martov dijo que tras los siete están las instituciones de los marxistas, pero esas son instituciones que no representan a las masas de miembros del partido, son sólo una ficción.

Los bolcheviques defienden la unidad. ¿Pero quiénes son esos que no pueden entrar en el partido ilegal? La unidad del partido ilegal es necesaria. Unidad desde abajo. Pero contra quienes atacan al partido ilegal, rebajan la importancia de este partido, contra esos sólo queda luchar. Que den garantías de que el partido ilegal permanecerá intangible, de que la consigna de república democrática no será mancillada: sólo entonces será posible la unidad desde arriba y desde abajo. No sé cómo será en Asia, pero en Europa se llama escisionistas a quienes no reconocen a la mayoría. Escisionistas es la minoría que no se somete a las decisiones de la mayoría.