Lo más penoso para un socialista no son los horrores de la guerra –nosotros siempre estamos por la «santa guerra di tutti gli oppressi per la conquista délie loro patrie!»[1]–, sino los horrores de la traición de los líderes del socialismo contemporáneo, los horrores del hundimiento de la Internacional contemporánea.

¿Acaso no es una traición, en la socialdemocracia, cuando vemos entre los socialistas alemanes un asombroso cambio de frente (después de la declaración de guerra por Alemania)? ¿la frase mentirosa sobre una guerra de liberación contra el zarismo? ¿el olvido del imperialismo alemán? ¿el olvido del saqueo de Serbia? ¿los intereses burgueses de la guerra contra Inglaterra? etc., etc. ¡Patriotas, chovinistas, votan el presupuesto!!

¿Acaso no es la misma traición en los socialistas franceses y belgas? ¡Ellos desenmascaran de manera excelente el imperialismo alemán, pero, por desgracia, están asombrosamente ciegos respecto al imperialismo inglés, francés y, en especial, al bárbaro imperialismo ruso! ¿No ven el hecho clamoroso de que la burguesía francesa, durante decenas y decenas de años, contrató por miles de millones a las bandas centenaristas del zarismo ruso, –de que este zarismo oprime a la mayoría no rusa de Rusia, saquea Polonia, oprime a los obreros y campesinos de la Gran Rusia, etc.?

En un momento así, un socialista descansa el alma al leer cómo «Avanti!»{9} con valentía y franqueza le ha dicho la amarga verdad en la cara a Südekum, la verdad a los socialistas alemanes, de que son imperialistas, es decir, chovinistas. Se descansa aún más el alma al leer el artículo de Zibordi («Avanti!» del 2 de septiembre), que desenmascara el chovinismo no solo alemán y austríaco (esto es, por cierto, ventajoso desde el punto de vista de la burguesía italiana), sino también el francés, y que reconoce la guerra como ¡guerra de la burguesía de todos los países!!

La posición de «Avanti!» y el artículo de Zibordi – [junto con la resolución del grupo de socialdemócratas revolucionarios (en una reciente reunión en uno de los países escandinavos)[2]]– nos muestra qué hay de correcto e incorrecto en la frase habitual sobre el hundimiento de la Internacional. Esta frase es repetida con regodeo por los burgueses y los oportunistas («riformisti di destra»[3]), y con amargura por los socialistas («Volksrecht» de Zúrich{10}, «Bremer Bürger-Zeitung»{11}). ¡Hay una gran parte de verdad en esta frase! El hundimiento de los líderes y de la mayoría de los partidos de la Internacional contemporánea es un hecho. (Compárese «Vorwärts»{12}, el vienés «Arbeiter-Zeitung»{13}, «Hamburger Echo»{14} versus «L'Humanité»{15}, y el llamamiento de los socialistas belgas y franceses versus la «respuesta» del Vorstand{16} alemán.) ¡Las masas aún no se han pronunciado!!

Pero mil veces tiene razón Zibordi cuando dice que no «dottrina e sbagliata», no «rimedio» del socialismo «errato», – «semplicemente non erano in dose bastante», «gli altri socialisti non sono «abbastanza socialisti»»[5].

No fue el socialismo el que sufrió un hundimiento en la persona de la Internacional europea contemporánea, sino el socialismo insuficiente, es decir, el oportunismo y el reformismo. Precisamente esa «tendencia», que existe en todas partes, en todos los países, y tan claramente expresada por Bissolati y Cía. en Italia, fue la que sufrió el hundimiento; fue ella la que enseñó durante años a olvidar la lucha de clases, etc., etc. – de la resolución{17}.

Zibordi tiene razón cuando ve la culpa principal de los socialistas europeos en que «cercano nobilitare con postumi motivi la loro incapacità a prevenire, la loro necessità di partecipare al macello», en que «preferisce fingere di fare per amore ciò ch'è (el socialismo europeo) costretto a fare per forza», en que los socialistas «solidarizzarono ciascuno con la propria nazione, col Governo borghese délia propria nazione… in una misura da formare una delusione per noi» (y para todos los socialistas no oportunistas) «е un compiacimento per tutti i non socialisti d'Italia»[6] (y no solo de Italia, sino de todos los países: véase, por ejemplo, el liberalismo ruso).

Sí, incluso con plena incapacità, incapacidad, impotencia de los socialistas europeos, la conducta de sus líderes es traición y vileza: los obreros fueron a la carnicería, ¿y los líderes? ¡votan a favor, entran en el ministerio!!! Incluso en plena impotencia debieron votar en contra, no entrar en el ministerio, no decir bajezas chovinistas, no solidarizarse con su «nación», no defender a «su» burguesía, sino desenmascarar sus bajezas.

Pues en todas partes la burguesía y los imperialistas, en todas partes la vil preparación de la carnicería: si el zarismo ruso es especialmente vil y bárbaro (el más reaccionario de todos), también el imperialismo alemán es monárquico, con objetivos dinástico-feudales, una burguesía burda, menos libre que en Francia. Los socialdemócratas rusos tenían razón al decir que para ellos el mal menor es la derrota del zarismo, que su enemigo inmediato es, sobre todo, el chovinismo gran-ruso; pero los socialistas (no oportunistas) de cada país debieron ver a su enemigo principal en «su» chovinismo («patrio»).

Pero, ¿es cierto que sea tan absolutamente «incapacità»? ¿Es así? ¿fucilare? ¿Heldentod[7] y la muerte vil?? ¿in vantaggio di un'altra patria?? [¿Por una patria ajena?? ¡N. de la Red.!] ¡No siempre! La iniciativa era posible, era obligatoria. La propaganda ilegal y la guerra civil habrían sido más honrosas, habrían sido más obligatorias para los socialistas {esto es lo que propagandizan los socialistas rusos}.

Por ejemplo, se consuelan con la ilusión: terminará la guerra, se arreglará... ¡¡No!! Para que el hundimiento de la Internacional contemporánea (1889–1914) no sea el hundimiento del socialismo, para que las masas no se aparten, para que no sobrevenga el dominio del anarquismo y del sindicalismo (tan vergonzoso como en Francia), es preciso mirar la verdad a la cara. Sea quien sea el vencedor, Europa está amenazada por el reforzamiento del chovinismo, el «revanche», etc. El militarismo alemán o gran-ruso excita el contrachovinismo, etc., etc.

Nuestro deber es sacar la conclusión del pleno hundimiento de ese oportunismo, reformismo, que con tanta solemnidad fue proclamado en Italia (y tan firmemente rechazado por los camaradas italianos{18}) y…[8]

NB insertar: actitud despectiva, desdeñosa del «Neue Zeit»{19} hacia los socialistas italianos y «Avanti!»: ¡concesiones al oportunismo! «El justo medio».

[El llamado «centro» = lacayos de los oportunistas.]

Escrito a fines de agosto – septiembre de 1914.

Publicado por primera vez el 1 de agosto de 1929 en el periódico «Pravda» núm. 174.

Se publica según el manuscrito.