Le envío a usted un artículo (¡muy bueno!) sobre este tema (tradúzcalo y envíe el artículo a Rusia).

Guardaremos silencio sobre la cuestión de la restauración de la Internacional y nos mantendremos al margen. Hay que esperar. Entre los alemanes se mueven los izquierdistas 41; si se produce una escisión entre ellos, entonces tal vez la Internacional se salve de la putrefacción...

En cuanto a la consigna de «paz», usted se equivoca al creer que la burguesía no quiere ni oír hablar de ella. Hoy he leído el semanario inglés «The Economist». Los burgueses inteligentes de un país avanzado están p o r  l a  p a z (por supuesto, para fortalecer el capitalismo) 42. Y nosotros no debemos permitir que se nos confunda con los pequeñoburgueses, los liberales sentimentales, etc. Ha llegado la época de la bayoneta. Es un hecho, y por tanto hay que luchar con esa arma.

La burguesía alemana y sobre todo los oportunistas recogerán la consigna de paz mañana o pasado mañana. Nosotros debemos mantener la consigna del proletariado revolucionario, capaz de luchar por s u s propios objetivos, y esto es precisamente la guerra civil. Es también una consigna muy concreta, y sólo con ella se ponen de manifiesto de manera inequívoca las orientaciones fundamentales: a favor de la causa proletaria o a favor de la burguesa.

En cuanto a la deuda con los suecos, ni yo ni Nadezhda Konstantínovna recordamos absolutamente nada. Pero es perfectamente posible que yo no lo supiera o lo haya olvidado 43. Por eso, alguna carta amable, de agradecimiento y orientada a que esa deuda fuera «donada», sería muy buena. Creo que usted mismo puede hacerlo perfectamente, por ejemplo en nombre del Comité de Petersburgo, más algunos diputados socialdemócratas que le hayan autorizado a usted en Petersburgo. Es la mejor forma, en mi opinión. Y en cuanto al préstamo para usted, creo que debe obrar de la misma manera.

No aconsejaría mover una carta mía (¡se suscitarían rencillas «fraccionales»!). Si usted insiste, enviaré una carta, pero mi consejo es: no lo haga. ¡De verdad que se la darán mejor sin mí! Remítase a Petrovski, consiga de él (si es necesario) una carta, eso es mejor, ¡palabra!

¡Le estrecho la mano muy, muy fuerte y le deseo todo lo mejor!

Suyo, N. Lenin

P. S. Si Kollontái traduce al alemán el manifiesto del Comité Central (del núm. 33 del Órgano Central), ¿quizá pueda enviarnos una copia?

P. S. Sobre la cuestión de la consigna de «paz». Un interesante artículo de Bernstein en el último número de «Neue Zeit» muestra que en Inglaterra, donde la burguesía es la más inteligente, la más libre, etc., existe una corriente a favor de la paz desde el punto de vista del archioportunismo. Es decir, la paz garantiza mejor la «paz social», o sea, el sometimiento del proletariado a la burguesía, el apaciguamiento del proletariado, la continuación de la existencia del capitalismo. Bernstein no desarrolla esto. Pero es evidente que hay muchos de esos pacificadores entre los burgueses liberales y radicales de todos los países. Añádase a esto: (1) que todos los chovinistas también están a favor de la paz (sólo que en qué condiciones) — ¡y en la prensa sometida a censura no dejarán hablar de nuestras condiciones! (2) que las cortes alemana y rusa también están (en secreto hoy, semi-abiertamente mañana) por una paz por separado entre ellas; (3) que todos los burgueses sentimentales y los filisteos están «por la paz» desde un punto de vista antirrevolucionario, filisteo, servil, etc.

Cabe preguntarse, objetivamente, ¿a quién le hará ahora el juego la consigna de paz? ¡En todo caso, no a la propaganda de las ideas del proletariado revolucionario! ¡No a la idea de utilizar la guerra para acelerar el hundimiento del capitalismo!

Añádase la victoria de los oportunistas-chovinistas en casi todos los países: ¡la consigna de paz sólo ayudará a esta gente a salir del atolladero!

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Enviada de Berna a Estocolmo

Publicado por primera vez en 1924 en la Recopilación Leninista II

Se imprime según el manuscrito