Rosa Luxemburgo tenía razón cuando escribió hace tiempo que en Kautsky el «servilismo de teórico» es lacayismo, dicho sin rodeos, lacayismo ante la mayoría del partido, ante el oportunismo. Hoy no hay nada más nocivo y peligroso para la independencia ideológica del proletariado que esa inmunda autosuficiencia y la repugnante hipocresía de Kautsky, que quiere velarlo y embadurnarlo todo, acallar con sofismas y una supuesta erudita verborrea la conciencia despierta de los obreros. Si Kautsky lo consigue, se convertirá en el principal representante de la podredumbre burguesa en el movimiento obrero. Y Troelstra le hará el juego — ¡ah, ese Troelstra es un oportunista mucho más hábil que el «bondadoso» viejecito Kautsky! ¡Cómo maniobró ese Troelstra para expulsar del partido holandés a la gente honesta y a los marxistas (Gorter, Pannekoek, Wijnkoop)! Jamás olvidaré cómo Roland Holst, que vino una vez a verme a París, dijo de Troelstra: «ein hundsgemeiner Kerl» (gredin, en francés)*... Lamento que usted arrojase perlas ante él... Troelstra + la canalla oportunista en el Vorstand** de los socialdemócratas alemanes están urdiendo ahora una sucia intriguilla para embadurnarlo todo. Tenga los ojos bien abiertos, ¡no vaya a ser usted víctima involuntaria de esa intriga! No ayude sin querer a estos peores enemigos del movimiento obrero, que en una época de crisis defienden «teóricamente» el chovinismo y se dedican a una diplomacia miserable y repugnante. El único que ha dicho la verdad a los obreros — aunque no a voz en cuello, y a veces no del todo hábilmente — es Pannekoek, cuyo artículo le hemos enviado (hágalo traducir y reenvíe la traducción a los rusos). Sus palabras de que si ahora se reúnen los «jefes» de la Internacional asesinada por los oportunistas y por Kautsky y se ponen a «pegar» las grietas — «esto no tendrá ninguna importancia» — esas palabras son la única palabra socialista. Es la verdad. Amarga, pero verdad. Y a los obreros les hace falta hoy, más que nunca, la verdad, toda la verdad, y no el inmundo jueguecito diplomático, 

* — un tipo vil, un canalla. (Nota de la Red.) 

** — directiva, o Comité Central. (Nota de la Red.)

no el juego a «pegar», no tapar el mal con resoluciones de goma.

Para mí está claro que Kautsky, Troelstra más Vandervelde (quizá más x + y + z o menos x, y, z, eso no importa) están ocupados ahora en una intriga con estos fines. El traslado de la Oficina Internacional a Holanda es la misma intriga de esos mismos miserables.

Yo me mantendré al margen de ellos y de ella, — se lo aconsejaré a nuestro representante en la Oficina Socialista Internacional (Litvínov, 76, High Street, Hampstead, London, N. W.) — y se lo aconsejo a usted.

«No andéis en consejo de impíos», no crea a Troelstra y compañía, etc., etc., etc., etc., sino lánceles un breve ultimátum: aquí tienen el manifiesto (una reelaboración de las tesis; se lo enviaremos impreso en estos días) de nuestro Comité Central sobre la guerra: ¿quieren publicarlo en su idioma? ¿No? Pues entonces — adieu*, ¡no vamos por el mismo camino!

Si Kolontái está de nuestro lado, que ayude a «impulsar» este manifiesto en otros idiomas. Familiarícese con Höglund, el joven socialdemócrata sueco, jefe de la «oposición»; léale nuestro manifiesto (remítase a mí: nos conocimos en Copenhague). Intente ver si hay aquí afinidad ideológica (él no es más que un antimilitarista ingenuo, sentimental: a esta gente hay que decirles — o la consigna de la guerra civil, o se quedan con los oportunistas y los chovinistas).

Todo el quid de la tarea en Rusia ahora es organizar una réplica ideológica a los oportunistas de la Internacional y a Kautsky. Todo el quid está en eso. ¿No se pasará aquí Mártov?... ¡Temo que sí!...

Le estrecho fuerte la mano. Suyo, Lenin

* — adiós. (Nota de la Red.)

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Enviado de Berna a Estocolmo

Publicado por primera vez en 1924 
en la Recopilación Leninista II

Se imprime según el manuscrito