¡Querido amigo! Acabo de recibir su segunda carta y me siento a conversar con usted.

Muchas gracias por la carta sobre los acontecimientos de San Petersburgo 32. La corresponsalía para el Órgano Central saldrá de aquí excelente. En estos días sale el número del Órgano Central y se lo enviaremos. Espere. Espere también el número siguiente. Es necesario que usted permanezca en Estocolmo hasta que el transporte de cartas (1), de personas (2) y de literatura (3) a través de Estocolmo no esté completamente organizado. Para ello hay que preparar y probar sistemáticamente a una buena persona de enlace en Estocolmo. ¿Sirve para esto la camarada Skovnó? Es buena porque es bolchevique. No se pasará al otro lado. Pero, ¿es eficiente, diligente, cuidadosa?

Me alegro de todo corazón de que la camarada Kollontái se mantenga en nuestra posición, como me alegro de la excelente (en general) dirección de *La Voz* por Mártov en París. Pero temo mortalmente que Mártov (y los que con él están) se pasen... a la posición de Kautsky-Trulstra. Ahora odio y desprecio a Kautsky más que a nadie: una hipocresía asquerosa, miserable y engreída.

«No ha pasado nada, los principios no han sido violados, todos tenían derecho a defender la patria». El internacionalismo —¡figúrense!— consiste precisamente en que los obreros de todos los países se disparen unos a otros «en nombre de la defensa de la patria».