¡Querido amigo! Llegué a casa ayer por la noche de un viaje de conferencias y encontré sus cartas. Un enorme saludo para usted, y a través de usted, para todos los amigos rusos. La respuesta a Vandervelde fue entregada ayer para traducción y aún no he visto el texto. Escribiré sobre ella en cuanto la vea.

En mi opinión, lo más importante ahora es la lucha consecuente y organizada contra el chovinismo, que ha poseído a toda la burguesía y a la mayoría de los socialistas oportunistas (y a los que se reconcilian con el oportunismo - ¡como el Sr. Kautsky!*). Y para cumplir las tareas de esta lucha, ante todo hay que luchar contra el chovinismo del propio país, - concretamente, entre nosotros contra los señores a la Maslov y Smirnov (véase «Russkiye Vedomosti» y «Russkoye Slovo»), cuyos «trabajos» leí el 19, o los señores Sokolov, Meshkovski, Nikitin y otros, a quienes usted ha visto u oído. Plejánov, como al parecer ya le han escrito, se ha convertido en un chovinista-francófilo. Entre los liquidadores, al parecer, hay desconcierto*. Aleksinski, dicen, es francófilo. Kosovski (bundista, derechista, escuché su conferencia) es germanófilo**. Parece que la línea media de todo el «bloque de Bruselas»20 de los señores liquidadores con Aleksinski y Plejánov será la adaptación a Kautsky, que ahora es el más dañino de todos. Tan peligrosa y vil es su sofística, que encubre con las frases más suaves y almibaradas las vilezas de los oportunistas (en «Neue Zeit»21). Los oportunistas son un mal evidente. El «centro» alemán con Kautsky a la cabeza es un mal encubierto, diplomáticamente pintado, que ciega los ojos, la mente y la conciencia de los obreros, y es lo más peligroso. Nuestra tarea ahora es la lucha incondicional y abierta contra el oportunismo internacional y contra sus encubridores (Kautsky). Esto es lo que haremos en el Órgano Central, que publicaremos pronto (probablemente 2 páginas). Hay que apoyar con todas las fuerzas ahora el odio legítimo de los obreros conscientes hacia la vil conducta de los alemanes y extraer de este odio una conclusión política contra el oportunismo y toda concesión a él. Esta es una tarea internacional. Recae sobre nosotros, no hay nadie más. No se puede retroceder ante ella. Es incorrecta la consigna de la «simple» reanudación de la Internacional (¡pues el peligro de una resolución conciliadora podrida en la línea Kautsky-Vandervelde es muy, muy grande!). Es incorrecta la consigna de «paz» - la consigna debe ser la transformación de la guerra nacional en guerra civil. (Esta transformación puede ser larga, puede requerir y requerirá una serie de condiciones previas, pero todo el trabajo debe orientarse precisamente en la línea de tal transformación, en su espíritu y dirección.) No el sabotaje de la guerra, no acciones individuales y aisladas en ese espíritu, sino una propaganda masiva (no solo entre los «civiles»), que conduzca a la transformación de la guerra en guerra civil.

* Entre nosotros, los intelectuales parisinos (mayorizados en la sección por los obreros) se han alistado como voluntarios (Nik. Vas., Antónov y otros) y han publicado junto con los s.-r. una estúpida proclama apartidista22. Se la han enviado.

** Mártov es el más decente de todos en «Gólos». Pero ¿resistirá Mártov? No lo creo.

En Rusia, el chovinismo se esconde detrás de frases sobre la «belle France»* y sobre la desdichada Bélgica (¿y Ucrania? etc.) o detrás del odio «popular» hacia los alemanes (y hacia el «kaiserismo»). Por lo tanto, nuestro deber incondicional es la lucha contra estos sofismas. Y para que la lucha siga una línea precisa y clara, se necesita una consigna que la unifique. Esta consigna es: para nosotros, los rusos, desde el punto de vista de los intereses de las masas trabajadoras y de la clase obrera de Rusia, no puede haber la menor, absolutamente ninguna duda de que el mal menor sería ahora e inmediatamente la derrota del zarismo en esta guerra. Pues el zarismo es cien veces peor que el kaiserismo. No el sabotaje de la guerra, sino la lucha contra el chovinismo y la orientación de toda la propaganda y agitación hacia la unificación internacional (acercamiento, solidarización, acuerdo selon les circonstances**) del proletariado con el objetivo de la guerra civil. Sería erróneo tanto llamar a actos individuales de disparar contra oficiales, etc., como admitir argumentos del tipo de que no queremos ayudar al kaiserismo. Lo primero es una inclinación al anarquismo, lo segundo al oportunismo. Nosotros debemos preparar una acción masiva (o al menos colectiva) en el ejército de no solo una nación, y realizar todo el trabajo propagandístico y de agitación en esta dirección. La dirección del trabajo (perseverante, sistemático, quizás largo) en el espíritu de transformar la guerra nacional en guerra civil: he aquí toda la esencia. El momento de esta transformación es una cuestión aparte, aún no clara. Hay que dejar madurar ese momento y «hacerlo madurar» sistemáticamente.

Por ahora termino. Escribiré a menudo. Escriba usted también más a menudo.

Exponga con más detalle el volante del CC.

Más detalles sobre las voces y opiniones de los obreros.

¿La correlación de fuerzas de las «fracciones» en San Petersburgo? Es decir, ¿se han fortalecido los liquidadores frente a nosotros? ¿En qué medida?

¿Dan está en libertad? ¿Su posición? ¿Y Chirkin, Bulkin y Cía.?

* - «hermosa Francia». Red.

** - según las circunstancias. Red.

Con más detalle.

¿A quién exactamente y de parte de quién envió usted los cien rublos?

Le estrecho fuertemente la mano. Suyo, Lenin

La consigna de paz, en mi opinión, es incorrecta en el momento actual. Es una consigna pequeñoburguesa, clerical. La consigna proletaria debe ser: guerra civil.

Objetivamente, de un cambio radical en la situación de Europa se desprende tal consigna para la época de la guerra de masas. De la resolución de Basilea23 se desprende la misma consigna.

No podemos ni «prometer» la guerra civil ni «decretarla», pero estamos obligados a realizar un trabajo -si es necesario, muy largo- en esta dirección. Del artículo en el Órgano Central verá los detalles*. Por ahora solo esbozo los puntos fundamentales de la posición, para que nos pongamos bien de acuerdo.