¿Se puede hablar seriamente con gente que a todas luces no sabe tomar en serio las cuestiones serias? ¡Es difícil, camaradas, muy difícil! Sin embargo, la cuestión sobre la cual ciertas personas no saben hablar seriamente es tan seria en sí misma que no está de más analizar incluso las respuestas manifiestamente no serias que se le dan.

La cuestión seria es la cuestión de la unidad del movimiento obrero ruso. Las personas que no saben tomarla en serio son los colaboradores del periódico «Unidad».

He aquí un primer ejemplo. En el número 4 de «Unidad» se publicó una conversación con el diputado Chjeídze. La redacción de «Unidad» espera que esa conversación sirva «en beneficio de la unificación de la clase obrera rusa». Muy bien. Pero veamos qué dijo Chjeídze sobre las cuestiones de organización y de táctica que interesan a los obreros rusos.

Chjeídze se expresó así: «Personalmente comparto plenamente los puntos de vista tácticos y de organización que el camarada An ha desarrollado últimamente en la prensa».

¿Qué puntos de vista ha desarrollado últimamente en la prensa el camarada An?

¿Qué dijo, por ejemplo, acerca de las opiniones de los luchistas, es decir, de los liquidacionistas?

An —destacado menchevique y adversario del «pravdismo»— ha desarrollado «últimamente en la prensa» el punto de vista de que «los liquidacionistas mantienen el rumbo hacia las reformas», de que su opinión sobre la clandestinidad, sobre las huelgas, sobre las «consignas no recortadas», etc., está indisolublemente ligada a su reformismo general; de que, si los obreros hubiesen prestado oídos a sus consejos, los obreros de provincias habrían tenido que abstenerse de hacer huelgas, etcétera.

Estas opiniones de An significaban que comenzaba a liberarse del cautiverio liquidacionista, y nosotros saludamos ese comienzo de liberación.

Ahora Chjeídze declara que comparte «plenamente» esas opiniones de An. Es grato escucharlo. El conocimiento de la esencia del liquidacionismo y la renuncia franca a él son el comienzo de la sabiduría, ¿no es así? Y nosotros estaríamos dispuestos a saludar la clarividencia, que tan largamente se ha hecho esperar, del diputado Chjeídze acerca del papel del liquidacionismo como tendencia.

Pero la cuestión seria debe ser tomada en serio, y por eso es útil no solo guiarse por las declaraciones de Chjeídze en «Unidad», sino también por sus hechos.

En la causa de la unidad podría haber jugado un papel inmenso la respuesta de la fracción socialdemócrata en la Duma (cuyo presidente es el diputado Chjeídze) a la fracción del POSDR, cuando esta le propuso las condiciones de la unidad.

Esa respuesta apareció no hace mucho en el número 2 de «Nuestra Gaceta Obrera», en forma de llamamiento a los obreros.

En ese llamamiento a los obreros, el diputado Chjeídze y sus copartidarios responden, entre otras cosas, también a la cuestión de sus relaciones con el liquidacionismo, representado entonces por el órgano de este último, que era «Sévernaia Rabochaia Gazeta».

«En lo que respecta al marxista “Sévernaia Rabochaia Gazeta” —escriben el diputado Chjeídze y sus amigos—, nuestra actitud hacia él está determinada por nuestra plena solidaridad con su orientación.»

Así pues, el diputado Chjeídze, en un llamamiento oficial a los obreros, declara su «plena solidaridad» con la orientación del periódico liquidacionista, y en la conversación en «Unidad» atestigua que «comparte plenamente» las opiniones de An, quien critica ese periódico como órgano de reformistas que desempeñan el papel de freno pernicioso en el movimiento obrero actual.

¿Es esto admisible? ¿Significa esto una actitud seria ante una cuestión seria? ¿Puede el diputado Chjeídze decir algo serio sobre la cuestión de la unidad con los liquidacionistas, si él mismo, a lo largo de dos meses, ha logrado emitir sobre los liquidacionistas dos opiniones diametralmente opuestas?

Pero —se nos dirá— probablemente el diputado Chjeídze, en el momento en que se redactaba la «Respuesta pública de la fracción socialdemócrata», todavía no conocía las opiniones de An y por eso no podía aún aclararse a sí mismo el significado del liquidacionismo.

Ay, eso no correspondería a la verdad, pues el artículo de An fue impreso mucho antes de que apareciera la «Respuesta pública».

Téngase en cuenta además lo siguiente.

Pocos días después de aparecer los artículos de An, L. M., en «Sévernaia Rabochaia Gazeta», salió resueltamente en defensa de los liquidacionistas frente a la crítica de An. ¿Y Chjeídze? ¿Acaso dejó caer una sola palabra en defensa de los puntos de vista que, según resulta ahora, «comparte plenamente»? No, Chjeídze calló, y su camarada de fracción, el diputado Tuliakov, precisamente en ese momento hizo acto de presencia como editor de «Nuestra Gaceta Obrera»…

Repetimos: ¿es admisible semejante actitud hacia una cuestión que preocupa a amplias masas obreras y que ha sido examinada reiteradamente en reuniones, conferencias, etc., por parte del presidente de la fracción socialdemócrata? ¿Se puede buscar la respuesta de Chjeídze a la cuestión de la unidad? ¿No se ha sustituido aquí la cuestión de la unidad con consideraciones diplomáticas de círculo sobre la salvación de los liquidacionistas?

Y esta es la desgracia común de nuestros «unificadores»: no tienen una respuesta clara a las cuestiones planteadas en el orden del día, no saben ellos mismos lo que quieren.

Una cosa está clara en sus artículos: han decidido salvar a los liquidacionistas y, para ello, evitar la claridad y la precisión en el planteamiento y la resolución de las cuestiones.

La claridad y la precisión son lo más peligroso para los liquidacionistas en el momento actual. De esto nos convenceremos aún al pasar a otros artículos de «Unidad».

Pero los obreros quieren claridad, y la conseguirán, porque no quieren construir la unidad de su organización sobre la diplomacia y los equívocos, sino sobre el cálculo exacto de la significación política de las distintas «orientaciones». Las personas que tienen sobre esta cuestión dos o incluso más opiniones son aquí malos consejeros.

«Pravda Obrera», núm. 30, 2 de julio de 1914.

Se publica según el texto del periódico «Pravda Obrera».