Por su petición personal, escribo a continuación un breve informe (*bref rapport*) en mi propio nombre, disculpándome de antemano por las lagunas de este informe (*rapport*), dada la extrema falta de tiempo. El Comité Central de nuestro partido probablemente encontrará ocasión de enviar a la Comisión Ejecutiva del Buró Socialista Internacional su informe oficial, así como de corregir posibles errores en mi informe privado.

¿En qué consisten las discrepancias (*dissentiments*) entre el Comité Central de nuestro partido y el Comité de Organización? Tal es la cuestión. Las discrepancias pueden reducirse a los seis puntos siguientes:

I

El Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia fue fundado en 1898 como partido ilegal y siempre ha seguido siéndolo. Actualmente, nuestro partido no puede existir de otro modo que como partido ilegal, ya que en Rusia ni siquiera el partido de los liberales moderados está legalizado.

Pero antes de la revolución de 1905, en Rusia los liberales tenían un órgano ilegal en el extranjero. Después de la derrota de la revolución, los liberales le dieron la espalda y rechazan indignados la idea de la prensa ilegal. Y he aquí que, después de la revolución, entre el ala oportunista de nuestro partido surge la idea de renegar del partido ilegal, de liquidarlo (de ahí el nombre de “liquidacionistas”), de sustituirlo por un partido legal (“abierto”).

Todo nuestro partido condenó en dos ocasiones, en 1908 y 1910, de manera formal e incondicional, el liquidacionismo. Aquí la divergencia es absoluta e irreconciliable. No se puede reconstruir y construir un partido ilegal junto con quienes no creen en él y no quieren, en general, construirlo.

El CO y la conferencia de agosto de 1912 que lo eligió reconocen de palabra al partido ilegal. Pero de hecho, el periódico de los liquidacionistas en Rusia (“Luch” y “Nóvaya Rabóchaya Gazeta” en 1912-1913) continuó, después de las resoluciones de la conferencia de agosto, atacando en la prensa legal la propia existencia del partido ilegal (numerosos artículos de L. S., F. D., Zasúlich y otros).

Así, pues, nos separa del CO la circunstancia de que el CO es una ficción: de palabra no se reconoce como liquidacionista, pero de hecho encubre y adorna al grupo liquidacionista en Rusia.

Nos separa el hecho de que el CO no quiere (y no puede, pues es impotente frente al grupo liquidacionista) condenar de manera decidida e irrevocable el liquidacionismo.

No podemos construir un partido ilegal más que en lucha contra personas que lo atacan en la prensa legal. En Rusia existen actualmente (desde 1912) dos periódicos obreros diarios en San Petersburgo: uno de ellos cumple las resoluciones del partido ilegal y las lleva a la práctica (“Pravda”). El otro (“Luch” y “Nóvaya Rabóchaya Gazeta”) ataca al partido ilegal, se burla de él, inculca a los obreros la idea de su inutilidad. Mientras el periódico del grupo liquidacionista no cambie radicalmente de orientación, o mientras el CO no lo condene resueltamente y rompa sus vínculos con él, la unidad del partido ilegal con un grupo que combate la existencia del partido ilegal es imposible.

II

Nos separan de los liquidacionistas las mismas divergencias que separan en todas partes a reformistas y revolucionarios. Pero estas divergencias se agravan particularmente y se tornan irreconciliables debido a que los liquidacionistas combaten en la prensa legal las consignas revolucionarias. Es imposible la unidad con un grupo que, por ejemplo, en la prensa legal declara que la consigna de la república o de la confiscación de la tierra de los terratenientes no es adecuada para la agitación de masas. En la prensa legal no podemos refutar una propaganda que, objetivamente, equivale a traicionar al socialismo y a pasar a hacer concesiones al liberalismo y a la monarquía.

Y la monarquía rusa es tal que será necesaria aún una serie de revoluciones para enseñar a los zares rusos el constitucionalismo.

Es imposible la unidad de nuestro partido ilegal, que organiza clandestinamente huelgas y manifestaciones revolucionarias, con un grupo de literatos que en la prensa legal califican al movimiento huelguístico de “apuesta huelguística”.

III

Nos separa la cuestión nacional. Esta cuestión es muy aguda en Rusia. El programa de nuestro partido no reconoce en absoluto la llamada “autonomía nacional extraterritorial”. Su defensa equivale, en la práctica, a predicar un nacionalismo burgués refinado. Entretanto, la conferencia de agosto de los liquidacionistas (1912), violando directamente el programa del partido, reconoció esta “autonomía nacional extraterritorial”. El camarada Plejánov, neutral entre el CC y el CO, se alzó contra esta violación del programa y la calificó de adaptación del socialismo al nacionalismo.

Nos separa el hecho de que el CO no quiere retirar su resolución, que viola nuestro programa partidario.

IV

Además, en el plano organizativo, nos separa la cuestión nacional. El Congreso de Copenhague condenó expresamente la división de los sindicatos por nacionalidades. Y la experiencia de Austria demostró que en este sentido es imposible trazar una distinción entre los sindicatos y el partido político del proletariado.

Nuestro partido siempre adoptó la posición de una organización única e internacionalista del partido socialdemócrata. En 1908, antes de la escisión, el partido reiteró la exigencia de la fusión de todas las organizaciones socialdemócratas nacionales a nivel local.

Con el Bund, organización separada de los obreros judíos que apoya al CO, nos separa la circunstancia de que el Bund, contrariamente a las resoluciones del partido, se niega a proclamar resueltamente el principio de la unidad de todas las organizaciones nacionales a nivel local y a realizar esta unificación en la práctica.

Hay que subrayar que el Bund se niega a realizar dicha unificación no sólo con las organizaciones subordinadas a nuestro CC, sino también con el Partido Socialdemócrata Letón, con la Socialdemocracia Polaca y con el Partido Socialista Polaco (*levitsa*). Por eso, cuando el Bund se presenta a sí mismo como unificador, nosotros rechazamos esto y declaramos que precisamente el Bund es el escisionista, por no llevar a la práctica la unidad internacionalista de los obreros socialdemócratas en las organizaciones locales.

V

Nos separa el paso dado por el CO al defender la alianza de los liquidacionistas y del Bund con el partido no socialdemócrata PPS (*levitsa*), en contra de ambas partes de la socialdemocracia polaca.

La socialdemocracia polaca formaba parte de nuestro partido ya desde 1906-1907.

El PPS (*levitsa*) nunca ha formado parte de nuestro partido.

El CO comete un hecho escandaloso de escisión al aliarse con el PPS contra las dos partes del PSD.

El CO y sus partidarios entre los diputados de la Duma cometen un hecho escandaloso de escisión al aceptar en la fracción socialdemócrata de la Duma al diputado no socialdemócrata Iaguello, miembro del PPS, en contra de las protestas formales de ambas partes de la socialdemocracia polaca.

Nos separa del CO la circunstancia de que el CO no quiere condenar y romper esta alianza escisionista con el PPS (*levitsa*).

VI

Por último, nos separa tanto del CO como de numerosos grupos del extranjero y organizaciones ficticias la circunstancia de que nuestros adversarios no quieren reconocer abierta, leal e incondicionalmente el apoyo a nuestro partido por parte de la abrumadora mayoría de los obreros conscientes de Rusia.

Concedemos una enorme importancia a esta circunstancia, pues a menudo se difunde en el extranjero, basándose en declaraciones infundadas, sin datos precisos y verificables, una mentira escandalosa sobre el estado de cosas en Rusia.

Una de dos: o nuestros adversarios reconocen la existencia de divergencias irreconciliables con nosotros (y entonces sus discursos sobre la unidad son hipócritas), o no ven divergencias irreconciliables (y entonces deben reconocer lealmente nuestra mayoría incuestionable, si no quieren ser considerados escisionistas).

¿Con qué hechos abiertos y verificables se puede probar de qué lado está la mayoría real de los obreros socialdemócratas conscientes y organizados de Rusia?

En primer lugar, con las elecciones a la Duma de Estado.

En segundo lugar, con los datos de ambos periódicos socialdemócratas de todo el año 1912 y casi todo el año 1913.

No es difícil comprender que los periódicos diarios de ambas tendencias en San Petersburgo, durante dos años, ofrecen el único material serio sobre nuestras cuestiones en disputa.

En tercer lugar, con los datos sobre las declaraciones abiertas de los obreros en Rusia (en las páginas de ambos periódicos) a favor de una u otra de las dos fracciones socialdemócratas en la Duma.

Todos estos datos, de tres tipos, han sido publicados en el informe oficial de nuestro CC al Buró Socialista Internacional (sesión del 14 de diciembre de 1913). Los repetiré brevemente:

Primero. En las elecciones a la II Duma (1907), los bolcheviques (es decir, nuestros partidarios) obtuvieron el 47% de todos los diputados de la curia obrera; en la III Duma (1907-1912), el 50%; en la IV Duma, el 67%.

Segundo. En 21 meses, del 1 de enero de 1912 al 1 de octubre de 1913, los dos periódicos obreros de San Petersburgo publicaron los informes financieros de los grupos obreros: 556 de los liquidacionistas y de todos sus aliados; 2 181 grupos de nuestro partido.

Tercero. En apoyo a nuestra fracción en la Duma se pronunciaron, estampando sus firmas (hasta el 20 de noviembre de 1913), 4 850 obreros, contra 2 539 que lo hicieron por los liquidacionistas (y todos sus aliados: Bund, caucasianos, etc., etc.).

Estos datos precisos y verificables demuestran que en dos años hemos unificado, pese a las dificultades inauditas de un partido ilegal en Rusia, a la abrumadora mayoría de los grupos obreros socialdemócratas en Rusia.

(Nuestra superioridad es aún mayor en la edición de literatura ilegal y en la organización de conferencias ilegales estrictamente partidarias.)

Habiendo unificado en dos años a la enorme mayoría de los grupos obreros socialdemócratas en Rusia, exigimos que se reconozca nuestro método de organización. No podemos renunciar a él.

A quien reconoce al partido ilegal, lo acusamos de escisionista si no quiere reconocer nuestro método de organización, confirmado por una experiencia de dos años y por la voluntad de la mayoría de los obreros conscientes.

Tal es mi breve informe.

Bruselas, 31.I. – 1.II.1914.