Para los obreros conscientes no hay tarea más importante que la de conocer el movimiento de su clase, su esencia, sus objetivos y sus tareas, sus condiciones y sus formas prácticas. Pues toda la fuerza del movimiento obrero reside en su conciencia y en su carácter de masas: el capitalismo, a cada paso de su desarrollo, aumenta el número de proletarios, de obreros asalariados, los cohesiona, organiza, educa, preparando así una fuerza de clase que inevitablemente debe marchar hacia sus objetivos.

El programa de los marxistas y sus decisiones tácticas, explicadas constantemente en la prensa, ayudan a forjar la conciencia en la masa obrera acerca de la esencia, los objetivos y las tareas del movimiento.

La lucha de las distintas corrientes en el movimiento obrero de Rusia tiene profundas raíces de clase. Las dos «corrientes» que combaten al marxismo (pravdismo) en el movimiento obrero de Rusia y merecedoras (por su carácter de masas y por sus raíces históricas) del nombre de «corrientes» – el narodnikismo y el liquidacionismo – expresan la influencia de la burguesía sobre el proletariado. Esto ha sido explicado muchas veces por los marxistas y reconocido en una serie de resoluciones de los marxistas tanto respecto a los narodnikis (la lucha contra ellos dura ya 30 años) como respecto a los liquidacionistas (la historia del liquidacionismo cuenta con cerca de 20 años, pues el liquidacionismo es la continuación directa del «economismo» y del menchevismo).

En la actualidad se acumulan cada vez más datos objetivos sobre la fuerza de las distintas corrientes en el movimiento obrero de Rusia. Hay que recoger con todas las fuerzas, comprobar y estudiar estos datos objetivos que se refieren a la conducta y al estado de ánimo no de individuos o grupos aislados, sino de las masas, datos tomados de diversos periódicos hostiles, datos que pueden ser comprobados por cualquier persona instruida.

Sólo a partir de estos datos se puede aprender y estudiar el movimiento de su clase. Uno de los defectos principales, si no el principal (o crimen contra la clase obrera), tanto de los narodnikis y liquidacionistas como de los diversos grupúsculos intelectuales, «vperiodovtsi», plejánovistas, trotskistas, es su subjetivismo. A cada paso hacen pasar sus deseos, sus «opiniones», sus apreciaciones, sus «miras» por la voluntad de los obreros, por las necesidades del movimiento obrero. Cuando hablan, por ejemplo, de «unidad», ignoran majestuosamente la experiencia de la creación de una unidad real por la mayoría de los obreros conscientes de Rusia durante 2 años y medio, desde comienzos de 1912 hasta mediados de 1914.

Hagamos, pues, un resumen de los datos objetivos disponibles sobre la fuerza de las distintas orientaciones en el movimiento obrero. Quien quiera creer en las apreciaciones y promesas subjetivas, que vaya a los «grupúsculos»; nosotros llamamos sólo a quienes deseen estudiar los hechos objetivos. He aquí los hechos:

* Número de grupos obreros agrupados en Petersburgo y en provincias... (y así continúa la lista de puntos)

Proveamos los datos citados, ante todo, de breves aclaraciones, y pasemos luego a las conclusiones.

Las aclaraciones es más cómodo hacerlas por puntos. Punto 1. No hay datos sobre electores y delegados. Quien se queje del empleo de datos «curiales» resulta sencillamente ridículo, pues no hay otros datos. ¡Los socialdemócratas alemanes miden sus éxitos según la ley electoral bismarckiana, que excluye a las mujeres, creando una curia «masculina»!

Punto 2. El número de grupos obreros que pagan, y no sólo «firman resoluciones», es el indicio más seguro y fiel de la fuerza no sólo de la corriente, sino también de la organización, del espíritu de partido.

Por eso los liquidacionistas y los «grupúsculos» muestran una aversión subjetiva hacia este indicio.

Los liquidacionistas objetaban: nosotros tenemos además periódicos judíos y georgianos, y *Pravda* es uno solo. No es cierto. En primer lugar, los periódicos estonios y lituanos son pravdistas{97}. En segundo lugar, si tomamos las provincias, ¿es permisible olvidar Moscú? El periódico obrero moscovita{98} agrupó, unificó en 1913 a 390 grupos obreros (*Rabochi* n.º 1, pág. 19), y el periódico judío *Zeit* desde el n.º 2 (29 de diciembre de 1912) hasta el 1 de junio de 1914 unificó a 296 grupos obreros (de ellos, 190 hasta el 20 de marzo de 1914 y 106 del 20 de marzo al 1 de junio de 1914). ¡Es decir, que sólo Moscú «cubrió» con creces la referencia subjetiva de los liquidacionistas al *Zeit*!

Invitamos a los camaradas georgianos y armenios a recoger datos sobre los periódicos liquidacionistas del Cáucaso. ¿Cuántos grupos obreros hay allí? Son necesarios datos objetivos multifacéticos.

Son posibles errores en el recuento de los grupos, pero parciales. Invitamos a todos a comprobar y corregir.

Los puntos 3 y 4 no requieren aclaraciones. Es deseable un cuestionario para recoger nuevos datos provinciales.

Punto 5.º. En las 2.985 firmas liquidacionistas entraron 1.086 del Bund y 719 del Cáucaso. Es deseable la comprobación de estas cifras por los camaradas locales.

Punto 6.º. Los tesoreros de ambas fracciones publican informes de todas las sumas ingresadas en la fracción para distintos fines. Un indicador preciso, objetivo, de los vínculos con los obreros.

Página del manuscrito de V. I. Lenin con el esbozo de la tabla para el artículo «Datos objetivos sobre la fuerza de las distintas corrientes en el movimiento obrero». – Junio de 1914. (Reducido)

Punto 7.º. Tirada de los periódicos. Datos recogidos y publicados por E. Vandervelde, pero ocultados por los liquidacionistas y los liberales (*Kíevskaya Mysl*). «Subjetivismo». Es deseable recoger, aunque sea durante un mes, datos más completos.

Puntos 8.º y 9.º. Una de las ilustraciones objetivas de la renuncia de los liquidacionistas a la «clandestinidad», es decir, al partido. ¡Y el extranjero, del 1 de enero al 13 de mayo de 1914, aportó a los pravdistas 49 rublos y 79 kópeks (1/4 %), y a los liquidacionistas 1.709 rublos y 17 kópeks (14 %)! ¡No digas «no puedo», sino «no quiero»!

Puntos 10–14. Indicios objetivos de la dependencia de los liquidacionistas y narodnikis respecto a la burguesía, de su carácter burgués. Subjetivamente, los liquidacionistas y narodnikis son «socialistas» y «socialdemócratas». Objetivamente, tanto por el contenido de sus ideas como por la experiencia del movimiento de masas, son grupúsculos intelectuales burgueses que desgajan de la partido obrero a una minoría de obreros.

Llamamos especialmente la atención de los lectores sobre la falsificación de las correspondencias obreras por los liquidacionistas. ¡Un fraude inaudito, flagrante! Que todos los marxistas locales lo denuncien y recojan datos objetivos (véase *Trudovaya Pravda* n.º 12 del 11 de junio de 1914{99}).

Punto 15.º. Datos particularmente importantes, que sería necesario completar y comprobar mediante un cuestionario especial. Tomamos los datos de *Sputnik Rabóchego*, editado por *Pribói*, San Petersburgo, 1914{100}. A los sindicatos liquidacionistas adscribimos a los oficinistas, delineantes y farmacéuticos (en las últimas elecciones a la directiva de los impresores, el 27 de abril de 1914, fueron elegidos pravdistas: la mitad de los miembros de la directiva y más de la mitad entre los candidatos a miembros de la directiva). A los sindicatos narodnikis se adscribieron los panaderos y los estuches. El número total de afiliados es de unos 22 mil.

En Moscú, de 13 sindicatos, 10 son pravdistas, 3 indefinidos, pero más cercanos a los pravdistas. No hay ni un solo sindicato liquidacionista ni narodniki.

Las conclusiones de los datos objetivos muestran que sólo en el pravdismo tenemos una corriente realmente independiente de la burguesía, marxista, proletaria, que organiza y unifica a más de las 4/5 partes de los obreros (el 81,1 % de los grupos obreros en 1914, en comparación con los liquidacionistas). El liquidacionismo y el narodnikismo son, indudablemente, corrientes, pero democrático-burguesas, no obreras.

La experiencia del movimiento de masas durante 1912, 1913 y la mitad de 1914 ha confirmado plena y brillantemente las ideas programáticas, tácticas y organizativas, las resoluciones, la línea de los pravdistas. Con la certeza de estar en el camino correcto, debemos extraer energía para un trabajo aún más intenso.

*Trudovaya Pravda* n.º 25, 26 de junio de 1914.

Publicado según el texto del periódico *Trudovaya Pravda*.