La cuestión agraria tiene en Rusia en la actualidad una importancia enorme. Es de todos sabido que no sólo las amplias masas populares, sino también el gobierno, han situado esta cuestión en uno de los lugares centrales.

El movimiento de 1905 se caracteriza históricamente precisamente por el hecho de que la inmensa mayoría de la población de Rusia, a saber, el campesinado, colocó la cuestión agraria en el primerísimo plano. Tanto el partido liberal-burgués como el partido obrero tuvieron en cuenta este hecho en sus programas. Por otro lado, también el gobierno, al llevar a cabo en el sistema del 3 de junio la alianza de los terratenientes y las capas superiores de la burguesía, hizo precisamente de la cuestión agraria el centro de su política (destrucción violenta de la propiedad comunal de la tierra e implantación de la propiedad privada sobre la tierra de reparto, fundamentalmente en el sistema de granjas aisladas).

Ahora bien, ¿cuál es la esencia económica de la cuestión agraria en Rusia? En la transformación democrático-burguesa de Rusia. Rusia se ha convertido en un país capitalista, burgués. Pero la propiedad territorial sigue siendo entre nosotros, en una medida muy grande, feudal: tanto la propiedad terrateniente como la de reparto, campesina. El sistema de economía sigue siendo en un número muy grande de casos feudal: prestaciones personales, trabajo en especie, cuando los pequeños propietarios, semiarruinados, mendicantes, hambrientos, toman tierra, prados, pastos, dinero en préstamo de los terratenientes, obligándose a cambio a «trabajar» en la tierra «señorial».

Cuanto más rezagada en su carácter feudal estaba la Rusia rural respecto a la Rusia industrial, comercial, capitalista, tanto más abrupta debía ser la inevitable ruptura del viejo régimen, del régimen feudal, tanto terrateniente como de reparto, de propiedad de la tierra.

Los terratenientes se esforzaban por llevar a cabo esta ruptura al modo terrateniente, en interés de los terratenientes, conservando toda su propiedad territorial, ayudando a los kuláks a desposeer rápidamente de tierra a los campesinos. Los campesinos, en su mayoría, se esforzaban por realizar esta ruptura al modo campesino, en interés de los campesinos.

En ambos casos la transformación sigue siendo burguesa. Marx demostró plenamente, tanto en «Miseria de la filosofía» como en «El Capital» y en «Teorías de la plusvalía», que los economistas burgueses exigieron más de una vez la nacionalización de la tierra, es decir, la conversión de toda la tierra en propiedad social, y que esta medida es plenamente burguesa. El capitalismo se desarrollará aún más amplia, más libre y más rápidamente a partir de semejante medida. Esta medida es muy progresiva, muy democrática; extirpará definitivamente el feudalismo, socavará el monopolio de la propiedad territorial, socavará la renta absoluta (que erróneamente niega el liquidador P. Máslov, arrastrándose tras los científicos burgueses). Acelerará el desarrollo de las fuerzas productivas en la agricultura y depurará el movimiento de clase de los obreros asalariados.

Pero, repetimos, ésta es una medida democrático-burguesa. Los populistas de izquierda, por ejemplo, el Sr. V—dimov en «Smélaya Mysl», llaman obstinadamente «socialización» a la nacionalización burguesa de la tierra y eluden obstinadamente las más detalladas aclaraciones de Marx sobre la esencia de la nacionalización de la tierra bajo el capitalismo.

Los populistas de izquierda repiten obstinadamente la doctrina puramente burguesa de la «economía laboral» y su desarrollo bajo la «socialización», cuando en realidad, bajo la nacionalización de la tierra, es precisamente la propiedad territorial capitalista, y además en la forma más pura y libre de feudalismo, la que inevitablemente se desarrollará de manera más amplia y más rápida.

La palabrita «socialización de la tierra» revela de parte de los populistas de izquierda sólo una total incomprensión de los fundamentos de la economía política de Marx y su paso (a retazos, a escondidas, a menudo inconscientemente) al lado de la economía política burguesa.

Marx recomendaba a los obreros conscientes, forjando en sí mismos una clara conciencia del carácter burgués de todas las reformas agrarias sobre el terreno del capitalismo (incluida la nacionalización), apoyar las transformaciones democrático-burguesas contra los feudales y el feudalismo. Pero confundir las medidas burguesas con el socialismo no pueden los marxistas.

«Trudovaya Pravda» n.º 22, 22 de junio de 1914.

Se publica según el texto del periódico «Trudovaya Pravda».