Los marxistas han señalado ya en repetidas ocasiones la importancia de la cuestión de la libre movilización (es decir, la compraventa y la hipoteca) de la tierra campesina. Precisamente en esta cuestión, especialmente viva y práctica, se ve con la mayor claridad el carácter pequeñoburgués e incluso directamente reaccionario de nuestros populistas.

Todos los populistas, desde los semicaldetes ("sociocadetes", como los llamaron acertadamente en su día los señores Chernov, Vijliáyev y otros) de *Rússkoye Bogatstvo* hasta los más "izquierdistas" populistas de *Stóikaya Mysl*, son adversarios de la plena libertad de movilización de las tierras campesinas, especialmente las parcelarias.

Los marxistas, en cambio, dicen directamente en su programa que "siempre e invariablemente se opondrán a todo intento de frenar el curso del desarrollo económico".

El desarrollo económico de Rusia, como el del mundo entero, va del feudalismo al capitalismo y, a través del gran capitalismo maquinizado, al socialismo.

Los "ensueños" sobre un camino "distinto" hacia el socialismo, que no sea a través del ulterior desarrollo del capitalismo, a través de la gran producción capitalista maquinizada, son propios en Rusia de los liberaluchos o de los pequeños propietarios atrasados (pequeños burgueses). En estos ensueños, con los que hasta hoy se llenan la cabeza los populistas de izquierda, solo se refleja el atraso (carácter reaccionario) y la impotencia de la pequeña burguesía.

Los obreros conscientes de todo el mundo, y de Rusia también, se convencen cada vez más de la justeza del marxismo, porque la vida misma les muestra que solo la gran producción maquinizada despierta a los obreros, los instruye y los une, crea las condiciones objetivas para el movimiento de masas.

Cuando *Put Pravdy* repitió la verdad marxista universalmente conocida de que el capitalismo es progresista en comparación con el feudalismo[29], que frenar el desarrollo del capitalismo es la utopía más insensata, más reaccionaria, más perjudicial para los trabajadores, el populista de izquierda señor N. Rakitnikov (n.º 7 de *Smélaya Mysl*) acusó a *Put Pravdy* de tener la "poco honrosa tarea de embellecer el dogal capitalista".

¡He aquí sobre lo que no está de más que reflexione todo el que se interese por el marxismo y la experiencia del movimiento obrero mundial! Rara vez se puede encontrar un desconocimiento tan monstruoso del marxismo como el del señor N. Rakitnikov y los populistas de izquierda; solo acaso entre los economistas burgueses.

¿Acaso el señor Rakitnikov no ha leído ni *El Capital*, ni *Miseria de la filosofía*, ni el *Manifiesto Comunista*? Si no los ha leído, entonces no hay nada de qué hablar en general sobre el socialismo, es ridículo perder el tiempo.

Y si los ha leído, entonces debe saber que la idea fundamental (pensamiento) de Marx en todas sus obras, idea confirmada después de Marx por la experiencia de todos los países, es la idea del carácter progresista del capitalismo en comparación con el feudalismo. ¡¡En este sentido, precisamente, Marx y todos los marxistas "embellecen" (según la torpe y necia expresión de Rakitnikov) "el dogal capitalista"!!

Solo los anarquistas o los pequeños burgueses, que no comprenden las condiciones del desarrollo histórico, pueden decir: da igual, el dogal feudal o el capitalista, ¡ambos son dogales! Eso significa limitarse a la condena y no comprender el curso objetivo del desarrollo económico.

La condena significa nuestra insatisfacción subjetiva. El curso objetivo del desarrollo del feudalismo hacia el capitalismo hace que millones de trabajadores, debido al crecimiento de las ciudades, los ferrocarriles, las grandes fábricas, los desplazamientos de los obreros, salgan de las condiciones del sopor feudal, sean despertados por el propio capitalismo, sean unidos por él.

Tanto el feudalismo como el capitalismo oprimen al obrero y tienden a mantenerlo en la oscuridad. Pero el feudalismo puede mantener y mantiene durante siglos a millones de campesinos en el embrutecimiento (por ejemplo, en Rusia del siglo IX al XIX; en China, aún más siglos). En cambio, el capitalismo no puede mantener a los obreros en la inmovilidad, el sopor, el embrutecimiento, la oscuridad.

Los siglos de feudalismo fueron siglos de sopor de los trabajadores.

Las décadas de capitalismo despertaron a millones de obreros asalariados.

No comprender esto, señores populistas de izquierda, significa no comprender absolutamente nada del socialismo o convertir el socialismo, de lucha de millones engendrada por condiciones objetivas, en un cuento de buen señorito!

Defender cualquier tipo, por mínimo que sea, de no-libertad de movilización de las tierras parcelarias significa en la práctica convertirse en reaccionario, en cómplice de los feudales.

Las restricciones a la libertad de movilización de las tierras parcelarias frenan el desarrollo económico, dificultan la formación, el crecimiento, el despertar, la unión de la clase de los obreros asalariados, empeoran la situación tanto de los obreros como de los campesinos, refuerzan la influencia de los feudales.

Los señores Peshéjonov y Rakitnikov resultan ser en la práctica cómplices precisamente de estos "estamentos", cuando defienden la restricción de la libertad de movilización de las tierras campesinas.

*Trudovaya Pravda* n.º 19. 19 de junio de 1914.

Se publica según el texto del periódico *Trudovaya Pravda*.